Las películas de hoy han sido:
Una gota de sangre para morir amando de Eloy dela Iglesia y
Noche silenciosa, noche sangrienta (
Night of the Dark Full Moon) de un tal Theodore Gershuny.
La de Eloy de la Iglesia no suele estar entre las más
prestigiadas de su director y en su momento fue saludada (más cursiva, please) como un sucedáneo de
La naranja mecánica de Kubrick (y de Burgess, suponemos); aunque el punto de partida puede tener elementos comunes (además de la presencia de Sue Lolita Lyon) creo que la película tiene la suficiente personalidad (algo que no le faltaba casi nunca a de la Iglesia) como para que sus atractivos (innegables) no pasen desapercibidos. Sin ser uno de sus mejores trabajos (en mi opinión
Los placeres ocultos , sobre todo
Navajeros) sí es de las más sorprendentes (junto a
Juego de amor prohibido, entre otras) y a mí me gusta más que la película de Kubrick. Además tiene a una de las parejas más extrañas de guionista que uno puede imaginar: Antonio Artero y José Luis Garci (vamos que a mí ahora mismo sólo se me ocurre una combinación más pintoresca, Iván Zulueta y Fernando Vizcaíno Casas). La última escena es innenarrable con
Noche silenciosa, noche sangrienta podría tener todas las papeletas para salir victoriosa con el premio a la película más extraña presentada en un festival de Sitges
setentero. Empezando por un reparto que incluye al gran Patrick O'Neal, a Mary Woronov (actriz siempre dispuesta a interpretar las películas más raras, con -o sin- Paul Bartel), a John Carradine (cómo no) y algunas de las figuras más insignes de la factoria de Andy Warhol, como Candy Darling. La película mezcla dos tramas: una con un asesino en serie (de nulo interés) y otra incoherente (y fascinante) de una especie de sanatorio mental con doctor especialista en experimental con sus pacientes (psicópatas) para eliminar los instintos asesinos de éstos. Un día los pacientes se escapan, sin duda para dejar mal al doctor y su tratamiento, y… La escenas de esta segunda trama aparecen en forma de flash-back ambiguos (no está muy claro si sucedieron o estan sucediendo en presente continuo) de manera que la película termina degenerando en un especie de año pasado en Marienbad gore, donde los ejecutores de la matanza son los travestis de la Factoría (ignoro si los guionistas habrán leído
La invención de Morel. Puede que la confusión se deba a los cortes de la censura pero si el espectáculo quería provocar miedo, conmigo lo consiguió. La terminé de ver a 2:35 de la madrugada y para dormir me tuve que poner un disco de Amon Duul (mi somnífero particular). Y pensar que el bueno de Paul Morrissey en aquellos años rodaba infumables películas de terror para Carlo Ponti. Esta es un bodrio también pero en mi opinión más sugestivo e inquietante, como corresponde al cine de terror.
