loperena escribió: ↑23 Oct 2021 18:57
KinoGlaz (Cine-Ojo) escribió: ↑21 Oct 2021 11:05
loperena escribió: ↑19 Oct 2021 22:32
Yo para el finde me preparo sesión doble con
Spetten y Starship Troopers.
No se arrepentirá de su visionado. Aviso a navegantes: el elevado contenido sexual explícito podría herir ciertas sensibilidades (de hecho, hay una escena en concreto que se presta, según mi punto de vista, a ser malinterpretada).
Ayer vimos Spetters (Verhoeven, 1980)
Muy holandesa, por su acentuada querencia por la caricatura y lo zafio. Todo lo que filma Verhoven ya lo había hecho antes, con mucho mejor gracia y gusto el bueno de Fassbinder. Sin que pareciera un ridícula telemovie. Si esto es lo que da de sí el periodo holandés, casi que me quedo con Robocop.
La valoración que hace usted de la zafiedad como una
exterioridad sujeta al mal gusto del autor —y, por tanto, susceptible de ser interpretada como banal, caprichosa e inadecuada— en vez de advertirla justificada y debidamente integrada en la acción dramática —es decir, como un recurso narrativo coherentemente integrado en el desarrollo conceptual y en sus premisas—, es, precisamente, una clara manifestación de lo que Paul Verhoeven denuncia en su película. Ergo, yo la considero una película condenada al acierto: tanto como si es comprendida, o no, actúa como un implacable reflejo de lo que somos como sociedad. Es decir, tanto como provoque en el espectador un cierto malestar por ser interpretada como una —casi palpable— constatación de su realidad más inmediata; o, al contrario, retrate a éste como una pavorosa extensión —ahora sí, palpable— de la indolencia en su incapacidad de advertir la interpelación implícita en la crítica
oculta en el exceso (lo zafio, lo grotesco, lo vulgar, lo grosero…); la película cumple con su cometido. De ahí, su lucidez… y refinamiento. Es lúcida y refinada, fundamentalmente, porque la crítica se torna implacable al subyacer en el recurso de
ocultar en el exceso; sí, ese mismo exceso al que estamos tan acostumbrados y nos vuelve tan insensibles. Esa atroz insensibilidad e indolencia tan cínica como moderna. Hay que admitirlo: nos acostumbramos. Nos acostumbramos al ruido, al exceso, al bullicio, a la 'sobre-información', a la
trasparencia…
De hecho, la exposición elegida por el director para plantear la problemática es del todo acertada: mostrarla tal como se nos presenta en la vida real. Así,
el despliegue de maldad insolente —que reza el célebre tango— se sucede de manera acelerada, incluso atropellada, como si no pasara nada. Sólo ruido y exceso. Aparentemente, capricho y mal gusto del autor.
Así, presenciamos, sin recaer en el dramatismo (a diferencia del cine actual que, incluso, suele incurrir en lo moralizante), cómo humillan a un homosexual; como los jóvenes, sometidos a la precariedad, no pueden más que evadirse con sueños volátiles, y tienen como máxima referencia y modelo a un egocéntrico machista; cómo la concepción utilitarista es el factor principal en las relaciones sociales; cómo un conductor tira comida por la ventanilla del automóvil ('Qué más da, ¿verdad?' "¡Bienvenidos a Holanda!" fue lo que pensé cuando vi por primera vez ese magistral punto de giro); cómo Hans comenta que no va a visitar a su amigo, que recientemente quedó paralítico, ¡porque no le gusta ir a los hospitales! (¡yo conocí a gente así!); cómo Fientje utiliza comida para perros para el relleno de los
krokets (
“dale, nomás; dale que va”); cómo unos homosexuales violan a un hombre reprimido sexualmente (el grado de corrupción de la sociedad es tan alto que dicha violación ¡supone una liberación!); cómo nadie es capaz de comprender y ayudar al chico paralítico… que, finalmente, se suicida. En definitiva, el autor se centra en la juventud para retratar la escasa capacidad de amar, de empatía, solidaridad y compasión en la sociedad. Y todo… como si nada

Todo este cúmulo de despropósitos está provisto de una profusión de matices que no señalaré para no extenderme más de la cuenta.
En mi opinión, se trata de una excelente radiografía social vigente hasta nuestros días tan visible, evidente, obvia, como invisible, oculta y desapercibida
PD: ¿Acaso no estaremos todos extraviados?
