Recomendando poesía...
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Re: Recomendando poesía...
Venga, un pequeño clásico de la poesía con picante del país.
Lo que es y lo que será
Joderá el género humano
mientras haya pija y coño,
en primavera, en otoño,
en invierno y en verano.
Querer quitarlo es en vano
ni por fuerza ni consejo,
pues si está cerca el pendejo
y la polla se endereza
puede más naturaleza
que no el Testamento Viejo.
Desde el rey hasta el gañán,
de la infanta a la pastora,
y desde Adán hasta ahora,
han jodido y joderán.
Tan emperrados están
en este dulce embeleso,
que aunque gritéis que es exceso,
que hay Dios, diablo y castigo,
de todo se les da un higo,
y el bolo tieso que tieso.
El prebendado indolente,
delicado y sibarita,
la quiere joven, fresquita,
que sea rabicaliente;
empero cuando ya siente
menos robustez y anhelo,
temiendo la ira del cielo,
y del infierno la llama,
se compone con un ama,
o con dos si viene a pelo.
Si es molinista, se encierra
con su devota, y los dos
joden en amor de Dios
y olvidados de la tierra.
La carne hace dura guerra
al interior hasta tanto
que, con celestial encanto,
sintiendo con eficacia
de arriba venir la gracia,
quedan en éxtasis santo.
Viuda, doncella, casada,
¿cuál es la que no ha probado
de un fraile desenfrenado
la lujuria encarnizada?
Para él seis vainas es nada;
y la mujer de respeto
y buen gusto que en secreto
a joder cita al hermano,
pilla un nabo largo, sano,
tieso, gordo y bien repleto.
El militar fanfarrón
joder quiere a troche y moche,
de la mañana a la noche,
de la grande hasta el pulpón;
no desperdicia ocasión
por rincón, barranco o soto,
aunque por este alboroto
venga a parar su bambolla
en que le corten la polla
y luego se haga devoto.
La dama de pundonor
y de española crianza
solo descubre su panza
por mucho metal o amor.
Cada mes al confesor,
en lágrimas nada escasa,
va a contar lo que le pasa;
recibe la absolución,
comulga con devoción,
y vuelve a joder a casa.
La monjita, si es discreta,
cuando va al confesionario,
presenta su tafanario
a la rejilla secreta.
Hácela allí la puñeta,
con el dedo, el confesor,
o, si se puede, mejor,
aunque sea con trabajo,
húrgala con el carajo
mientras ora con fervor.
Otras se suelen meter,
a falta de un buen pepino,
los dedos en el chumino
hasta que les da placer.
También se suelen joder
una a otra en ocasiones,
y aunque no tienen cojones,
juntando ambas el coñito
consiguen tener gustito
con aquellas frotaciones.
Joded, felices humanos,
sin que nada os alborote,
y en cansándose el virote,
joded con lengua y con manos.
A moralistas tiranos
dejadlos en su quimera;
a fe que si yo pudiera
me transformara en un nabo
inmenso, y de cabo a rabo,
cien mil veces más jodiera.
José de Vargas Ponce
Lo que es y lo que será
Joderá el género humano
mientras haya pija y coño,
en primavera, en otoño,
en invierno y en verano.
Querer quitarlo es en vano
ni por fuerza ni consejo,
pues si está cerca el pendejo
y la polla se endereza
puede más naturaleza
que no el Testamento Viejo.
Desde el rey hasta el gañán,
de la infanta a la pastora,
y desde Adán hasta ahora,
han jodido y joderán.
Tan emperrados están
en este dulce embeleso,
que aunque gritéis que es exceso,
que hay Dios, diablo y castigo,
de todo se les da un higo,
y el bolo tieso que tieso.
El prebendado indolente,
delicado y sibarita,
la quiere joven, fresquita,
que sea rabicaliente;
empero cuando ya siente
menos robustez y anhelo,
temiendo la ira del cielo,
y del infierno la llama,
se compone con un ama,
o con dos si viene a pelo.
Si es molinista, se encierra
con su devota, y los dos
joden en amor de Dios
y olvidados de la tierra.
La carne hace dura guerra
al interior hasta tanto
que, con celestial encanto,
sintiendo con eficacia
de arriba venir la gracia,
quedan en éxtasis santo.
Viuda, doncella, casada,
¿cuál es la que no ha probado
de un fraile desenfrenado
la lujuria encarnizada?
Para él seis vainas es nada;
y la mujer de respeto
y buen gusto que en secreto
a joder cita al hermano,
pilla un nabo largo, sano,
tieso, gordo y bien repleto.
