CICLO “TESOROS PATHÉ-GAUMONT” (38)
GOSSETTE


Título original: Gossette
Director: Germaine Dulac
Reparto: Régine Bouet, Maurice Schutz, Jean-David Évremond, Monique Chrysès, Madeleine Guitty, Jeanne Brindeau, Jean d'Yd, Mario Nasthasio, Paul Menant, Georges Charlia, Bernard Valard
Guion: Novela: Charles Vayre
Fotografía: Albert Cohendy, Henri Stuckert
Año: 1923
País: Francia
Duración: 297 min.
Producción: Films de France / Société des Cinéromans
Género: Serial
Argumento: Serial en seis episodios que nos descubre el particular calvario de Philippe de Savières, culpado por un crimen que no ha cometido, obra de su taimado primo, Robert de Tayrac. La mejor aliada con que cuenta Philippe es Gossette, una joven gitana que también recibe el acoso del malvado Tayrac.








Datos Técnicos:
Gossette 1923.MP4 [1.45 Gb] 
Subtítulos en español de Eddie Constanti:
https://www.subdivx.com/X6XNTgzMjEwX-gossette-1923.html
Comentario de Eddie Constanti:
Así, Dulac sacrifica la intriga y tensión de la historia ofreciéndonos un interminable recital del uso y abuso de prismas y lentes que descomponen las figuras, de planos subjetivos con enmascaramiento de la imagen, de elipsis sobre elipsis y luego más elipsis y de miradas al vacío que no tienen fin. Invitamos a quien nos acepte la apuesta, a que nos indique en qué otra película se albergan más miradas al más allá que en ésta. Plano de "X" que rememora hechos pasados (veinte segundos), contraplano de "Z" que le da la réplica, pensando también en sus recuerdos más cercanos (veinte segundos más), plano de árboles que se mecen al viento (veinte segundos), regreso al plano de "X", que sigue en posición estática ("Ah -entonces comprendemos- Es que 'X' recuerda aquella vez que estuvo bajo los árboles que se mecían al viento"); y para culminar la obra de arte, pues mira, aquí quedaría bien una lamparita cayendo al sueño al ralentí. ¿Captáis por dónde van los tiros?
Todo ello configura un relato bastante soporífero, donde el misterio de la trama queda totalmente ahogado por ese preciosismo a ultranza y donde hay episodios (entre el cuarto y el quinto), en que uno se desentiende del drama que supuestamente se vive en la pantalla y decide emprender otras actividades más interesantes como, por ejemplo, servirse un vermut con sifón, revisar las aventuras de Roberto Alcázar y Pedrín de sus años mozos o, mejor aún, hacer el amor con la parienta, si ésta quiere, por supuesto. El único que no tiene escapatoria a este festival de la letargia es el bueno del traductor, que se tuvo que tragar cinco horas de las más cansinas de su vida.
En resumen, todos los recursos cinematográficos que disponía madame Dulac para transformar una historia de misterio y aventuras en un tratado sobre la pesadez en trescientos minutos. Pero con mucha qualité, sin duda.