Re: Historia de nuestro cine
Publicado: 06 Nov 2015 11:48
Vistas las reacciones que ha provocado Camada negra, me he decidido a volver a verla, cosa que habitualmente no hago. En este caso, con una película tan sujeta al momento de su realización, resulta aún más difícil el intentar analizarla sin prejuicios. Recordaba sobre todo las escenas de Tatín y Rosa (José Luis Alonso y Ángela Molina) y algo del ambiente decadente del lugar en el que se reunían los del grupo.
Me ha sorprendido ahora el tono crispado de todas las interpretaciones, salvo la de Ángela Molina, intuitiva y "popular" en el mejor sentido. Que dichas interpretaciones sirvan a un texto muchas veces explicativo o torpe no me parece que equivalga a un guión mal construido. No hay progresión dramática porque una alegoría carece de ella. O, en todo caso, se sustenta sobre una progresión simple, como la postulada por la matriarca (María Luisa Ponte) al principo de la cinta. El héroe debe cumplir tres condiciones: cumplir la venganza, guardar el secreto y sacrificar en interés de la patria, llegado el caso, lo que más ama. Y al desarrollo de estas tres pruebas se aplica el guión, en el que constato la influencia del Borau de Furtivos y del Saura de Ana y los lobos.
Creo que sí refleja el ambiente de aquellos años -y no sólo por las escenas documentales en la Plaza de Oriente, donde se masca el miedo-, aunque no pretende para nada ser una radiografía de la situación ni ofrecer herramientas de análisis o debate ideológico. En este sentido hay dos momentos que merece la pena resaltar...
En primer lugar, el dicurso de la madre sobre la necesidad del secreto. Ello se lo está inculcando a un grupo de ultraderecha, pero es idéntico hasta el que poco antes se aplicaban a sí mismos los miembros de cualquier célula de izquierdas, como era el caso de Gutiérrez Aragón y muchos de sus compañeros de la Escuela de Cine.
El segundo es el paso fugaz por la banda sonora, procedente de la televisión en casa de Rosa, de la canción de Vainica Doble "El oso poderoso", otra alegoría del patriarcado, el fascismo y el machismo, construida con una ligereza pop que, por contraste, pone en evidencia el trazo grueso de la película en cuestión.
Me ha sorprendido ahora el tono crispado de todas las interpretaciones, salvo la de Ángela Molina, intuitiva y "popular" en el mejor sentido. Que dichas interpretaciones sirvan a un texto muchas veces explicativo o torpe no me parece que equivalga a un guión mal construido. No hay progresión dramática porque una alegoría carece de ella. O, en todo caso, se sustenta sobre una progresión simple, como la postulada por la matriarca (María Luisa Ponte) al principo de la cinta. El héroe debe cumplir tres condiciones: cumplir la venganza, guardar el secreto y sacrificar en interés de la patria, llegado el caso, lo que más ama. Y al desarrollo de estas tres pruebas se aplica el guión, en el que constato la influencia del Borau de Furtivos y del Saura de Ana y los lobos.
Creo que sí refleja el ambiente de aquellos años -y no sólo por las escenas documentales en la Plaza de Oriente, donde se masca el miedo-, aunque no pretende para nada ser una radiografía de la situación ni ofrecer herramientas de análisis o debate ideológico. En este sentido hay dos momentos que merece la pena resaltar...
En primer lugar, el dicurso de la madre sobre la necesidad del secreto. Ello se lo está inculcando a un grupo de ultraderecha, pero es idéntico hasta el que poco antes se aplicaban a sí mismos los miembros de cualquier célula de izquierdas, como era el caso de Gutiérrez Aragón y muchos de sus compañeros de la Escuela de Cine.
El segundo es el paso fugaz por la banda sonora, procedente de la televisión en casa de Rosa, de la canción de Vainica Doble "El oso poderoso", otra alegoría del patriarcado, el fascismo y el machismo, construida con una ligereza pop que, por contraste, pone en evidencia el trazo grueso de la película en cuestión.