El militar fanfarrón
joder quiere a troche y moche,
de la mañana a la noche,
de la grande hasta el pulpón;
no desperdicia ocasión
por rincón, barranco o soto,
aunque por este alboroto
venga a parar su bambolla
en que le corten la polla
y luego se haga devoto.
La dama de pundonor
y de española crianza
solo descubre su panza
por mucho metal o amor.
Cada mes al confesor,
en lágrimas nada escasa,
va a contar lo que le pasa;
recibe la absolución,
comulga con devoción,
y vuelve a joder a casa.
La monjita, si es discreta,
cuando va al confesionario,
presenta su tafanario
a la rejilla secreta.
Hácela allí la puñeta,
con el dedo, el confesor,
o, si se puede, mejor,
aunque sea con trabajo,
húrgala con el carajo
mientras ora con fervor.
Otras se suelen meter,
a falta de un buen pepino,
los dedos en el chumino
hasta que les da placer.
También se suelen joder
una a otra en ocasiones,
y aunque no tienen cojones,
juntando ambas el coñito
consiguen tener gustito
con aquellas frotaciones.
Joded, felices humanos,
sin que nada os alborote,
y en cansándose el virote,
joded con lengua y con manos.
A moralistas tiranos
dejadlos en su quimera;
a fe que si yo pudiera
me transformara en un nabo
inmenso, y de cabo a rabo,
cien mil veces más jodiera.
José de Vargas Ponce
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Re: Recomendando poesía...
Canción 5 Rafael Alberti
Hoy las nubes me trajeron,
volando el mapa de España.
¡Qué pequeño sobre el río,
y qué grande sobre el pasto
la sombra que proyectaba!
Se le llenó de caballos
la sombra que proyectaba.
Yo, a caballo, por su sombra
busqué mi pueblo y mi casa.
Entré en el patio que un día
fuera una fuente con agua.
Aunque no estaba la fuente,
la fuente siempre sonaba.
Y el agua que no corría
volvió para darme agua.
(Baladas y Canciones del Paraná).
Hoy las nubes me trajeron,
volando el mapa de España.
¡Qué pequeño sobre el río,
y qué grande sobre el pasto
la sombra que proyectaba!
Se le llenó de caballos
la sombra que proyectaba.
Yo, a caballo, por su sombra
busqué mi pueblo y mi casa.
Entré en el patio que un día
fuera una fuente con agua.
Aunque no estaba la fuente,
la fuente siempre sonaba.
Y el agua que no corría
volvió para darme agua.
(Baladas y Canciones del Paraná).
- Kima
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Re: Recomendando poesía...
TESTIMONIO DEL GAVIERO
Si he de decir la verdad,
me pareció otro gesto de presunción,
muy suyo,
aquella urgencia con que nos pidió
que lo atásemos al mástil
para escapar al canto de las sirenas.
Las sirenas cantaban, eso es cierto,
pero no precisamente para seducirlo a él.
¿Y por qué no a cualquiera de nosotros?
¿Por qué tendrían que pretender seducir a alguien?
¿Quién puede asegurar que no cantaban simplemente?
¿O que guardaban silencio y cada uno oía
su propio canto de sirenas dentro?
Era él quien luchaba contra su vocación de perdidizo.
Era él quien creía que las sirenas lo amaban.
Era él quien, con cualquier pretexto,
nos ponía a sus órdenes.
Era él quien no sabía qué inventarse
con tal de demorar nuestro regreso a Ítaca.
Yo quería volver a mi patria, abrazar a mi esposa,
cuidar a mis padres ya ancianos,
ver crecer a mis hijos.
Nos los ordenó y lo atamos.
Si hubiera sido por mí lo habríamos dejado en alta mar,
hubiésemos puesto rumbo a Ítaca y allí se habría quedado,
atado al mástil, solo, de nuevo a la deriva.
Y habría muerto así, atado a su extravío,
mientras que las sirenas seguían, seguirán,
cantando para nadie, como siempre.
JUAN VICENTE PIQUERAS
Si he de decir la verdad,
me pareció otro gesto de presunción,
muy suyo,
aquella urgencia con que nos pidió
que lo atásemos al mástil
para escapar al canto de las sirenas.
Las sirenas cantaban, eso es cierto,
pero no precisamente para seducirlo a él.
¿Y por qué no a cualquiera de nosotros?
¿Por qué tendrían que pretender seducir a alguien?
