La película que vi ayer (en casa)

Alguna duda trascendental o metafísica sobre cine es aquí.
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Toma Alistar
 
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Re: La película que ví ayer (en casa)

Mensaje por Toma Alistar » 20 Abr 2016 19:55

No sé nada de esa tal Síntesis, soy como el cubano del puro.

En todo caso, ahí va otro hueso, que dejaron a medio roer Loperena y Super8:

“Sodoma me ha parecido siempre una fantasía sexual del viejo Pasolini.”

En cambio yo he visto siempre en la primera parte de esta inconclusa Trilogía de la Muerte, como si se proyectaran parcialmente ya en ella las otras dos no rodadas, una especie de parábola, una asociación entre el consumismo de la sociedad que llamamos “capitalista” (todo esto a ojos de Pasolini y al margen de valoraciones personales) y la anulación del individuo en los totalitarismos (empezando por el fascismo). Algo así como un tratado inacabado sobre la relación entre la perversión y el poder, que, teniendo en cuenta las ideas de su director, habría acabado abarcando (abarcaría ya, de hecho) los vínculos entre la perversión y el mercado. Si en la Trilogía de la Vida la pulsión de vivir se imponía finalmente a las crueldades humanas y a las cadenas sociales, parece que aquí Pasolini cambiaría radicalmente su discurso señalando cómo los mecanismos del poder, una vez perfeccionados, garantizarían la destrucción de esa pulsión, el triunfo del reino de la muerte en la era de las ideologías, siendo la última ésa hoy imperante y que sin embargo pasa desapercibida, y que algunos ingenuos llaman “libre mercado”.

La película es muy dura, moralmente repulsiva. Una experiencia desagradable, sin duda. Y no apta para todos los públicos. Yo la vi por primera vez en Cinematk, cuando estaba Esteve Riambau, y por segunda y última vez cuando se la puse a uno que se las daba de duro y decía que ninguna película le haría nunca bajar la vista de la pantalla. Pero la bajó cuando el juez viola a uno de los adolescentes. Y la bajó de nuevo cuando el degenerado que se relame ante el dolor ajeno (literalmente) está viendo con unos prismáticos cómo le arrancan la lengua al que había sido su esclavo sexual.

Pero lo dicho. Siempre la interpreté como que Pasolini, a disgusto con la sociedad en que vivía, pretendió que su película fuese un espejo donde el público se viese reflejado, asociando la alienación fascista con la “cosificación” en el capitalismo ya triunfante. En cualquier caso no es una película intelectual (quiero decir, simbólica, fragmentaria, de ritmo moroso…), sino visceral y directa.

A mí me revolvió las tripas.

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Re: La película que ví ayer (en casa)

Mensaje por professor keller » 21 Abr 2016 00:07

Toma Alistar escribió:No se trata de que estemos o no de acuerdo cuando dices que “en mi opinión, el cine negro es un muestrario de solidaridades, probablemente el mayor y el más conmovedor que pueda encontrarse en el cine” porque la cita se corresponde con una impresión personal, que desde luego no comparto, y en la que, para ser sincero, veo mucho voluntarismo, aun sin negar que más de una vez se dan casos de solidaridad en el noir, que existe un código ético que pasa por la resistencia ante la inmoralidad campante (inmoralidad, digo, no amoralidad, porque hablamos de una moral basada en la impostura, o de una impostura cubierta con el antifaz de la moral). ¿Un ejemplo? Pues te pongo el primero que me viene a la cabeza (por haber visto hace poco la película): el final de The Drowning Pool. Yo no lo hacía por el dinero, chica, lo hacía porque era lo justo. Así que aquí tienes. Pero no se trata de eso, digo, sino de que la solidaridad que puede encontrarse en el cine negro está también presente en el western, por poner otro caso, y eso no hace del western una galería de la solidaridad. Hay tanta solidaridad como competencia y brutalidad. Igual que en el noir
.

