La película que vi ayer (en casa)

Alguna duda trascendental o metafísica sobre cine es aquí.
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yogiyamada
 
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Re: La película que vi ayer (en casa)

Mensaje por yogiyamada » 02 Ene 2026 21:51

Avanzó por primera vez este 2026 mi lista de espera y le tocó a La Crime (1983), de Philippe Labro. Este film se instala con firmeza en el terreno del polar francés: trama sencilla, atmósfera densa y un policía que empuja el mundo con su carácter. Claude Brasseur compone un duro rebelde de los que ya casi no quedan: cínico cuando hace falta, pero movido por una convicción moral que no declama, ejerce. Desde su centro, el film enhebra crimen y política para asomar esa zona turbia donde el poder lubrica la impunidad. La puesta en escena está muy afinada: ritmo que nunca se empantana, escenas de acción bien construidas, y un tono que combina tintes de comedia con un existencialismo leve, más de respiración que de discurso. Labro filma con claridad clásica: encuadres legibles, cortes precisos, sentido del espacio; cuando el relato acelera, no pierde jamás la orientación. El universo policial aparece erosionado por roces internos: camaradas que arrastran traiciones antiguas, jerarquías opacas, sordidez sugerida más que mostrada. En ese paisaje de lealtades resquebrajadas emerge un contrapunto luminoso: la periodista, cuyo empuje hacia la justicia desarma cinismos y funciona como aliada dramática del protagonista. Entre ambos se cuela, con discreción, el amor, hilo que el film deja correr sin almíbar, lo que empuja a un final atípico dentro del género: menos ajuste de cuentas que apuesta ética.
No hay alardes de complejidad: la trama es simple, y ahí mismo se apoya su eficacia. El polar de Labro no busca la gran tesis sobre la corrupción, pero mapea con pulso cómo el crimen se acomoda en los intersticios del poder, y cómo un policía corajudo y hábil puede, todavía, mover la aguja. Con muertes a granel y un puñado de set pieces medidos, La Crime queda como un film digno: clásico en las formas, vivo en el detalle, sostenido por un Brasseur que hace del viejo arquetipo una presencia concreta y, por momentos, entrañable.

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loperena
 
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Re: La película que vi ayer (en casa)

Mensaje por loperena » 04 Ene 2026 22:50

Les girls (Cukor, 1957)

Ni fu ni fa. Me hubiera gustado mayor contenido musical.

Un dessert pour Constance (Maldoror, 1980)

Había visto Sambizanga y no me gustó. Esta, en cambio, me gustó mucho. Simpática comedia ligeramente amarga sobre las peripecias de una trabajadores africanos en Francia para conseguir dinero y repatriar a un compañero enfermo.

Bring Her Back (Philippou & Philippou, 2025)

Cine de terror gore sobre una madre que quiere revivir a su hija muerta. Mantiene el buen ritmo hasta el tramo final, donde se ralentiza en demasía. Producto para el entretenimiento y ya está.

Philadelphia story (Cukor, 1940)

Para desengrasar. Aquí no se pierde el ritmo, no flojea ni un minuto, aunque resulta más comedia romántica que screwball.

Hanna Monster Liebling (Berger, 1989)

Road movie con aires al Wenders en blanco y negro de los 70.

Accidente 703 (Forqué, 1962)

Media docena de historias trenzadas alrededor de un accidente. No es Muerte de un ciclista, pero tiene su punto. Además salen estampitas de Zaragoza, Guadalajara, Barcelona y hasta... ¡Lérida!

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yogiyamada
 
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Re: La película que vi ayer (en casa)