¿Quién puede asegurar que no cantaban simplemente?
¿O que guardaban silencio y cada uno oía
su propio canto de sirenas dentro?
Era él quien luchaba contra su vocación de perdidizo.
Era él quien creía que las sirenas lo amaban.
Era él quien, con cualquier pretexto,
nos ponía a sus órdenes.
Era él quien no sabía qué inventarse
con tal de demorar nuestro regreso a Ítaca.
Yo quería volver a mi patria, abrazar a mi esposa,
cuidar a mis padres ya ancianos,
ver crecer a mis hijos.
Nos los ordenó y lo atamos.
Si hubiera sido por mí lo habríamos dejado en alta mar,
hubiésemos puesto rumbo a Ítaca y allí se habría quedado,
atado al mástil, solo, de nuevo a la deriva.
Y habría muerto así, atado a su extravío,
mientras que las sirenas seguían, seguirán,
cantando para nadie, como siempre.
JUAN VICENTE PIQUERAS
- Feve
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Re: Recomendando poesía...
El amigo
Quien en las nubes duerme, niño suavemente acunado,
desconoce lo profundo de la vida, por los sueños dulces ciego.
Pero a quien el huracán agarra en loca danza de fiesta,
quien sobre calles oscuras el mundo falso abandona:
Ése aprende a moverse por la noche entre los riscos,
aprende a llevar el timón con serio y firme sentido.
Ése tiene un fondo cierto probado en gozo y en pena,
ése cree en dios y las estrellas, ¡ése será mi tripulante!
J. von Eichendorf
Quien en las nubes duerme, niño suavemente acunado,
desconoce lo profundo de la vida, por los sueños dulces ciego.
Pero a quien el huracán agarra en loca danza de fiesta,
quien sobre calles oscuras el mundo falso abandona:
Ése aprende a moverse por la noche entre los riscos,
aprende a llevar el timón con serio y firme sentido.
Ése tiene un fondo cierto probado en gozo y en pena,
ése cree en dios y las estrellas, ¡ése será mi tripulante!
J. von Eichendorf
- Feve
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Re: Recomendando poesía...
Mi ración de alegría
Defiendo la alegría,
la precaria, amenazada,
difícil alegría,
al raso, limpia, en cueros,
mi ración de alegría.
No me arrastréis al pozo
de las verdes culebras.
No os arrojo a la cara mi alegría,
os la tiendo tan sólo
como una débil luz, como una mano.
No es ningún baluarte
ni ningún ofensivo privilegio,
es mi único utensilio cotidiano,
mi tela de labor.
No tengo otra bandera
y ostenta unos colores ya un poco desteñidos;
mirad que la levanto a duras penas,
contra viento y marea,
sin sombra alguna de provocación.
Es parcela pequeña, minifundio,
terreno sin cercados ni aparceros
que aro, riego y abono por mí misma,
con fe, de sol a sol.
Tomad el pobre o rico,
el cuestionable fruto
que desde ella os ofrezco,
pues sólo desde aquí
os consigo mirar, ayudar,
entender,
poner tal vez en claro alguna cosa.
No me la reprochéis ni adobéis de negrura
como un reducto inmundo, segregado;
ved que no la defienden
ni pinchos ni alambradas
y que podéis pasar aquí conmigo
al sol.
No me arrastréis al pozo
de las verdes culebras.
Carmen Martín Gaite
Defiendo la alegría,
la precaria, amenazada,
difícil alegría,
al raso, limpia, en cueros,
mi ración de alegría.
No me arrastréis al pozo
de las verdes culebras.
No os arrojo a la cara mi alegría,
os la tiendo tan sólo
como una débil luz, como una mano.
No es ningún baluarte
ni ningún ofensivo privilegio,
es mi único utensilio cotidiano,
mi tela de labor.
No tengo otra bandera
y ostenta unos colores ya un poco desteñidos;
mirad que la levanto a duras penas,
contra viento y marea,
sin sombra alguna de provocación.
Es parcela pequeña, minifundio,
terreno sin cercados ni aparceros
que aro, riego y abono por mí misma,
con fe, de sol a sol.
Tomad el pobre o rico,
el cuestionable fruto
que desde ella os ofrezco,
pues sólo desde aquí
os consigo mirar, ayudar,
entender,
poner tal vez en claro alguna cosa.
No me la reprochéis ni adobéis de negrura
como un reducto inmundo, segregado;
ved que no la defienden
ni pinchos ni alambradas
y que podéis pasar aquí conmigo
al sol.
