
DURACIÓN: 2: 45', 39''
PAÍS: Francia.
DIRECCIÓN: Albert Capellani, André Antoine, Léonard Antoine.
GUIÓN: Albert Capellani, sobre una novela homónima de Victor Hugo
GÉNERO: Drama histórico.
PRODUCTORA: S.C.A.G.L. - Société Cinématographique des Auteurs et Gens de Lettres.
REPARTO: Henry Krauss, Paul Capellani, Philippe Garnier, Charlotte Barbier-Krauss.
Año II de la República. En Bretagne, Gauvain, sobrino del marqués de Lantenac, conoce a Cimourdain, un cura que ha asumido los principios revolucionarios, que consigue que el joven noble abrace dichos principios y se aliste en el ejército republicano. El conflicto familiar, reflejo del terrible drama social -real- que conmovió a Francia, está servido, pues, además, el tío es nombrado jefe de los Chouans, movimiento contrarrevolucionario que, tomando como sostén el apoyo de la monarquía inglesa, pretende derrocar, mediante una guerra civil, al gobierno de la república. Claro que, Robespierre, Marat y Danton no están por la labor...
























Otoño de 1914. Más de cien extras acompañan a los protagonistas de Noventa y tres en una cantera de Maisons-Alfort, en el departamento de Valle del Marne. Descansan tras haber rodado las escenas del asalto al castillo de la Tourgue. Tenían previsto continuar con las tomas del incendio. En ese momento, llega un taxi, del cual desciende Albert Capellani. Dirigiéndose a los presentes, les comunica que, muy a su pesar, queda interrumpido el rodaje sine die. La conmoción fue generalizada, y como respuesta, en un acto de patriotismo, la concurrencia entona La Marsellaise.


Una vez terminado el conflicto, la SCAGL pidió a André Antoine que terminara la película, en 1919. No está demasiado clara cuál fue la aportación de este en la realización de la superproducción, pero, teniendo en cuenta las palabras de su hijo, André-Paul Antoine, habría consistido en la dirección de las últimas escenas -el episodio final del asalto a la torre de la Tourgue- y, eso sí, el montaje íntegro de la película.
La distribución de la cinta en las salas se produjo en el verano de 1921. Claro que, como ya sabemos, durante esos siete años que pasaron, el cine evolucionó a pasos de gigante, en lo que al lenguaje cinematográfico y al montaje se refiere. No obstante, Antoine intentó obviar esta circustancia y, siempre según su hijo, prefirió permanecer fiel a la concepción de Capellani para esta película, obviamente, de forma más arcaica. Es por ello que me ha parecido pertinente incluir el año 1914 en la fecha de producción.

Hoy día puede parecer patética la comparación entre la complejidad dramática de la novela de Víctor Hugo y la rudimentaria adaptación cinematográfica que se llevó a cabo; no lo niego, al tiempo que lo justifico en base al contexto histórico en el que se produjo. Sin embargo, fueron cineastas como Griffith, o Capellani con obras de esta envergadura los que realmente forzaron al lenguaje cinematográfico a buscar su propio camino. No te pierdas esta inmensa muestra de film d’art, en el que una manera ingenua de hacer cine empieza a preguntarse a sí misma si no hará falta algo más que tratar los más grandes elementos culturales para convencer al público burgués para que siga acudiendo a las salas, poco tiempo después de abandonar las ferias de los pueblos.
1914-1921 - Quatre-vingt-treize (Albert Capellani) [cineforum-clasico.org].avi [1.37 Gb] 
http://www.subdivx.com/X6XMzc1MTUwX-qua ... llani.html
Con la publicación de esta película concluye el ciclo que en su día concebimos Lobo y un servidor para Cinefórum-Clásico, con el objeto de difundir el mejor material disponible en su integridad, (que se sepa), de este enorme realizador francés, por primera vez con subtítulos completos en español. Ha sido un arduo trabajo de colaboración del que nos sentimos orgullosos por haber completado, y que en su momento, no estuvo exento de cierta conflictividad (recuérdese Germinal), quizá, como suele ocurrir en estos casos, por falta de entendimiento o comunicación; lo que influyó en la marcha del ciclo y lamento profundamente. Desde aquí hago una llamada a la calma y a la reflexión.
Solo me queda agradecer la paciencia que habéis tenido -sobre todo a Lobo-, pues se ha extendido en el tiempo más de lo previsto, así como el interés general demostrado y comentaros que para ese infatigable cánido rastreador y para un servidor ha sido un placer y un honor llevar a cabo este proyecto para todos vosotros. GRACIAS.



