DPA 02/01/2016 09:56 | Actualizado a 02/01/2016 12:52

Arabia Saudí ha ejecutado este sábado a 47 personas que habían sido condenadas a muerte por cargos de terrorismo e incitación a la violencia, según informaron fuentes oficiales, entre los que se encuentra el famoso clérigo chií Nimr al Nimr.
La agencia oficial de prensa saudí SPA citó un comunicado del ministerio del Interior señalando que los condenados fueron ejecutados en 12 lugares del reino, después de que sus condenas fueran confirmadas por el Tribunal Supremo y ratificadas por el rey Salman.
Según la lista de ejecutados publicada por la agencia SPA, se trata de 45 nacionales saudíes, un egipcio y un hombre de Chad.
El clérigo Al Nimr, de 55 años, había sido condenado por desobediencia a la casa real gobernante y por incitación a la lucha sectaria en el país por exigir más derechos para la minoría chií, que conforma en torno al 15 por ciento de la población del país.
El sheij incluso amenazó con la secesión de la zona oriental, rica en petróleo, si la casa real no cambiaba su política, al mismo tiempo que llamaba a protestar pacíficamente.
Inspirados por las primaveras árabes, miembros de la minoría chií organizan desde 2011 manifestaciones en la Provincia Oriental del país para protestar por lo que consideran discriminación por parte del régimen sunita saudí.
Arabia Saudí realizó en 2015 el mayor número de ejecuciones de los últimos 20 años, según activistas defensores de los derechos humanos, coincidiendo con la toma de posesión del rey Salman a finales de enero del año pasado, tras la muerte del rey Abdulá.
Entre enero y noviembre de 2015 fueron ejecutadas al menos 151 personas en el país, frente a las 90 de todo 2014, según datos de Amnistía Internacional. La organización critica que el país utiliza la condena a muerte como instrumento político contra la minoría chií.
Arabia Saudí, que aplica una estricta interpretación de la ley islámica, es uno de los países con mayores ejecuciones del mundo, una política que defiende por lo que considera su efecto disuasorio.
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Y hace un més:
Arabia Saudí homenajea al rey Juan Carlos
El padre del actual rey asistió al Gran Premio de Fórmula 1 de Abu Dabi este domingo y fue recibido con todos los honores por el rey de Arabia Saudí al día siguiente
Amnistía Internacional denuncia que este año los verdugos saudíes han decapitado a 151 personas, la cifra más alta de los últimos 20 años
01/12/2015 - 17:43h

El rey de Arabia Saudí, Salmán bin Abdulaziz, organizó este lunes una cena con todos los honores para recibir y homenajear al rey Juan Carlos. El monarca se desplazó hasta los Emiratos Árabes para asistir al Gran Premio de Fórmula 1 de Abu Dabi celebrado este domingo. El rey de España aprovechó su viaje para hacer una visita a su homólogo en Arabia Saudí, que le recibió como a un amigo.
Salman bin Abdulaziz organizó "un banquete", según informa la agencia Saudí Press, "en honor al rey de España" y después compartió una serie de fotografías del encuentro en Twitter. El recibimiento y posterior convite por parte del monarca saudí al rey Juan Carlos parece más propio de un amigo que de un aliado internacional.
La monarquía saudí ha decidido elevar al máximo la aplicación de la pena de muerte. Amnistía Internacional denuncia que este año los verdugos saudíes han decapitado a 151 personas, la cifra más alta de los últimos 20 años. Al mismo tiempo, Arabia Saudí inició hace ocho meses una campaña de bombardeos en Yemen para intervenir en la guerra civil de ese país. Las organizaciones de derechos humanos y agencias de la ONU denuncian que el número de muertos supera los 5.000, de los que unos 2.500 civiles, la mayoría civiles muertos en los ataques aéreos responsabilidad de los saudíes y sus aliados.
Un tribunal de Arabia Saudí ha condenado a muerte esta misma semana al poeta palestino Ashraf Fayadh por promover el ateísmo y romper con la religión. El escritor de 35 años nació y creció en Arabia Saudí, país al que llegaron sus padres hace años buscando un futuro mejor. Los hechos se remontan a agosto de 2013, año en el que un ciudadano saudí denunció al poeta por propagar con sus versos la blasfemia entre los jóvenes.
