Ayer la vimos. Superó mis expectativas y me gustó. Especialmente porque no es una película "histórica" sobre los hechos de mayo del 68 (aunque me pareció que la recreación estaba cuidada), ni tampoco un ejercicio nostálgico (más bien melancólico cuando no escéptico).
Me gustó especialmente el planteamiento de cuál ha de ser la función del arte y del cine en particular. Frente al cine comercial de masas, desideologizado y de consumo fácil tenemos dos frentes, asimismo enfrentados entre sí. Por un lado el grupo de jóvenes barbudos que representa el activismo cinematográfico itinerante, muy probablemente una evocación del grupo Dziga Vertov (de hecho, en la película uno de sus líderes se llama Jean Pierre - por Jean Pierre Gorin, compañero de estragos junto a JLG); cine proletario, anticapitalista, pero que, como se alude en la película, carente de una sintaxis revolucionaria.
Por otro lado está el arte revolucionario de vanguardia. Por ahí asoma la cabeza el situacionismo y el cine experimental y las acusaciones de esteticismo desmovilizador.
Rescato un intercambio de mensajes ya lejano que quizás anime a ver la película a quien se lo esté pensando.
professor keller escribió: ↑26 Nov 2013 15:14
Kima escribió:professor keller escribió:Yo vi Aprés mai (Olivier Assayas, 2012) (no sé si ya lo comenté aquí) que para mí es la mejor película del año, y probablemente una de las mejores de los últimos años. Extraordinaria en todos los sentidos, inquieta, profunda y veraz. Una maravilla (y Assayas no está en mi panteón).
En esta ocasión no puedo estar de acuerdo con el
professor. Para nada me pareció una película profunda, al contrario,
me resultó superficial tanto por el tratamiento de la historia como de la composición de los personajes.
Una historia muchas veces tratada que no aporta nada nuevo. Llena de estereotipos, como el personaje de la chica artista y drogadicta,
y demasiados lugares comunes.
Es bueno no estar de acuerdo, porque favorece el diálogo

Yo soy de la generación de Assayas (no vivimos el mayo francés por ser niños, empezamos a vivir la pubertad a comienzos de los setentas) y creo que la película retrata muy bien el clima de confusión ideológica y política de la época; básicamente las dificultades para retomar la lucha política, el descompromiso, y la inserción definitiva dentro de una "cultura joven" que en ese momento ya había sido cooptada por el sistema, era contradictoria y había perdido su potencial revolucionario. En mi opinión, la profundidad del film estriba en la capacidad de Assayas para narrar desde las relaciones que establecen los personajes, mostrando su confusión en sus prácticas y elecciones, en lugar de hacerlo solamente desde su discursos. No hay líneas subrayadas en la película, lo cual en un film con ribetes políticos es para mí importante. A diferencia tuya, los retratos de esa orfandad generacional que se manifestaba como delirios místicos y megalomanía artística condimentada por consumo de drogas, me parecieron muy creíbles y para nada estereotipados. Yo he conocido mucha gente así, suicidios incluidos.