BEN TURPIN en
THE PRIDE OF PIKEVILLE
(1927)

IMDb
Producción
Mack Sennett
Director
Alfred J. Goulding
Guion
Al Giebler
Grover Jones
Jefferson Moffitt
Earle Rodney
Mack Sennett
Argumento
Randall Faye
Harry McCoy
Fotografía
St. Elmo Boyce
Intérpretes
Ben Turpin
Thelma Hill
Andy Clyde
Ruth Taylor
Stanley Blystone
William McCall
Barney Hellum
Vernon Dent
Charles Force
En Pikeville, el compromiso entre Ruth Hawkins y Walter Yates se rompe cuando él se ríe de sus dotes para el canto. Ruth ve una foto del barón Bonamo en una revista, un famoso donjuán. Con el fin de poner celoso a Walter, se escribe a sí misma una carta firmada por Bonamo, en la que él le declara su amor a causa de su melodiosa voz.
Una aportación de Eddie Constanti.
Caían desde un cuarto piso y no les pasaba nada. Recibían pastelazos en la cara y ellos tan contentos. Les perseguía la poli y siempre encontraban la forma de eludirla. Corrían, saltaban y al final se quedaban con la chica -o no. Hablamos de los cómicos del silente, de los creadores del slapstick, de esa prole de esforzados pioneros de la carcajada en la pantalla. Quien más, quien menos, se tuvo que jubilar con costillas astilladas y moretones hasta en el DNI.
¿Quién se acuerda hoy de esos rostros perdidos en el espacio tiempo y embalsamados con película de nitrato, ejecutando la última voltereta o guiñando el ojo al espectador? Nadie. Bueno, algún ratón de filmoteca como quien esto suscribe. Por eso los hemos traído aquí, como postrer homenaje, que diría el poeta. A lo mejor, quizá, dentro de unos años algún jovenzuelo se acerque por estas páginas y le choque el nombre de uno de estos cómicos. Y sienta curiosidad por saber más de ese individuo bizco, de ese gordo y ese flaco, de esa chica de los ojos tristes, llamada Norman...
Vanas esperanzas, por supuesto. ¿Quién querría saber la biografía de Monty Banks, por ejemplo? Sobre todo cuando en el espacio del cine actual brillan más que nunca las espadas-láser, los asesinatos a ritmo de rag o toda una caterva de cómicos patosos que se ganan a la platea contando chistes llenos de caspa.
Pues nada, aquí os dejamos el ciclo. Por cierto, no descartamos dedicar otro ciclo a los cómicos europeos. Material tenemos de sobra. Y ahora, si podéis, esbozad un par de sonrisas; de eso se trata, al fin y al cabo.
(Eddie Constanti)
1869-1940
Trabajó en el vodevil, en el género burlesco y en el circo. Turpin tenía una apariencia distintiva, con una constitución enjuta, un gran mostacho y ojos bizcos. El famoso estrabismo de Turpin, según él decía, tuvo su origen en su juventud, a causa de un accidente. Turpin estaba convencido de que su estrabismo era esencial para su carrera cómica; sus compañeros de trabajo recordaban que cuando recibía algún golpe en la cabeza, se miraba en un espejo para comprobar que seguía siendo bizco. Turpin llegó a asegurar su estrabismo en 25.000 dólares con la compañía de seguros Lloyd's de Londres.
Trabajó para la Essanay (además de actor fue conserje de la productora) y luego con Sennett, cuando ya era una estrella consagrada. Entonces se decía que cobraba tres mil dólares a la semana. Se retiró en 1924 para cuidar de su esposa enferma. Más tarde, ya en el sonoro, trató de reeditar éxitos anteriores, sin lograrlo. Falleció en 1940, olvidado por la industria que tantos bienes había recibido por su pase en la pantalla.
(Eddie Constanti)

Ben Turpin interpreta a un mujeriego europeo que se encuentra en Estados Unidos. En un tren llama la atención de una joven (Thelma Hill) que intenta desesperadamente conseguir marido. Cuando la atrapan coqueteando con él, su padre, que va armado (Andy Clyde), exige que los dos se casen. "El orgullo de Pikeville" es un corto de dos rollos de Mack Sennett que debería haberse limitado a la mitad. A medida que reviso sus cortos de esta época, es bastante claro que muchos de ellos simplemente no cuentan con suficientes risas para cumplir un tiempo de ejecución de veinte minutos. Sospecho que si tomaras los gags que funcionaron y los pusieras en una película de diez minutos, al final sería mucho más entretenida.
Hay algunos momentos divertidos dispersos, pero la mayoría son tomas de Turpin bizco pareciendo serio o tratando de dar a las mujeres una apariencia sexy. Hay un par de gags conseguidos durante una secuencia en la que algunos tipos malos intentan subirse al tren, pero todo lo demás es prácticamente un error. Turpin ofrece el tipo de actuación que esperarías ver de él. Disfruto viéndolo, pero no hay duda de que no siempre obtuvo el mejor material. Clyde tiene algunos momentos agradables, pero no los suficientes para salvar la película.
(IMDb, traducción de Eddie Constanti)
Datos técnicos




The Pride of Pikeville 1927.mkv [628.21 Mb] 
Subtítulos: Eddie Constanti.
