Mensaje
por Crusoe » 10 Abr 2013 15:44
La difunta no fue más que la cabeza visible de un modelo económico (y, en consecuencia, político, social e incluso cultural) comúnmente denominado “neoliberalismo”, cuyas pautas voy a explicitar brevemente, pues me consta que mucha gente (de ésa que se define como “de derechas” –aunque no toda, por supuesto) ignorando que el liberalismo clásico, el social-liberalismo, etc., poco tienen que ver con el bandidaje institucionalizado, acaba defendiendo aquello que precisamente más le perjudica (y nos perjudica a todos), a menos que se disponga de una renta millonaria o se forme parte de las élites (esencialmente económicas) que rigen los destinos del actual y globalizado y decadente mundo:
1º. Desregulación de los mercados financieros, lo que se traduce así: desde el 75 en el mundo anglosajón y el 89 en la UE, libre circulación de capitales en marcos económicos asimétricos, lo que contribuyó a una mayor concentración de riqueza (encauzada por vías financieras) generalmente dirección sur-> norte. Tras la II G. M., los propios EEUU fomentaron un modelo regulado con el fin de evitar los terremotos que habían conducido al mundo al caos económico y, finalmente, a la guerra (que es el multiplicador más fiable de la economía capitalista, como a cualquiera con un mínimo de formación en la materia le resultará fácil demostrar).
La actual eurozona, por cierto, sirve como ejemplo paradigmático de las desastrosas consecuencias de la libre circulación de capitales en un marco fiscal asimétrico: careciendo Europa de una Hacienda Común (carencia que curiosamente se evitó a toda costa tras la reunificación alemana, con la integración de la RDA, lo que da muestras de cómo la oligarquía alemana no mira más que por sus intereses, y no los continentales) que posibilitara la transferencia de riqueza a las zonas bien más pobres o bien empobrecidas como resultado de la propia dinámica de los “mercados”, no existe posibilidad de mejora, ni existirá. Más bien al contrario: ello agudiza el enriquecimiento de unos a costa de los otros. No hago más que señalar evidencias que hoy son ignoradas a causa del pensamiento único predominante en los medios de comunicación, de la retórica populista y hueca de los defensores de lo que creen “libre mercado”, “mundo libre”, etc., todo falacias que la realidad económica (derivada de la legislativa) contradice totalmente.
2º Fusión de la banca comercial (la banca “normal”) y la banca de inversión, año 1999. Es decir, los bancos dejaron de ser depósitos para convertirse digamos que en… “jugadores” del casino financiero internacional, todo acorde a la ley, pues son los legisladores (al servicio del mundo financiero y definidos por una marcada ideología “neocon”) los verdaderos responsables del actual caos financiero, económico, y por supuesto social. Como además no se observa siquiera el amago de corregir esta aberración (impensable para los auténticos liberales –entre los que no me encuentro, quede claro-), no hay la menor esperanza de recuperación económica: el llamado “primer mundo” está acabado porque así interesa, porque urge competir con los “emergentes” (China, India…) en la batalla mundial por los monopolios y oligopolios y la acumulación de plusvalías (según el término científico, marxista, no el actual, pervertido por gurúes de las escuelas de negocios).
En mi opinión la fusión de las bancas comercial y de inversión ha acelerado la destrucción del modelo económico y social consolidado tras la II G. M., momento en que el poder capitalista se sobrevivió a sí mismo haciendo concesiones al mundo del trabajo: subsidio de desempleo, gasto social, pensiones… (todo ello también lo disfruta hoy esa derecha neocavernaria que suele manifestarse, irracionalmente, en contra del “Estado social”, por otra parte único modelo de Estado justificable, en tanto que implica que los impuestos reviertan en servicios y la corrección de las desigualdades sociales consecuentes de la propia naturaleza del capitalismo –como ley económica, algo más que estudiado y demostrado, empíricamente, desde hace más de 150 años).
