This Is Spinal Tap (Rob Reiner, 1984). Una banda de heavy metal es objeto de un documental. Una sátira en forma de falso rockumental, con un par de buenos chistes y poco más. Rob Reiner y los Spinal Tap (Christopher Guest, Michael McKean) harán después mejores películas por separado.
The Ides of March (George Clooney, 2011). El idealista asesor de campaña de un gobernador pronto comprende que debe sacar las uñas si quiere sobrevivir en ese mundo. Thriller político del estilo a aquellos que proliferaron en los 70s. Aunque Clooney ha madurado, como actor y como director, dista mucho de ser un creador relevante.
Les raisins de la mort (Jean Rollin, 1978). Una joven queda atrapada en un pueblo donde sus habitantes han enfermado debido al uso de cierto pesticida. Una de las más famosas películas del inefable Rollin, donde abandona su típico esteticismo erótico en favor de un terror gore que parece inspirado por “No profanar el sueño de los muertos”, pero peor.
Sierra (Alfred E. Green, 1950). La tranquilidad de un joven y su padre, huido de la justicia, es comprometida por la intervención de una chica de ciudad. Aunque el nombre de Alfred E. Green es el último que a uno se le ocurre cuando piensa en el western, hay que destacar que tiene dos muy notables: “Cuatro caras del oeste” y este, muy por encima de su escasa fama y con fotografía en color del gran Russell Metty.
Cha no aji (Katsuhito Ishii, 2004). Los miembros de una familia afrontan diversas cuestiones de la vida diaria. Película familiar vendida como supuesto homenaje al gendai-geki clásico japonés, empezando por un título muy Ozu. Desgraciadamente los buenos tiempos quedan ya muy lejos y la película, aunque agradable, acumula demasiadas anécdotas triviales que dilatan innecesariamente el metraje.
Vierges et vampires (Jean Rollin, 1971). Dos chicas se pierden en el campo y acaban atrapadas en un castillo habitado por el último vampiro. Uno de los más reconocibles productos de su director, mezcla de sexo y terror. Una primera mitad insulsa, y sin una línea de diálogo, da paso después, una vez llegados al castillo, a escenas con más carne.

Destaca, para la época, la orgía en la cámara de tortura.
Oi voskoi (Nikos Papatakis, 1967). La hija del terrateniente local tiene varios pretendientes de distinta condición que acaban por enfrentarse. Un drama rural en principio interesante, lastrado por simbolismos y veleidades autorales no muy afortunadas, en particular cuando alcanzan el grado de grotesco. Rodaje clandestino en la Grecia dictatorial por un exilado en Francia.
Harry & Son (Paul Newman, 1984). Un padre que ha perdido su trabajo por enfermedad trata de encauzar la vida de su hijo, más preocupado por escribir que por buscar un empleo estable. La única película de Newman con guión original, al que se calificó de titubeante y disperso en las peores críticas de su carrera, sin reparar en la capacidad de percepción y detalle de situaciones fácilmente reconocibles en la vida de cualquiera.
The Old Fashioned Way (William Beaudine, 1934). El director de una compañía de teatro ambulante siempre se las arregla para evitar a los acreedores y seguir con el espectáculo. Un vodevil para lucimiento de W.C. Fields que, pese a algunos gags aislados, resulta demasiado vodevilesco (valga la redundancia). Comparar con “Vida de perros” de Monicelli y Steno.
Kakushi ken oni no tsume (Yoji Yamada, 2004). Un samurai debe renunciar a sus sentimientos por una criada y hacerse cargo de una compremetida misión. Yamada es el último clásico del cine japonés, de temas fácilmente reconocibles y estilo diáfano, aunque con tendencia a ralentizar/dilatar la narración.
Der heilige Berg (Arnold Fanck, 1926). Los dos pretendientes de una bailarina preparan una peligrosa escalada. Una decepción. Media película con bailes (?) y esquí (¿el primer anuncio promocional de los deportes de invierno?) hasta que se sitúa el triángulo amoroso. Y la Riefenstahl gesticulando de forma extravagante.
La Vie Nouvelle (Philippe Grandrieux, 2002). Un americano de turismo sexual en los Balcanes se encapricha con una prostituta. Perturbadora cinta ambientada en un lugar que parece la antesala del infierno. Gran variedad de técnicas visuales y ausencia casi total de diálogos, un lenguaje tan expresivo como incómodo.
The Two-Headed Spy (André De Toth, 1958). Un general nazi es en realidad un espía británico que pasa información a los aliados. Una aceptable serie B, austera en formas y emociones a la manera de algunos Tourneur o Dwan de la época.
Taiheiyô hitoribocchi (Kon Ichikawa, 1963). Un tipo construye un pequeño barco de vela y se lanza a cruzar el océano. Un tipo de película a menudo muy monótono salvado aquí por la distensión y el sentido del humor. Kinuyo Tanaka aparece en los flashbacks como la madre del protagonista.
Moscow on the Hudson (Paul Mazursky, 1984). Un músico moscovita deserta durante un viaje a Nueva York y trata de adaptarse a su nueva vida. Una (patriótica) peli americana poblada solamente por minorías étnicas e inmigrantes. Buenas intenciones y discutibles resultados.