Claro, no estoy para nada de acuerdo con esto. Creo que la solidaridad y la afectividad imprimen el tono emocional de las relaciones en el cine negro con una intensidad y una frecuencia que no se da en el western, entre otras cosas porque el cine negro es un género moral, mientras que el western es un género puritano. De todas maneras, este tipo de desacuerdos sólo podrían desandarse citando una buena cantidad de ejemplos filmográficos, cosa que está muy lejos de mi interés y mis posibilidades hacer.
Toma Alistar escribió:Después dices algo (“Lo que el cine negro muestra en realidad es que no puedes confiar en el poder, ni en las relaciones sociales construidas en torno a él, tanto sean personales como institucionales.”) con lo que estoy de acuerdo, pero que sin embargo yo hago extensivo a todo tipo de relaciones (los cadáveres están en los armarios tanto de las clases altas como de las bajas, aunque apesten más ahí arriba, quién sabe si por contraste con las colonias de sus dueños y los perfumes de sus cortesanas), por lo que el género sí incluye (en mi opinión, huelga decir) una mirada nihilista sobre la especie humana.
Entiendo y acepto tu opinión, pero en lo que has escrito no la veo muy fundamentada en el cine negro, sino en tu mirada sobre las relaciones en general. Leyéndote tengo la sensación de que proyectas tu propio nihilismo sobre el noir ;) Insisto en que el cine negro sólo muestra que no puedes confiar en las personas y en las instituciones que están atravesadas por la lógica del poder (control, codicia, avaricia, etc.), pero sí puedes hacerlo en los demás (que son la pléyade de amigos, padres, novias, etc. que le extienden la mano y el corazón a los protagonistas provocándole los conflictos morales propios del género).
Toma Alistar escribió:Lo que pasa es que estar de acuerdo aquí no nos vale de nada en el caso de Night Moves, que es una obra abiertamente nihilista, tan nihilista como luminosa. Quizá porque es genuinamente moderna. No, no cabe ya la ingenuidad de antaño.
En esto sí podría estar de acuerdo.

Por último, sigo sin ver lo del sexo (podría verlo, esforzándome un poco, en Night Moves, pero no en el noir clásico).
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Re: La película que ví ayer (en casa)

Mensaje por Toma Alistar » 21 Abr 2016 12:10

No me llores, Keller, porque fuiste tú quien me dio coba. Y como además ya me conoces, no tienes excusa. Es inevitable concretar, es inevitable acabar llegando a ejemplos concretos al avanzar en este tipo de hilos de debate. De lo contrario nos perdemos en la niebla de las generalizaciones.

Volviendo al nihilismo en el cine negro, si no pretendo convencerte. Pero desde luego lo que no veo yo es la solidaridad como algo característico del género, sin negar que tenga lugar en ocasiones. Y no verlo o incluso ver con más frecuencia expresiones e incluso resoluciones nihilistas no es una proyección personal ni tiene necesariamente que ver con el género humano en abstracto, sino, en todo caso, con su necesidad de abrirse paso en un tipo de sociedad determinada. En otras palabras, donde tú ves una proyección personal nihilista (que podría haber algo de eso, quién sabe), también podría verse simplemente escepticismo hacia esa sociedad concreta y sus valores. Como argumento no deja de ser una interpretación de las motivaciones de tu interlocutor.

Pero concretando, y yéndome al cine negro “clásico”, por lo que dejo fuera precisamente el grueso de obras genuinamente nihilistas. ¿Qué relaciones guarda con las instituciones o tiene con el poder, por ejemplo, la siniestra buscavidas que se encuentra en la carretera el protagonista de Detour? Lo que tenemos ahí es la zancadilla del destino.

La misma pregunta es válida para Double Indemnity, donde otra serpiente venenosa, Phyllis, creo que se llamaba, atrae a la presa moviendo el cascabelito antes de soltarle la mordedura fatal. Una película en la que nadie confía en nadie. Ni el veterano agente de seguros en su joven discípulo, ni éste en su amante, ni su amante en su víctima. Está claro que las fronteras del cine negro son muy amplias y que además es un género fronterizo, pero lo que en mi opinión no podemos hacer es reducirlo a un canon (tipo con problemas que quiere redimirse pero la sociedad no se lo permite, en la línea de You Only Live Once). El caso es que la tal Phyllis tiene pasta de sobra. No digo que le salga por las orejas, pero casi. Su marido le paga todos los caprichos. Sólo que ella lo quiere todo. Y en cuanto al tonto del agente de seguros, tiene un empleo bien pagado en 1944. Y la simpatía de su superior. Así que se trata de pura codicia. Y de sexo (aunque la versión de Wilder sea visualmente muy suave en ese sentido).

