Un tema muy interesante, más que por lo que ha dado de sí, por lo que podría haber dado. Y en ese punto mi coincidencia es total con Roy Earle, la novela picaresca es ferozmente crítica y consecuentemente subversiva, por lo que tuvo un tratamiento descafeinado o meramente tangencial en nuestro cine. No se entiende el tratamiento de la picaresca sin tratar de la naturaleza del poder. La misma concepción humanista de estas novelas y su análisis laicista de la sociedad de su época equivalía a disentir de la idea de que el destino de todo hombre estaba en sus manos, tesis del libre albedrío defendida por el contrarreformismo, que negaba los condicionamientos sociales, y cuyo epicentro fue España (mejor dicho, la monarquía hispánica, como bien habéis señalado, especialmente Castilla).
Roy Earle escribió: ↑01 Feb 2018 21:18
gudari escribió: ↑01 Feb 2018 20:44
Por cierto, Roy, no sé qué opinión tendrás de que este tratado IV dure apenas unos párrafos, cuando los previos del ciego, el clérigo y el escudero suman como el 70% de la novela. ¿Expurgo?
No hay pruebas para afirmarlo. Se cree que hubo una edición anterior (perdida) a las de 1554, que según recuerdo eran cuatro. Como pasó por la tijera al integrar el Índice Expurgatorio (ya con Felipe II), supongo que nunca sabremos si las supresiones que se hicieron entonces (algunas frases del cura avaro del segundo capítulo y los capítulos enteros del cura estafador –el buldero- y del mercedario –el pedófilo-) fueron definitivas en este último caso (el del fraile violador), porque hasta el siglo XIX, en concreto tras la abolición de la Inquisición en 1834, no se publicaría íntegra la novela, e “íntegra” quiere decir lo que se conservó de ella. Ahora, que si usamos el sentido común, es bastante sospechoso que el autor que describió con detalle las desventuras de Lázaro con el ciego, el clérigo y el escudero, despachara la experiencia con el mercedario en tres o cuatro párrafos.
Apostillar que la Inquisición española prohibió entonces, entre otros, a Erasmo, a Bodin, a Vives, a Ockam, a Kepler, al mismísimo Dante...
Un cordial saludo