La novela Ulises de James Joyce, ha sido considerada como una de las más importantes del siglo XX y quizás como la de mayor influencia en el mundo occidental. Entre los tres personajes mayores de la novela, Stephen Dedalus, Leopold Bloom y Molly Bloom, este último ha sido el que mayor controversia ha suscitado desde su aparición, por ser la primera vez que en una novela, una mujer expresa con tal desenfado, sin cortapisas ni censuras sus propios sentimientos en relación con sus experiencias frente a los hombres, a su sexualidad y en general a las memorias de su propia vida. Ulises es el nombre latino de Odiseo, protagonista de la obra de Homero, que regresa de la guerra de Troya a su ciudad natal, Ítaca, donde le espera su mujer Penélope.
Al Ulises de Joyce, Leopold Bloom, del que la novela de Joyce cuenta íntegro un día de su vida en Dublín, le espera en su casa su mujer Molly, que no le es en absoluto fiel como Penélope pues tiene un amante, el empresario Blazes Boylan. Descansando en la cama con Leopold Bloom en las horas del amanecer, ella piensa y recuerda todas las cosas que ha hecho en su vida y todo lo que ha experimentado y sentido cada vez que ha conocido un hombre. En un ejercicio de flujo de conciencia, su monólogo constituye un texto sin inhibiciones y algunas veces contradictorio en si mismo, el cual, poco a poco nos conduce a los pensamientos de ella acerca de su esposo, Leopold Bloom, para enterarnos finalmente, que lo prefiere por encima de su amante. Aunque ella ansía otra dosis de la clase de excitación sexual que Boylan le ha provocado, Leopold Bloom sigue siendo para ella el único hombre que ha conocido y que la ha entendido totalmente, tanto así que termina su monólogo con las memorias de la primera vez que tuvieron una relación sexual. Lo que hay que entender entonces es que Molly Bloom es la Penélope del siglo XX, por supuesto, la encarnación de la antigua en un nuevo contexto histórico.
Ulysses’ Monologue 2 of 2 Subtitulado
Las 45 páginas del monólogo de la novela, comienzan y acaban con la palabra “yes” (sí). No hay signos de puntuación, porque quieren captar el desordenado lenguaje del subconsciente. Y esta Penélope moderna del Dublín del siglo XX es la encarnación de una nueva mujer, donde se recupera el concepto de Madre Tierra por cuanto la trascendencia de la psique femenina, hasta entonces sometida a la opresión y al desconocimiento de sus posibilidades, aparece como una fuerza totalmente renovadora en el planeta alcanzando un nuevo nivel de comprensión y conceptualización de la historia y de la vida misma.
De una manera franca y abierta, una mujer rompe con los prejuicios sociales y religiosos con los que han sido reprimidas y dominadas todas las mujeres en la historia por el poder absoluto y autoritario de los hombres basados en estereotipos muy convenientes a los opresores. El monólogo de Molly Bloom es un manifiesto de la liberación femenina, una afirmación de sus derechos humanos, de su sensibilidad, de su inteligencia y de su sexualidad. Hay una correspondencia implícita del personaje de Molly Bloom con las grandes corrientes de pensamiento que influyeron y determinaron el curso de la historia y del pensamiento occidental en la mayor parte del siglo XX y sin duda el modelo de Joyce para su inmortal monólogo es su compañera de toda la vida, Nora Barnacle. El 16 de Junio de 1904, día en que suceden todos los hechos de la novela, es la fecha de la primera cita de Joyce con ella. La vida que ambos llevaron juntos durante 36 años es una de las más intensas e interesantes en la historia de la literatura, y aunque ella afirmó en alguna ocasión que Joyce "no tenía ni idea de las mujeres", queda claro que se pasó la vida tratando de recrear la historia universal, en buena parte, observando a Nora.
Las imágenes pertenecen a la película del mismo título, dirigida en 1967 por Joseph Strick e interpretada por Barbara Jefford, Milo O'Shea y T.P. McKenna.
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