Otra vez la misma cuestión a propósito de Scarlet Street. Los personajes que se aprovechan del iluso Robinson pertenecen al mundo del hampa. Una zorra despiadada y su chulo. Por supuesto que en general hay mucha crítica social en el cine negro, pero como ves me he ido al más clásico para complacerte. Y conste que estoy citando algunos de los títulos más afamados, no recurriendo a ejemplos rebuscados.

Otra: The Postman Always Rings Twice. Garfield llega a una gasolinera de mala muerte y se fija en la rubia platino. Y resulta que la rubia platino ya no soporta a su ridículo maridito. Y acaban cargándoselo. ¿Dónde están aquí los poderosos moviendo los hilos del destino de los personajes? Y ya me he olvidado de las femmes fatales. Porque el personaje de Cora es otra cosa. Aquí son las circunstancias, las necesidades que van surgiendo, digámoslo así, las que acaban conduciendo al crimen. Y nuevamente es el destino, como en Detour, el que mueve las piezas y hace jaque. A la vez, también aquí tenemos a unos personajes que desconfían los unos de los otros, todos de todos. El dinero es el único pasaporte a la seguridad en una sociedad competitiva como la del capitalismo americano (posteriormente del capitalismo por definición). Pero no hay relaciones directas con el poder. Y la desconfianza marca las relaciones entre estos personajes.

Vamos ahora a una de gente a la que le urge cuanto antes la pasta: The Asphalt Jungle. Tenemos aquí a unos tipos que no creen en las patrañas de la sociedad en que tienen que vivir (no es proyección de ningún nihilismo personal, los personajes de esta película son así: Hayden, el alemán, etc., no están dispuestos a sudar la gota gorda para llegar a jubilarse un día y regar, encorvados, las macetas del balcón), de modo que deciden pasar a la vía rápida. ¿Alguna relación directa con el poder? No. Otra vez el destino, el fatum, se interpone. Por eso decía yo que el cine negro es la mejor representación contemporánea de la tragedia clásica.

Este fatum traicionero, fuerza última que derrota al antihéroe después de haberse salido con la suya a base de astucia y arrojo, alcanza sus máximas cotas en The Killing (me da igual que haya sido como consecuencia de ajustarse al Código Hays). Todo iba bien hasta que ese estúpido perro se escurre de los brazos de su estúpida dueña y se cruza, estúpidamente, en el camino del coche que lleva las maletas. ¡Todo al carajo en el último momento! Eso también es el cine negro. O más: eso es genuinamente el cine negro, una mezcla explosiva del nihilismo contemporáneo (descreimiento absoluto hacia una sociedad gobernada por bandidos y la negativa de unos personajes extremos, a menudo delincuentes natos, a integrar el rebaño) y el espíritu de la tragedia griega.

Es evidente que omito otros títulos que equilibrarían la balanza (por ejemplo, I Am a Fugitive From a Chain Gang, They Live By Night, etc.) Sólo estoy dándote un poco de caña. Vayamos ahora al melodrama fronterizo con el noir. A una de las grandes obras maestras de ese tipo: In a Lonely Place. Un guionista brillante, rodeado de lerdos y también algo paranoico, de carácter violento, sin duda (“Voy a acercar mis puños a su cara”, empieza diciéndole a un tipo que le saluda cuando los dos están parados en un semáforo), y cuya relación con su vecina se echa a perder por las sospechas de ésta. ¿Es casual este clima de sospecha común a tantos noirs? ¿Acaso no guarda relación con ese nihilismo que se intensificó tras una escabechina como la II G. M.? ¿Dónde quedaron los elevados ideales del humanismo occidental? De risa, ¿no? Las propias colonias se independizarían al insistir los rebeldes en esa quiebra moral de Occidente. ¿Quiénes se empeñan en gobernarnos, los fritzs, los inglesitos, todos estos tipos que además de masacrarnos aquí regaron varias veces de sangre su propio zaguán?

