Tiempo de valientes (2005): Una
buddy-movie, inspirada en aquellas que proliferaron en Hollywood hace dos o tres décadas y mucho más divertida que la mayoría. Un ejemplo de como competir con los blockbusters norteamericanos ofreciendo al espectador un gran entretenimiento. Cine de género capaz de redimir la pesadez de un Lisandro Alonso (y que me perdonen los entusiastas de este cineasta).
The Traveling Circus (1988): Una fábula sobre la miseria y la pérdida de la inocencia. Recomendable.
The Fall of Otrar (1991): Insólita película épica, de inusual argumento y no menos inusual narrativa. Curiosa.
Imagen latente (1988): Me dormí.
Tormenta en la ciudad (1941): Aceptable serie B para pasar el rato. Hoy sería una superproducción del llamado cine catastrofista.
Microphone Test (1980): Fea, aburrida, confusa... y muy prestigiosa. Para incondicionales del cine-arte rumano.
La bestia en el corazón (2005): Floja realización de la hija del legendario Luigi Comencini, salvada (sobre todo en la segunda mitad) por unos secundarios excelentes.
Llamando a las puertas del cielo (2005): Wenders y Shepard crepusculares. Podía haber sido peor.
Arco iris (1944): Cuando se tienen tantas ganas de ver una peli, difícilmente se cubren las expectativas. De todas formas, mi favorita de Donskoy.
El gran Mitchell (1942): Dilatada biografía sobre el diseñador de los Spitfire. Howard estuvo más inspirado en su anterior peli de propaganda, "Pimpinela Smith".
O Pai Tirano (1941): Puro teatro (para bien y para mal). Ya la otra que había visto de Lopes Ribeiro, "Frei Luis de Sousa", era (aun más) estática y teatral.
Mary (2005): De religión, cine, tv y otras cuestiones. Injustamente menospreciada, con un gran Forest Whitaker.
Crossroads (1928): Sin abandonar sus ambiciones estilísticas de la previa (y más famosa) "A Page of Madness", Kinugasa firma aquí una película más accesible, con narrativa dramática. Recomendable.