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ENTREVISTA CON JEAN-MARIE STRAUB Y DANIÈLE HUILLET SOBRE SU PELÍCULA "MOSES UND ARON" (1974), BASADA EN LA ÓPERA DE ARNOLD SCHOENBERG
¿Qué le hizo interesarse en hacer una película sobre esta obra cuando la vio en 1959?
STRAUB. - Asistí a la ópera porque empezaba a interesarme vagamente en Schoenberg, pero no sabía qué es lo que iba a ver. La gente sólo me decía que fuese porque era interesante. Al fin, cuando la vi me conmovió. De inmediato me hice con el libreto y con grabaciones, y me di cuenta de que lo que había visto no tenía nada que ver con lo que Schoenberg había imaginado. Nada que ver con lo que había planeado...
... Él buscaba provocar y movilizar al público. Una obra semejante, en 1930 o 1932, era una increíble provocación. Es por supuesto la época en que el antisemitismo se institucionalizaba. Estamos ante una vieja historia, de París a Viena y de Viena a Alemania, una historia que la burguesía judía se niega siempre a creer. Rechazan creer en una explosión de antisemitismo y violencia. Siempre sentían que permanecerían al margen, que el antisemitismo solo afectaría a judíos de otras clases. Ante esta actitud, Schoenberg ha escrito la obra como provocación y fuerza movilizadora... Él buscaba un equivalente para los judíos a lo que
La pasión según San Mateo representa para los cristianos. Al menos esa es mi impresión.
... No hay otro judío que atacase el antisemitismo en tales términos en su época. Por el contrario, practicaban la política del avestruz. Se decían a sí mismos "No puede ser verdad, e incluso si es verdad, no nos afectará. Somos gente respetable, y los cristianos con los que compartimos un cotidiano pacto de clase no nos eliminarán. Si hay exterminio judio, será sólo el de los pobres sin categoría (a los llamados schmucks en lengua yiddish)". Muchos artistas, como el padre del director de orquesta de la película, Michel Gielen, pensaban así... El antisemitismo hasta 1938 sólo afectó a pequeños tenderos y similares... La actitud de "No, no, no nos tocará", era común a toda la burguesía, y contra esto se rebeló Schoenberg...
He leído en el libro de Richard Roud sobre vuestras películas que buscáis hacer una película marxista sobre una ópera antimarxista...
... Es cierto que Schoenberg era anticomunista, no lo ocultaba... Pero su obra le llevó muy lejos, especialmente cuando hizo de la historia misma su objeto... Dado que su sensibilidad y espíritu no estaban totalmente separados del mundo, él fue capaz de oir, como subrayaba, el inmenso grito que circulaba por el mundo... le penetró tan completamente, nervios, ojos, oídos, que necesariamente había de trasladarlo a su obra musical.
El arte absorbe el impulso político
Es cierto. Su obra lo era todo... De hecho, en términos tipicamente pequeño burgueses, declara que el comunismo es imposible porque no hay en el mundo comida para todos... Confunde a Lenin y Stalin en sus escritos... Hans Eisler, marxista del partido que hablaba con gran admiración de Schoenberg, distinguía entre la música y el texto... Creo que Eisler se equivoca, que la obra es una unidad... Por encima de todo, la película es una idea... La ópera no es marxista porque todavía cree en profetas y en revelaciones divinas. Pero uno puede también creer en la idea de otra manera,... descubriendo que de hecho viene de abajo, desde el pueblo. Y esto hace la película desde el principio. No se habla de la zarza ardiente. Más bien, la zarza ardiente deviene pueblo. Puedes oírle cantar.
Así que tomamos una obra que se afirma antimarxista, pero que, de un modo profundo, es dialéctica, ... y se presenta una lectura de la obra que se presenta como antimarxista que no resulta amarxista o no marxista. Creo que podemos leer la obra como un objeto de reflexión marxista. Y esto es la película.
Schoenberg fue muy prudente en su obra. Para dar otro ejemplo, cuando habla de ’pueblo elegido’, se trata de una idea mística, no marxista, pero que no toma como un fin en sí mismo. Es una idea instrumental. Permite un paso en la historia, y es un medio para algo más. Subsecuentemente, por supuesto, la idea se convierte en opresión, se institucionaliza. Debemos empezar de nuevo todos los días. Y cuando algo se institucionaliza, pierde su potencial revolucionario.
... En la película, hemos exacerbado el antagonismo entre Moisés y Aarón... Aunque Moisés está esencialmente en lo cierto,... sus límites están claros al terminar la película. Esta es la segunda lección de la película, más clara que en la ópera: "Hay que estar en guardia frente a los profetas".
Aarón resulta, comparativamente, reforzado. Un tipo que conocemos y que conoce profundamente la obra, dice que es la primera vez que él se encuentra con un Aarón tan fuerte que resulta interesante. Frecuentemente se caricaturiza a Aarón como un oportunista, cuando es un hombre que intenta de buena fe comunicar las ideas de Moisés, al menos por un tiempo.
HUILLET: En las representaciones de ópera nunca verás a Aarón como alguien que realmente ama a su pueblo.
STRAUB: En la última secuencia de canto de Aarón, al final del segundo acto, le mostramos a él, no a Moisés. Y él resulta entonces más importante. A lo largo de la película, muchas veces elegimos mostrar a Aarón. No porque tenga más importancia, sino porque no queremos que Moisés sea el único personaje. En la última secuencia está claro que damos tanta importancia a Aarón como a Moisés, de modo que Moisés no queda sólo como victorioso.
... Al producir un equilibrio entre ambos, resulta una película sin héroes, como diría Corneille
Así que si hay alguna victoria, es la del pueblo.
No una victoria como tal, sino algo que el pueblo tendrá que inventar. Ha de empezar por completo desde la nada.
HUILLET: Pienso que lo que damos a entender con la idea de Moisés adentrándose en el desierto no es una finalidad, por supuesto, sino simplemente que un pueblo siempre ha de estar en marcha. No asentarse.
STRAUB: No asentarse ni material ni ideológicamente. La idea de Moisés tiene dos partes. Una es la del monoteísmo... que encuentra aquí su momento correcto... como idea que desarraiga al pueblo hebreo de la civilización egipcia... La otra idea no está claramente expresada. Quizás porque él sólo la adquiere al final, cuando interpela a saltar siempre, una y otra vez, desde la altura del éxito... Al final, Moisés está totalmente aislado. Ha llegado al poder mediante la violencia y el asesinato. Ha perdido a su portavoz... La burguesía no puede aceptar esta película, porque dice algo que ella no puede admitir. Dice que el orden establecido no puede durar. Aunque la crisis no llegue mañana, llegará pasado mañana, o en diez años, o en tres años, o en tres meses. Los mercados llegarán a desparecer. De hecho están desapareciendo. Hay una revolución que realmente es posible en Europa. Hay una posibilidad de expulsar al imperialismo americano. No decimos sólo a la OTAN o algo así...
HUILLET: Creo que es precisamente por esto por lo que siempre se omite el tercer acto, el único para el que no hay música. La segunda parte de la idea es muy subversiva.
STRAUB: Satisface más así. De esa manera, la ópera acaba con la derrota de Moisés, de la idea progresista. Esta clase de montaje omite el proceso que Schoenberg no explicita en la obra, pero que está implícita en la transición del segundo al tercer acto, la toma de poder por Moisés.
(Entrevista en 1976 con Joel Rogers. - Fuente:
http://www.ejumpcut.org/archive/onlines ... s.int.html).