Yo esta tarde me las he visto con
Un elefante sentado y quieto (
Hu Bo, 2018):
Ejemplar muestra de malancolía fílmica, que no te deja ni un ápice de esperanza en el futuro.
Una película de casi cuatro horas (3 horas 50 minutos), sin apenas plano/contraplano o panorámicas. Resuelta, en su mayor parte, en planos fijos o semifijos sin apenas profundidad de campo y con travelling's de acompañamiento en plano medio, pegados a la espalda de los personajes, que generan un espacio muy cerrado, por no decir asfixiante.
Por otro lado habría que hacer notar el curioso juego temporal y narrativo (o mejor dicho:el juego que el director se trae con el tiempo y el punto de vista). Así junto al montaje alterno utiliza mucho, y para mi de manera sorprendente, el paralelo, sin hiatos o elipsis: Desarrolla una escena o secuencia hasta un determinado momento. Pasa a otra centrada en otro personaje hasta que, tras otro corte, vuelve a la primera en el mismo momento donde la había interrumpido. Luego pasa a una tercera o vuelve a la segunda escena-secuencia, pero no necesariamente donde la había dejado, pues puede haber elidido un trozo temporal amplio...
Otras veces narra un mismo acontecimiento desde dos puntos de vista y perspectivas diversas: la escena del descubrimiento del "affaire" de la alumna y el profesor, narrado dos veces, desde dos puntos de vista distintos.