No me arrastréis al pozo
de las verdes culebras.
Carmen Martín Gaite
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Re: Recomendando poesía...
EL CAZADOR Y LA ZAGALA
Entre montes y carrascos
cazando va un cazador,
la ballesta preparada
y alerta su corazón.
Lo vi de mañana lejos
y a la tarde se acercó
con la ballesta sangrando
llanto por tanto dolor.
Su caballo relinchaba,
me sentía muy triste yo
por las avecillas muertas
que llevaba en su zurrón.
Me dijo zagala bella
de cabellos como el sol
dame del agua del pozo
por piedad o por tu Dios.
El pozo sí tenía agua
mas la muerte lo secó,
puede usted beber la sangre
de las aves que mató.
Eladio Parreño Elías
Entre montes y carrascos
cazando va un cazador,
la ballesta preparada
y alerta su corazón.
Lo vi de mañana lejos
y a la tarde se acercó
con la ballesta sangrando
llanto por tanto dolor.
Su caballo relinchaba,
me sentía muy triste yo
por las avecillas muertas
que llevaba en su zurrón.
Me dijo zagala bella
de cabellos como el sol
dame del agua del pozo
por piedad o por tu Dios.
El pozo sí tenía agua
mas la muerte lo secó,
puede usted beber la sangre
de las aves que mató.
Eladio Parreño Elías
- jotarapidup
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Re: Recomendando poesía...
POR AMOR A FOSCA de Francisco Hernández
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1
Al amanecer, la verga del barco toca el cielo.
En el crepúsculo, hace perforaciones en el fondo del mar.
2
Recorrer el horizonte y descubrir a Fosca sobre la arena, con las piernas abiertas. Navegar hacía ella, pensando únicamente en lo salado del hundimiento.
3
Meterse en Fosca. En sus comisuras, en sus poros, en su danzante brújula inocente. Recorrer su temperatura río arriba, vientre abajo, cuello adentro.
4
El cabello de Fosca dibujando su espalda, mi lengua aligerando sus cicatrices, mis dedos alisando sus turbulencias
5
Meterse en Fosca. Chupar su cuello y dentadura. Llenarse la boca con el pecho izquierdo. Llenarse la mano con la nalga derecha.
6
En mi pene los índices de Fosca, las papilas de Fosca, los gérmenes de Fosca. Ella murmura: -Está a punto de estallar el surtidor de ardores…
7
Recorrer sus gruesos labios una y otra vez, de arriba abajo, de abajo arriba, mientras ella entona, con sus otros labios, una dulce canción para Parvathi.
8
Mi pene no se ve dentro de su boca. Su cabellera lo impide, la oscuridad lo impide. Enciendo una vela y ella lo apaga. Lo líquido del humo llega hasta el piso.
9
Tus piernas en mi hombro y yo metido en ti. Yo invisible por completo, yo por completo dentro de ti…
10
La fealdad de tu belleza, Fosca. La fealdad de tu fealdad. Tus huesos tan crujientes, tu forma de bailar siguiendo el ritmo de la belleza con absoluta claridad.
11
Tu cuerpo Fosca, instrumento musical de tantas cuerdas. Para aprender a tocarlo, necesito mis tres vidas anteriores y mis tres vidas futuras.
12
Tu pie en mi boca, en mi nariz asfixiándome. Y lo que desde ahí observo antes de morderte.
13
Ni el ombligo de la luna ni el ombligo del mundo: tu ombligo, Fosca parteaguas entre el cielo y el padre, entre la madre y el infierno.
14
-Corta mis uñas y cómetelas. Corta mi vello público y cómetelo.
Ahora, continúa Fosca, debes besar mi ano hasta el amanecer.
15
Desnuda sobre la cama, lo vegetal te busca y te rodea: gotas de belladona en las mejillas, hojas de bergamota en la entrepierna, pétalos blancos en los tobillos, lenguas de albahaca por el cuero cabelludo y la sombra del árbol del pan bajando por tu espalda.
16
Tu vulva humedecida, Fosca, tan mojada y olorosa como un estanque. Tu vulva tan fresca como una rebanada de mamey.
Tu vulva cazadora de cabezas. Tu vulva donde el sol se oculta en busca de resguardo.
17
¿Cómo es la música dentro de las piedras o en el interior de mis pezones?, pregunta Fosca. El viento sopla y al penetrar al corazón, responde.
18
Los flujos oxidados de Fosca duran días que parecen años. He aprendido a quererla con luna bermeja y guantes colorados.