Ahora bien, aparte de estos puntos señalados (a todas luces decisivos), e independientemente de las corruptelas, políticas lobísticas, etc., hay otros aspectos añadidos que definen el perfil del llamado “neoliberalismo”:
3º La política de privatizaciones. Ésta política sería respetable (en tanto en cuanto hablaríamos de coherencia ideológica por parte de sus defensores) si se limitara a la creación de nuevas empresas, exclusivamente privadas: un nuevo hospital privado, una nueva escuela privada, etc., etc.
Lo que sucede (y en esto la difunta fue, junto a Reagan, pionera: hoy sufrimos a sus herederos en la UE, tipos que además no han arriesgado capital propio en sus vidas, por no decir que no han montado, como suele decirse, un quiosco de pipas jamás), lo que sucede, digo, es que se tendió (como se tiende) a privatizar empresas y sectores públicos, aprovechándose así una serie de aventajados –con buenos contactos políticos- de toda la infraestructura estatal –PAGADA POR TODOS NOSOTROS-, esto es, sin poner un puto duro. ¿Es esto liberal? No. Es simple bandidaje, justificado en aras de una supuesta mejora de la gestión que además no se corresponde con la realidad: estúdiese el proceso de privatizaciones en la sanidad norteamericana o, en la propia España, los procesos similares en Madrid o Valencia. Y sobre esto no hay punto de discusión, por lo que si alguien me replica tendré que echar mano de mi fuente de datos, que es irrefutable.
En lo que a mí concierne, ¿acepto la creación de empresas privadas? Pues la respeto, sí, no soy partidario del modelo soviético. Lo que no respeto ni acepto es el hurto institucionalizado, consistente en privatizar la inversión pública, popular, DE TODOS.
Tampoco respeto ni acepto (y como yo, cualquiera con las ideas mínimamente claras) que instituciones privadas (colegios, fundaciones, etc.) reciban subvenciones públicas. Y no hablo de partidos o sindicatos (organismos mejorables pero que son, en origen, públicos en nuestro actual sistema), sino de institutos de naturaleza política (del signo que sean), grupos religiosos dedicados a la docencia, etc.
4º La política fiscal, eminentemente regresiva. La distribución de las rentas del trabajo (datos que manejo y he compartido en otros foros) se ha desnivelado radicalmente en los últimos treinta años; es decir, que las rentas más altas han dejado de pagar impuestos a los efectos (todo ello con la complicidad de la falsa izquierda política, como el PSOE en España, artífice de reformas fiscales descaradamente regresivas) mientras que las rentas más bajas son desangradas. La renta, para quien no lo sepa, incluye tanto el salario como los servicios de los que se disfrutan: la dinámica de salarios a la baja y “recortes” en inversión pública (esto a pesar de que sólo los países que mantienen el modelo mixto, como Australia, Suecia…, han preservado parcialmente un cierto nivel de vida y una mínimamente justa redistribución de la riqueza) ha forzado una caída brutal del peso de las rentas del trabajo, que en España –para que nos hagamos a la idea- ha descendido del 60% (a finales de los sesenta, ¡todavía con la dictadura!) al actual 45%, cifra que para los que sabemos un poco del tema condena al desastre al país, y sin remisión, a menos que una revolución política (que desemboque en una república con separación de poderes y una ley electoral justa) permita virar el rumbo 180º. Los que aún no lo ven (los mismos que se reían ayer de la posibilidad de alcanzar seis millones de parados, o incluso cinco, o incluso cuatro, y de índices de pobreza de más del 20%) ya recuperarán la vista muy pronto.
Voy a terminar ya mi intervención para no monopolizar el hilo. Y para no incurrir en algunas descalificaciones, sin duda inspiradas por la actual situación, tanto del país como del continente, situación derivada, sin la menor duda, del modelo económico, político y social (y repito: e incluso cultural) comúnmente llamado “neoliberal”, verdadero origen de la enfermedad, o cuanto menos de su aceleración, pues es el propio capitalismo el que lleva en su seno el germen de las crisis (por tendencia monopolística, sobreproducción como consecuencia, y crisis de demanda como resultado).
Un saludo
Última edición por
Crusoe el 10 Abr 2013 15:47, editado 1 vez en total.