No voy a ir al cine negro policíaco porque en general es más conservador, tiene menos carga crítica, y sería jugar con ventaja en este caso. Pero acabo con otro tipo de película, más o menos fronteriza, donde la vanidad, la avaricia y la impostura se imponen sin que exista una relación directa con el poder, salvo por dejación de funciones, cosa que en todo caso habría que probar: The Harder They Fall. Una de ésas que, fieles al espíritu del noir (y repito que no es cosa mía, yo apenas estoy haciéndome parcialmente eco del género), vienen a decir que no puedes fiarte de nada, que todo es mentira. Un paquete que se convierte en un fenómeno gracias a una trama de amaños. ¿Tema de actualidad, tal vez? No sé, me suena esta canción. Todos están en el ajo. Pero todos cobran. Porque la única ley del silencio en una sociedad “libre” es el fajo en la mano. En serio, no es culpa mía si ver cine negro es como leer al cabrón de Cioran o tragar aceite de ricino. Ya ves, conozco a alguien que no lo soporta. “El arte de heder”, dice. Pero al menos le reconozco que no se engaña.

En resumidas cuentas, o en “síntesis” jajaja, que no creo que podamos reducir el género al esquema del tipo injustamente perseguido o maltratado por la sociedad y que encuentra un asidero emocional en la muchachita compasiva de barrio obrero o en el amigo fiel y bonachón de turno. Y que en muchos casos hay en el cine negro un nihilismo casi revolucionario, compaginado con un espíritu trágico (y no me refiero a las películas salpicadas de moralina hooveriana donde se castiga a los que no marcan el paso como ejemplo didáctico para las masas, porque no hay tragedia en las obras de tesis) que lo recorre desbaratando los planes y haciendo inútiles las tentativas de los protagonistas, siempre insatisfechos y decididos a buscar una salida por el camino de la acción. Hay algo… pagano, algo así como la expresión plástica de esa vieja sensación que tenían los clásicos (los verdaderos clásicos, no los academicistas), como si el hombre fuera objeto de envidia de los dioses, que conspirarían contra él, como si fuera, parafraseando a Shakespeare, un juguete en manos del destino.

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Re: La película que ví ayer (en casa)

Mensaje por Toma Alistar » 21 Abr 2016 14:03

Gracias a un favor que me hicieron, anoche pude ver finalmente Nishant (1975), de Shyam Benegal, para la que no hay todavía subtítulos en castellano.

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Para quien nunca haya oído hablar de Benegal, cabe decir como presentación que su cine (cine hindi independiente de Bollywood) guarda ciertas similitudes con el de Mizoguchi. Sobre todo porque es un cine centrado en figuras femeninas (habiendo llegado a ocuparse alguna vez, como en el caso del japonés, del mundo de la prostitución: Mandi) y además feminista. En todas las películas de Benegal que vi hasta ahora se denuncia el machismo de la sociedad india, especialmente en el ámbito rural. Aunque es aquí, en Nishant, donde se llega más lejos con esta denuncia; primero por el argumento de partida: una mujer es raptada por capricho de un hermano del cacique local (y, ya recluida, brutalmente violada); segundo, por el alcance de la crítica social de la película: las autoridades hacen oídos sordos mientras el marido, humillado, va consumiéndose poco a poco de vergüenza y angustia. Nadie moverá un dedo contra el orden establecido. En otras palabras, ese machismo cultural perduraría porque existe, por así decirlo, una complicidad institucional.