Con sábanas encarnadas y cojines carmesí. Con falda colarían y corpiño alazán. Con mejillas rubicundas y rayos infrarrojos. Con lágrimas purpúreas y prepucio rosado.
19
Cuando Fosca abre los ojos también abre las piernas. Y seguimos cojiendo hasta que el día cierra los ojos y se transforma en noche.
20
Entran murciélagos por el culo de Fosca. La electricidad entra por sus pupilas. Un perro negro la monta antes de correr tras un aleteo de zopilote. El tiempo daría su vida por convertirse en espejo.
21
Ella vive en la calle de la Saudade. La he visto bajar la cuesta casi desnuda, pararse a tomar agua en una fuente, sentarse a descansar en una banca y provocar a los ancianos para que la acaricien sin tocarla.
22
Fosca pudo llamarse Ofelia o Ana Palindrómica pero se llama Fosca.
Desconoce los celos, los eclipses la conducen a grandes basureros y en sus axilas crecen matorrales con espinas fosforescentes.
23
Soñé que fosca nadaba sin muslos en un plato de avena.
Mi mano era un tiburón sin hambre. Mi hambre era una boca sin dientes. La cuchara era una grúa que la violaba.
24
Fosca de los vientos. Fosca de castilla, Fosca en capullo: Fosca de Jericó, Fosca de Alejandría, Fosca sin vello público.
25
Sobre la tumba de un poeta hice el amor a Fosca. Las putas de la esquina me entusiasmaron con sus gritos. Los curas de la capilla se taparon los ojos con preservativos.
26
A Fosca le fascinan las aceitunas negras. Se hace collares con ellas y diademas. Cuando la luna se levanta, arroja las semillas al hormiguero.
27
El coágulo de Fosca era del tamaño de un puño; satélite de sangre bajando por sus piernas hasta los triángulos de un tapete iraní.
28
Fosca sale del baño con el cabello recogido por una toalla. Sonríe y me lee el I Ching: -Hablan las imágenes: el cielo y la tierra no se juntan. Tiempo de obstáculos. Sólo el iluminado, por su sencillez, acepta sufrir. Lejos estás del reconocimiento y la gloria. Depende de ti si tomas las armas o abandonas el campo de batalla. Estás invadido por las tinieblas. Puedes hundirte en ellas o atravesarlas…
29
A Fosca también le gustan las guayabas. Adora su fragancia, su inconfundible sabor, su suavidad extrema. Cuando no puede dormir, las frota contra su clítoris hasta reventarlas.
30
A pesar de los truenos, escucho a Fosca orinar en el baño.
Comienzo a masturbarme, a pesar de que pronto estará junto a mí…
31
Sax. Sex. Six. Sox. Suck.
(Ha llegado a seis orgasmos cuando, sin despojarse de las medias, oye a Ben Webster tocar el saxofón).
32
Los perros juegan en el jardín con una pantaleta de Fosca.
La huelen, lamen, estiran y jalonean con rabia, pero no la rompen.
33
Primero nos quitamos la ropa. (Fosca se queda con sus medias negras). Después, me ata los pies y manos a los extremos de la cama. Enseguida me venda los ojos y se para encima de mí, colocando sus pies a los lados de mi cintura. Al poco tiempo, siento como su sangre tibia gotea sobre mi piel.
34
Con una voz ronca y extraña, Fosca dice delante del espejo.
-En tiempo de turbación, más turbación…
Y mueve su mano con asombrosa rapidez y gime y aparece en el espejo
35
Ella besa mis tatuajes. Yo beso sus estrías. Ella besa mis arrugas.
Yo beso sus cicatrices encendidas.
37
Por amor a Fosca la fotografío masturbándose, bañándose, enroscándose. He fotografiado sus costillas falsas y las cuarteadoras de sus talones, sus muestras de excremento y sus invisibles omóplatos, sus toallas renegridas y sus flemas diurnas, su forma de persignarse y los restos de su cabello en la coladera.
Por amor a Fosca revelo no sólo el canto. También las múltiples caras de su moneda.
38
Los senos de Fosca son móviles, como las dunas del desierto.
Al soplar sobre ellos cambian de lugar y de tamaño. Uno hace las veces de viento y la carne se disfraza de arena.
A medianoche, después de soplarlos durante horas, los senos de Fosca se localizaban a la altura de sus vértebras lumbares. Seguí soplando y al alba, resplandecían sobre sus rodillas.
39
Los perros sueñan con el coño de Fosca.