Mensaje por yogiyamada » 06 Ene 2026 01:10

Avanzó mi lista de espera y le tocó a Bukimi na mono no hada ni sawaru (2013), de Ryûsuke Hamaguchi. Hamaguchi condensa, en este mediometraje críptico, una idea feroz: la culpa no se explica, se contagia. La clase de danza, más trance que técnica, más respiración que forma, no es un marco estético: es el dispositivo que vuelve poroso el yo. Desde los créditos, los cuerpos ensayan un estado de disponibilidad; dejan de “actuar” para ser atravesados. En ese umbral, duelo y deseo, amistad y violencia, dejan de pertenecer a individuos y pasan a circular. Dos hilos se contaminan: el del amigo que arrastra el duelo por el padre y se desacomoda en una nueva constelación familiar (hermanastro y pareja), y el del compañero de danza con su novia. Cuando la violencia estalla fuera de campo, la película rehúye la causalidad clásica. La escena final, una danza que deviene confesión, revela la lógica profunda del film: la posesión coreográfica. El crimen no es “de uno”; es de ambos y, a la vez, del otro ausente que los habita. La coreografía funciona como transmutación de cuerpos: el gesto pasa, el peso pasa, la culpa pasa. Hamaguchi filma esa transferencia con planos sostenidos, aire en el sonido, y un fuera de campo que no oculta por pudor sino para desplazar la pregunta: no “¿quién lo hizo?”, sino “¿por dónde nos atravesó?”. La convivencia con el hermanastro agrega una grieta identitaria, sustitución, jerarquías inciertas, que vuelve más inestable el límite entre uno y el otro; la danza ofrece la única gramática para tramitar lo indecible.
La confesión posterior a la performance no busca verosimilitud judicial: es un acto ritual. Al poner el cuerpo, el protagonista se adjudica lo que quizá no ejecutó, pero que encarnó. Ahí radica el hallazgo del título,“tocar la piel de lo siniestro”: el film no contempla el horror; lo roza hasta quedar marcado. Y en ese roce, la verdad deja de ser relato para hacerse cuerpo compartido.

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Re: La película que vi ayer (en casa)

Mensaje por Sobrina » 14 Ene 2026 18:29

Estas son las películas enteriores a 1980 que he visto en las últimas semanas:

To Each His Own / La vida íntima de Julia Norris (1946)
Estupendo melodrama que no sucumbe al folletín gracias a la mano de Mitchell Leisen y a la sentida interpretación de Olivia de Havilland. El inolvidable final la engrandece. Sigue siendo un misterio por qué el titulador español le cambió el nombre a la protagonista.

The Heiress / La heredera (1949)
Poderoso melodrama de William Wyler, de nuevo con una gran Olivia de Havilland y un Montgomery Clift que la corteja por interés. Una película de las de contar, que diría mi madre. Nunca cansa.

Såsom i en spegel / Como en un espejo (1961)
Un poco de intensidad bergmaniana para empezar el año: un drama con cuatro personajes, uno de ellos con problemas mentales, y una casa a la orilla del mar. No faltan los primeros planos y los encuadres perfectos.

No Down Payment / Más fuerte que la vida (1957)
Vigoroso drama vecinal de Martin Ritt, con un reparto coral lleno de efectivos secundarios y una Joanne Woodward casi primeriza. Sexo, amor, envida, racismo, alcoholismo: hay de todo en el barrio.

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Re: La película que vi ayer (en casa)

Mensaje por yogiyamada » 15 Ene 2026 01:30

Corrió mi lista de espera y le tocó a Bring Her Back (2025), de Danny y Michael Philippou. Este film combina terror psicológico, body horror y drama familiar para articular un relato de duelo que respira bien el género. El ritmo sostiene la tensión sin dilaciones y el guion se mantiene firme, sin huecos notables, apoyado en un buen manejo de la información que dosifica pistas y evita que los giros se anticipen demasiado. Aun así, el tramo final cae en ciertos clichés del horror reciente y se vuelve algo predecible. Funciona especialmente la presencia del niño, figura inquietante que empuja el film hacia una lectura social sobre la desintegración familiar: el monstruo como síntoma. También resulta efectiva la fisicidad del body horror, aplicada más a la idea de ruptura emocional que al mero shock; cuando el cuerpo se quiebra, lo hace como eco del trauma que arrastra la protagonista. Donde la película pierde densidad es en los ritos que sugiere: quedan esbozados, sin la elaboración simbólica que hubiera profundizado el mundo y su lógica interna. Se entiende el camino emocional, pero falta ese espesor de mitología o regla que convierta la atmósfera en cosmogonía. En la misma línea, el detonante, el secuestro y la deriva hacia una práctica sobrenatural, chirría un poco si pensamos en el perfil de terapeuta de la protagonista: verosímil en clave de tragedia afectiva, dudoso si se mira desde lo profesional. No rompe la película, pero la tensiona. En definitiva, película sólida y bien llevada, con actuaciones que sostienen el desgarro y una puesta que entiende cómo dosificar el miedo. Le falta hondura en su simbología y un cierre menos cómodo; aun así, se deja ver con interés y confirma que, cuando los Philippou apuestan por el pulso y la carne más que por la explicación, encuentran imágenes que se quedan rondando.