Pero aparte de por su vocación feminista, Benegal puede recordar a Mizoguchi también por su precisión psicológica (que por lo que yo he visto suele describirse siguiendo una trayectoria lineal, a la manera clásica, aunque en alguna de sus obras lleguen a cruzarse presente y pasado) y por ese ritmo sereno de sus películas, que fluyen. Si bien es cierto, o al menos a mí me lo parece, que Benegal tiene más nervio que Mizoguchi. A diferencia de Mizoguchi, en su cine no predominan los planos generales, que en mi opinión contienen demasiado las emociones cuando se abusa de ellos, pudiendo llegar a dormir a las ovejas, también (como pasa con cierto cine húngaro) y, como además su cine es, por otra parte, más popular, en general sus protagonistas femeninas (por ejemplo, Laxmi en Ankur, o Bhumika en la película titulada con ese mismo nombre, por citar las dos que me parecen más representativas) son más resueltas, más decididas, más fuertes, en fin, tienen algo de heroínas, tienen, desde luego, más sangre en las venas, lo que, tal y como yo lo veo, refuerza la carga dramática de las escenas.

Concretamente Nishant está más cerca de Ankur que de Mandi (a medio camino entre el drama y la sátira) o que de Bhumika (para mí su mejor película, crónica sentimental de una actriz que se convierte en estrella de Bollywood pero que se siente íntimamente frustrada, una espléndida Smita Patil). Me refiero a que además de abordarse la situación de sometimiento de la mujer en la India profunda se aborda también el sistema de castas. Se traza una panorámica poco complaciente de una sociedad brutal que tiene poco que ver con el estereotipo para turistas anglosajones, que a veces parece que se creen que van a la India a emporrarse para encontrar la paz espiritual mientras el fantasma de Gandhi les guiña un ojo sentado a la entrada del templo. No, el cine de Benegal es moralmente violento. Y así, como en Ankur, en Nishant (que no obstante tiene menos poesía que aquélla, para mí, menos fuerza) se acaba desembocando también físicamente en un violento clímax final.

En cuanto a las interpretaciones, aquí hay que señalar uno de los puntos fuertes del cine de Benegal. Por sus películas han pasado muchos de los mejores actores indios profesionales: grandes intérpretes como Naseeruddin Shah, Amrish Puri, Mohan Agashe, etc. Y por supuesto, muchas de las grandes actrices de la era moderna: Shabana Azmi, Rekha, Smita Patil… Gente capaz de sostener una película con su talento.

Concluyendo, pocos cines como el de Benegal habrán reivindicado tanto la dignidad femenina y lo habrán hecho con tanta honestidad y sutileza, sin caer, además, en posiciones paternalistas, propias de ese inadvertido machismo cultural vigente, o involuntariamente misóginas (aquí mejor no citar a nadie, que algún ejemplo nos queda cercano).

A los que sigan el hilo y tengan interés por el cine mundial (y en este caso por un cine de inspiración popular, sencillo y profundo a la vez) les recomiendo, sobre todo, y por este orden: Bhumika, Ankur, Nishant, Manthan y Mandi. Yo aún tengo pendiente, entre otras, Kondura. Creo sinceramente que Benegal es un director a reivindicar.

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Re: La película que ví ayer (en casa)