Fosca sueña que los perros se despedazan bajo una cascada de agua de Colonia.
40
A veces, Fosca habla dormida. Dice:
-Clávala, clávala, así, clávala en la depresión para que nunca despierte…
41
Dos, tres orgasmos de Fosca en mi boca.
De su racimo cayeron puntuales, rotundos, como pequeños sismos imaginarios de la misma intensidad y duración.
Quedé temblando ante la posibilidad de las réplicas.
42
Durante lo ovulación, el olfato de Fosca se agudiza.
Esos días la pubertad por donde pasa y ella alcanza la altura del pararrayos de todos los olores.
De los bosques llega la brisa envuelta en corteza de abedul y del rastro, el tufo de las vísceras podridas.
Percibe a los ciclones antes de que nazcan, el sudor de los amantes incrementa su cuello y la esencia de clavo vive sepultada en sus fosas nasales.
Me mira sin fingir los ojos y señala:
-La nostalgia huele a casa de huéspedes vacía, a papel de estraza, a tinta verde. La soledad huele a tablilla de cera, a redondez de cero, a siglo que termina.
Sin abrir los ojos y sin tocar el aire, Fosca se aleja, convertida en la pluma de una deidad bondadosa.Desconfiad de las personas que nunca ríen, no son personas serias. (Julio César)
Re: Recomendando poesía...
jotarapidup escribió:POR AMOR A FOSCA de Francisco Hernández
- jotarapidup
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Re: Recomendando poesía...
ÉRAMOS LOS ELEGIDOS DEL SOL de Vicente Huidobro
Éramos los elegidos del sol
Y no nos dimos cuenta
Fuimos los elegidos de la más alta estrella
Y no supimos responder a su regalo
Angustia de impotencia
El agua nos amaba
La tierra nos amaba
Las selvas eran nuestras
El éxtasis era nuestro espacio propio
Tu mirada era el universo frente a frente
Tu belleza era el sonido del amanecer
La primavera amada por los árboles
Ahora somos una tristeza contagiosa
Una muerte antes de tiempo
El alma que no sabe en qué sitio se encuentra
El invierno en los huesos sin un relámpago
Y todo esto porque tú no supiste lo que es la eternidad
Ni comprendiste el alma de mi alma en su barco de tinieblas
En su trono de águila herida de infinito
Éramos los elegidos del sol
Y no nos dimos cuenta
Fuimos los elegidos de la más alta estrella
Y no supimos responder a su regalo
Angustia de impotencia
El agua nos amaba
La tierra nos amaba
Las selvas eran nuestras
El éxtasis era nuestro espacio propio
Tu mirada era el universo frente a frente
Tu belleza era el sonido del amanecer
La primavera amada por los árboles
Ahora somos una tristeza contagiosa
Una muerte antes de tiempo
El alma que no sabe en qué sitio se encuentra
El invierno en los huesos sin un relámpago
Y todo esto porque tú no supiste lo que es la eternidad
Ni comprendiste el alma de mi alma en su barco de tinieblas
En su trono de águila herida de infinito
Desconfiad de las personas que nunca ríen, no son personas serias. (Julio César)
- jotarapidup
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Re: Recomendando poesía...
HAY SÓLO DOS PAÍSES de Enrique Lihn
Hay sólo dos países: el de los sanos y el de los enfermos
por un tiempo se puede gozar de doble nacionalidad
pero, a la larga, eso no tiene sentido
Duele separarse, poco a poco, de los sanos a quienes
seguiremos unidos, hasta la muerte
separadamente unidos
Con los enfermos cabe una creciente complicidad
que en nada se parece a la amistad o el amor
(esas mitologías que dan sus últimos frutos a unos pasos del hacha)
Empezamos a enviar y recibir mensajes de nuestros verdaderos
conciudadanos
una palabra de aliento
un folleto sobre el cáncer
Hay sólo dos países: el de los sanos y el de los enfermos
por un tiempo se puede gozar de doble nacionalidad
pero, a la larga, eso no tiene sentido
Duele separarse, poco a poco, de los sanos a quienes
seguiremos unidos, hasta la muerte
separadamente unidos
Con los enfermos cabe una creciente complicidad
que en nada se parece a la amistad o el amor
(esas mitologías que dan sus últimos frutos a unos pasos del hacha)
Empezamos a enviar y recibir mensajes de nuestros verdaderos
conciudadanos
una palabra de aliento
un folleto sobre el cáncer
Desconfiad de las personas que nunca ríen, no son personas serias. (Julio César)