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Re: La película que vi ayer (en casa)

Mensaje por loperena » 15 Ene 2026 17:05

Trois amies (Mouret, 2024)

Rohmer con un poquito de azúcar. Buena película, estupendo guión (algo dilatado en algunos tramos pero se disculpa).

Lyset fra sjokoladefabrikken (Haugerud, 2020)

Otras tres amigas, de otro estilo y otro tono. Extraordinaria pieza de este director noruego, pura verbalidad. Aquí sí, mucho más cerca de Rohmer en eso de poner al personaje entre paréntesis y burlarse un poquito de todo el mundo.

Un prince (Creton, 2023)

Buenísima, un descubrimiento para mí. Al parecer el tal Creton es un tipo que vive en el campo en la región de Normandía y a ratos hace películas. Me acordé del primer Dumont.

El juego de la verdad (Forqué, 1963)

Intento de un Antonioni castizo. Se deja ver.

Oldeuboi aka Oldboy (Park Chan-wook, 2003)

Tiene elementos interesantes, pero ese aire de tebeo lo tira todo por tierra.

Jungfrukällan (Bergman, 1960)

Hacía años que no la veía. No la recordaba tan buena.

Alpha (Ducournau, 2025)

Fiasco. Me gustaron bastante sus anteriores producciones Titane y Grave. Esta es una castaña de cuidado, donde uno no sabe en ningún momento a qué atenerse. Historia bobalicona, efectismo sin sentido e interpretaciones flojíllas.

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Re: La película que vi ayer (en casa)

Mensaje por yogiyamada » 17 Ene 2026 02:38

Corrió mi lista de espera y le tocó a La casa dalle finestre che ridono (1976), de Pupi Avati. A medio camino entre el folk horror y el suspense, Pupi Avati construye un film cuya mayor fortaleza está en la atmósfera: humedad, penumbra, susurros de pueblo; un clima donde la normalidad se pudre lentamente. La locura atraviesa la narración como corriente subterránea, pero lo que vuelve singular al relato es el oficio del restaurador: un técnico de la imagen que, al limpiar un fresco, termina levantando el barniz de un secreto antiguo. Restaurar aquí significa develar; la técnica, sin proponérselo, se vuelve ritual profano. El pueblo funciona como espacio psicológico: sonríe con los labios y aprieta con la mirada, administra silencios y protege su fango. En su cerco social hay algo del suburbio hipócrita de Blue Velvet: detrás de las cortinas, la comunidad fabrica monstruos y los llama tradición. Avati dosifica bien esa hostilidad difusa, el saludo que llega un segundo tarde, la puerta que no se abre, y en ese tejido de señales mínimas fija el desasosiego. Las reminiscencias hitchcockianas operan por rimas más que por cita: la doble vida, el secreto familiar y la figura del protector que deviene amenaza hacen pensar en Psycho sin necesidad de calcarla. También pesa la historia de amor cercenada, que no es adorno romántico sino cuchillo dramático: abre una vía de empatía para, luego, clausurarla con crueldad y devolvernos al núcleo de perversión comunitaria.
Es cierto: la película puede tornarse predecible en algunos mecanismos de giro, ciertas pistas anuncian con demasiada claridad lo que vendrá, y por momentos la puesta subraya más de la cuenta. Pero incluso cuando el misterio se adivina, la conducción del suspense (la espera, el fuera de campo, el rumor) sostiene el interés y habilita capas de lectura: el arte como coartada para el mal, la comunidad como máscara, la locura como lengua de lo indecible.
En definitiva, un relato atípico dentro del gótico rural italiano: menos estridencia y más pesadilla de baja intensidad, donde el pincel del restaurador no solo rescata colores, también reactiva la herida que el pueblo aprendió a ocultar. Cuando la imagen por fin emerge, comprendemos que lo que se veía borroso no era el fresco: éramos nosotros, mirando a través de la niebla del miedo compartido.

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