Mensaje por professor keller » 21 Abr 2016 15:08

Desearía poder tener tiempo para responder a todo. No lo tengo. Respondo sólo algunas cosas puntuales:
Toma Alistar escribió:¿Qué relaciones guarda con las instituciones o tiene con el poder, por ejemplo, la siniestra buscavidas que se encuentra en la carretera el protagonista de Detour?
Reduces a una fórmula lo que dije. Yo no me referí al "poder" como algo abstracto, sino al tipo de emociones que lo conforman: apropiación, control, codicia, avaricia. Ahí tienes a la protagonista de Détour.
Toma Alistar escribió:La misma pregunta es válida para Double Indemnity, donde otra serpiente venenosa, Phyllis, creo que se llamaba, atrae a la presa moviendo el cascabelito antes de soltarle la mordedura fatal. Una película en la que nadie confía en nadie. Ni el veterano agente de seguros en su joven discípulo, ni éste en su amante, ni su amante en su víctima.
Discrepo por completo. La protagonista de Double Indemnity está movida por las mismas emociones que la protagonista de Détour. No es solamente una "serpiente venenosa". Con ese punto de vista estarías naturalizando la maldad. Por otro lado, la utilización de los hombres de parte de las femmes fatales, en el noir, es una de las críticas más certeras al patriarcado que ha dado el cine: las mujeres saben que, como tales, nunca podrán acceder a las mismas cosas que los hombres, y se aprovechan de algunos de ellos para lograr sus objetivos. Además, el personaje de Edward G. Robinson confía en que MacMurray no va a ir hasta el final. Eso es explícito en la película.
Toma Alistar escribió:Otra vez la misma cuestión a propósito de Scarlet Street. Los personajes que se aprovechan del iluso Robinson pertenecen al mundo del hampa. Una zorra despiadada y su chulo. Por supuesto que en general hay mucha crítica social en el cine negro, pero como ves me he ido al más clásico para complacerte. Y conste que estoy citando algunos de los títulos más afamados, no recurriendo a ejemplos rebuscados.
¿Cuál sería esa cuestión? Responden al mundo del hampa, sí, ¿y? Sin acritud: no entiendo qué tipo de idea refuerza este párrafo. Si hay un personaje generoso y solidario es el de Robinson en Scarlet Street.
Toma Alistar escribió:Otra: The Postman Always Rings Twice. Garfield llega a una gasolinera de mala muerte y se fija en la rubia platino. Y resulta que la rubia platino ya no soporta a su ridículo maridito. Y acaban cargándoselo. ¿Dónde están aquí los poderosos moviendo los hilos del destino de los personajes? Y ya me he olvidado de las femmes fatales. Porque el personaje de Cora es otra cosa. Aquí son las circunstancias, las necesidades que van surgiendo, digámoslo así, las que acaban conduciendo al crimen. Y nuevamente es el destino, como en Detour, el que mueve las piezas y hace jaque. A la vez, también aquí tenemos a unos personajes que desconfían los unos de los otros, todos de todos. El dinero es el único pasaporte a la seguridad en una sociedad competitiva como la del capitalismo americano (posteriormente del capitalismo por definición). Pero no hay relaciones directas con el poder. Y la desconfianza marca las relaciones entre estos personajes.
Permíteme decirlo en forma resonante: NO jejeje En primer lugar, yo nunca hablé de “poderosos” haciendo nada, hablé del poder, que es algo completamente distinto. El poder no es una persona, el poder es una manera de relacionarte con el mundo. Los personajes del noir son gente venida a menos por la depresión, que trata de sobrevivir como puede. Y la crítica social del noir es, precisamente, que no pueden hacerlo de otra manera que utlizando los mismos métodos que el poder ejerce sobre ellos, es decir, a través de la apropiación, el dinero y la codicia. No puede ser más claro. No hay otra "circunstancia" en The Postman Always Rings Twice que esa. Y aquí también el dilema moral es generado por el buen trato y la confianza que el dueño de la gasolinera deposita en John Garfield.

No hay "fuerzas del destino" en el cine negro. En eso consiste precisamente lo extraordinario del género. Hay crítica al poder, al patriarcado, a la moral burguesa que castiga públicamente lo que ella misma hace en secreto, a las coordenadas sociales que fuerzan a ir en una sola dirección. Los personajes centrales del noir clásico no son mala gente. Son gente que cede a la presión social que se abate sobre ellos. A veces por debilidad, como en Double Indemnity, otras veces porque no tienen otra salida, como en Out of the Past. Son, como los retratara maravillosamente Aristarain en esa joyita llamada La parte del león, "unos pobres tipos".

Por último, déjame aclararte que cuando dije que proyectabas tu propio nihilismo no lo hice para rebajarte. Sabes que nunca haría algo así con nadie. Lo dije porque en ese párrafo no había nada que relacione tus ideas con el cine noir: sólo había una opinión tuya sobre las relaciones humanas en general.

