Ya sé que es como pedirle peras al olmo, pero algunos periodistas deberían ser un poco más rigurosos (no lo digo por Nacho Carretero). Bea Gondar nunca perteneció al PP, lo que no significa que ese partido (que de existir justicia en España habría sido ilegalizado, sólo ya por esta cuestión, hace tiempo) no haya contado en Galicia con numerosos implicados en sus filas, protegidos ya en su momento por el difunto Fraga, en los tiempos de AP (y que luego se pasaron al PP, también bajo su paraguas). Esto aparte de simpatizantes/donantes condenados en firme por tráfico de estupefacientes. Pero el caso es que Bea Gondar, que sí perteneció a AP, como ya antes a UCD (los dos partidos de cuya fusión salió básicamente el PP), militaba en grupos independientes (partidos surgidos de agrupaciones vecinales) cuando fue procesado.
En cuanto a la “labia” (en palabras de diegof) y el talento para la escenificación de Gondar, actuando ante las cámaras como entrañable abuelito, bastón incluido, hay que conocer bien Galicia, esta nación muerta, y a parte de su paisanaje, para comprender cómo conductas así pueden ser exculpadas por la mayoría de la población. Por suerte nos quedan el mar y los delfines.
diegof escribió: ↑22 Feb 2018 14:51
Roy Earle escribió: ↑16 Feb 2018 19:58
componiéndose así poco a poco el puzzle de los hechos, al modo de
Citizien Kane (en la que bebe claramente)
Es un tipo de estructura que he encontrado más a menudo en la literatura que en el cine, y es que en mi opinión el cine apenas ha explotado sus posibilidades narrativas. En este caso caben además dos fórmulas: la cronológica y su contrario.
La principal objeción que veo que suele hacérsele a este esquema estructural es que la falta de linealidad acaba restándole progresión dramática a la narración. Sin embargo pienso que no tiene por qué ser así necesariamente: según se vaya dosificando la información pueden cuidarse tanto una graduación emocional
in crescendo como el efecto sorpresa. Y en este caso tanto la propia geometría poliédrica de una narración abierta a múltiples perspectivas como el valor anafórico por la repetición de escenas enfocadas desde distintos ángulos o la coincidencia de unos mismos hechos en, digamos, el cruce de esos ángulos (las declaraciones, memorias, etc., de los diferentes partícipes de la historia) deberían conseguir que el resultado sea más intenso, más emotivo, aparte de más rico en matices.