(Calle de la Paz)


Título original: Rue de la paix
Director: Henri Diamant-Berger
Reparto: Andrée Lafayette, Suzy Pierson, Malcolm Tod, Flore Deschamps, Léon Mathot, Armand Bernard, Jules Moy, De Chavardez, Marcel Cendrars
Guion: Obra de teatro: Abel Hermant, Marc de Toledo
Fotografía: Maurice Guillemin, René Guissart
Año: 1927
País: Francia
Duración: 84 min.
Producción: Films Diamant / Natan Productions
Género: Comedia
Argumento: Teresa trabaja en una boutique pasando modelos de Pauline y Hermanos. Laurent, el diseñador, la ama pero no se atreve a decírselo. Ally es un ricachón cuyo deporte principal es coleccionar conquistas femeninas. Cuando ve a Teresa, se propone sumarla a su lista de seducciones.






Datos Técnicos:
Rue de la Paix 1927.mkv [774.68 Mb] 
Subtítulos en español de Eddie Constanti:
Rue de la Paix 1927.srt [12.5 Kb] 
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Una comedieta francesa con mucho "buqué" y mucho "oh, la, la", pero poca enjundia en lo que realmente importa, es decir, en el guión. La historia del enamorado tímido y del listo que se aprovecha de la situación la hemos visto mil veces en la pantalla y de puro sabida la podríamos recitar con el final añadido y a ojos cerrados. Además, su estructura nos recuerda a la que ya trajimos aquí, "La modistilla", de Donatien, estrenada dos años más tarde.
Henri Diamant-Berger, el director, se esfuerza por convertir el producto en algo con más personalidad y hay que reconocer que de vez en cuando lo consigue, gracias a esos planos generales con resabios de art déco -sobre todo en el interior de la boutique, en los pases de modelos-. El resto se desliza por el camino de la intrascendencia, aunque tampoco aburre en ningún momento.
El reparto es funcional, pero cumple con su cometido. Destaca la figura de Léon Mathot, a quien también hemos visto por aquí en el ciclo de Gaumont-Pathé. Es el acaudalado perseguidor de muchachas, pero que al final demuestra tener su corazoncito. Nos sobra ese personaje cómico-ridículo, Bartlett, que siempre parece estar impuesto por el guión en estos casos (cuando uno piensa en la lista de secundarios que teníamos por estos lares -Manolo Morán, Antonio Riquelme, Xan das Bolas, etcétera, se da cuenta de que se puede hacer gracia sin perder una miaja de dignidad).
O sea que otro título francés de finales del silente que, aunque no aporta demasiadas novedades, se puede ver una tarde en que uno no muestre demasiadas exigencias, a poder ser acompañado con unas magdalenas y una copita de Marie Brizard. O dos, ya que a eso vamos.