Cuando junte un poco más de tiempo, vuelvo ;)
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Re: La película que ví ayer (en casa)

Mensaje por Toma Alistar » 21 Abr 2016 16:04

Si te refieres al poder en esos términos, entonces hasta un simple debate sería una cuestión de poder. Lo que, de asumirlo (que conste que no me estoy pronunciando al respecto), nos llevaría a justificar el nihilismo, ya que todo respondería a la necesidad de imponerse. Esto que digo (que el hombre es un mono evolucionado que busca imponerse a toda costa a cada paso que da) justificaría una postura nihilista extensiva a las relaciones humanas, la justificaría al menos en caso de detestar el principio del poder. De modo que llamar a alguien “nihilista” no sería rebajarlo, sino más bien todo lo contrario. No estoy troleando, que conste también en acta. jajaja

Pero volvamos al cine. Yo me he referido al nihilismo en términos filosóficos, si lo quieres. No morales. Toda nuestra civilización es nihilista, aunque tal vez te duela. Por eso avanza a ciegas y se basa en la acción. Porque no hay nada más detrás. Los últimos idealistas fueron los revolucionarios arrollados por el rodillo del progreso. Y desde luego el cine negro, una de las manifestaciones artísticas más representativas de la modernidad, o mejor dicho, del capitalismo, es esencialmente nihilista. Niega todas las verdades “oficiales” y le arranca sus máscaras a la sociedad contemporánea. Pero no sólo en lo relacionado con el poder institucional, sino también en lo que tiene que ver con el idealismo cristiano, dejando al descubierto el lado oscuro del ser humano. Y eso se llama nihilismo.

En relación con esto, insisto una vez más en que al menos yo nunca me expreso de una forma moralista, es decir, en términos de maldad o bondad, por lo que, en este caso, no estoy naturalizando ninguna maldad al definir a una arpía (Phyllis, el personaje de Cain y de Wilder, no la forera). Estoy describiendo a una persona (en este caso mujer, condición que no la exculpa de nada) a la que le importa muy poco lo que les ocurra a los demás con tal de saciar sus ambiciones y apetitos. Yo, desde luego, no veo concretamente en Double Indemnity ninguna crítica al patriarcado. Esa pájara se carga primero a la moribunda mujer del millonario con el que se casa inmediatamente después, planeando al poco liquidarlo (quién sabe si no ya antes) para cobrar la herencia. Si algo tiene el cine negro (el buen cine negro) es su amoralidad en el análisis de la especie humana: no hay (exceptuando el giro conservador que pega el género en una deriva temporal que prefiero ignorar) un propósito didáctico. No hay tampoco idealización de sexo alguno. ¿Qué se critica el machismo en muchos otros casos? Sí. Pero no es precisamente el caso de Double Indemnity.

Otra par de cosas antes de que me olvide (y de pasar a mayores). Primero, al citar Scarlet Street me estaba refiriendo también a la ausencia del poder institucional en la trama. Ahora bien, por supuesto que las consecuencias de una organización social cualquiera llegan a todos los rincones y afectan de un modo u otro a todos sus miembros, aun cuando no se hagan visibles. De todos modos, como acabas de precisar a qué te referías con “poder”, supongo que ya no tiene sentido seguir por aquí. Por cierto, ya dije que sobre eso no me pronuncio. En cambio, tú ya lo hiciste. Veo que eres un idealista, Keller. En su acepción filosófica, digo, ;). Segundo, y directamente relacionado con lo que acabo de decir, claro que Cora es un personaje determinado por el ambiente. Pero como decía, esa crítica social del noir está implícita. Creo que estamos de acuerdo en que el cine negro es una especie de panorámica de una sociedad cuyos cimientos son la competencia y el dinero, lo que se traduce en una guerra de todos contra todos. Por eso mismo empecé diciendo que ningún género es más corrosivo con el poder establecido.

Después vuelvo al tema del destino, donde el desacuerdo es total. Pero dame unos minutos porque tengo que desconectarme para no agotar la tarjeta.

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Re: La película que ví ayer (en casa)

Mensaje por professor keller » 21 Abr 2016 16:23

Toma Alistar escribió:Si te refieres al poder en esos términos, entonces hasta un simple debate sería una cuestión de poder.
Lo es, o mejor dicho, casi siempre lo es.
Toma Alistar escribió:Lo que, de asumirlo (que conste que no me estoy pronunciando al respecto), nos llevaría a justificar el nihilismo, ya que todo respondería a la necesidad de imponerse.
No es una "necesidad", no es algo "instintivo". Es el modo de relacionamiento impuesto por la cultura capitalista.
Esto que digo (que el hombre es un mono evolucionado que busca imponerse a toda costa a cada paso que da) justificaría una postura nihilista extensiva a las relaciones humanas (...)
Obviamente que sí. La visión de los seres humanos como monos evolucionados que están dominados por sus instintos agresivos y su codicia —dicho en otras palabras, la naturalización de la maldad en el hombre— es precisamente el marco paradigmático del patriarcado y la sociedad capitalista, su relato de lo humano, y el mecanismo simbólico que justifica las relaciones de poder. Según esta mirada hegemónica, la apropiación, el control, la dominación, la codicia y la avaricia, no son cosas sobre las que se puede elegir: son innatas, forman parte de nuestra "naturaleza", y no podemos escapar de ellas.

Sin coña: ahórrate lo del destino conmigo, porque no creo para nada en él ;)
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Re: La película que ví ayer (en casa)

Mensaje por Toma Alistar » 21 Abr 2016 16:33

¿Sólo en la civilización capitalista? ¿En la medieval no? ¿Tampoco en la mercantilista? ¿Y en la Antigüedad?

Por cierto, nadie habló en este hilo de vicios o defectos innatos. Que algunas cosas formen parte de la naturaleza humana o que, mejor dicho, se potencien en un contexto determinado (como el capitalismo), no significa que no puedan ser superadas. Y ni mucho menos que quien dirija una mirada desengañada hacia la especie, o hacia la propia naturaleza, esté condicionado por algún tipo de mecanismo de alienación capitalista.

Coña o no, no me voy a ahorrar lo del destino. Te voy a castigar un poco más. Salvo para los creyentes, todo es caos y azar. “Destino” es el término poético para definirlo.

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Re: La película que ví ayer (en casa)

Mensaje por PREACHER » 21 Abr 2016 16:44

Toma Alistar escribió:A los que sigan el hilo y tengan interés por el cine mundial (y en este caso por un cine de inspiración popular, sencillo y profundo a la vez) les recomiendo, sobre todo, y por este orden: Bhumika, Ankur, Nishant, Manthan y Mandi. Yo aún tengo pendiente, entre otras, Kondura. Creo sinceramente que Benegal es un director a reivindicar.
Yo tengo Junoon en VO+SI, si quieres que te la pase... antes de verla y borrarla (algo que, de todas formas, no va a suceder a corto plazo). :santo:

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Re: La película que ví ayer (en casa)

Mensaje por professor keller » 21 Abr 2016 16:48

Toma Alistar escribió:¿Sólo en la civilización capitalista? ¿En la medieval no? ¿Tampoco en la mercantilista? ¿Y en la Antigüedad?
Son todas civilizaciones patriarcales basadas en la dominación y la apropiación. En ese sentido no hay ninguna diferencia.
Toma Alistar escribió:Yo me he referido al nihilismo en términos filosóficos, si lo quieres. No morales. Toda nuestra civilización es nihilista, aunque tal vez te duela. Por eso avanza a ciegas y se basa en la acción. Porque no hay nada más detrás. Los últimos idealistas fueron los revolucionarios arrollados por el rodillo del progreso. Y desde luego el cine negro, una de las manifestaciones artísticas más representativas de la modernidad, o mejor dicho, del capitalismo, es esencialmente nihilista. Niega todas las verdades “oficiales” y le arranca sus máscaras a la sociedad contemporánea. Pero no sólo en lo relacionado con el poder institucional, sino también en lo que tiene que ver con el idealismo cristiano, dejando al descubierto el lado oscuro del ser humano. Y eso se llama nihilismo.
No me duele el nihilismo en tanto es una realidad. Sólo me apena, porque yo sí creo que hay cosas detrás. Y mi punto de vista es que el cine noir también lo cree, y es por eso que le plantea dilemas morales a sus protagonistas. Si la mirada del noir sólo fuera de la una cloaca en la que no hay salida, no habría en sus personajes dilemas morales: todo sería una mierda sin opción. No obstante, los dilemas morales son parte consustancial de género. Son precisamente ellos, las dudas sobre qué camino elegir, los que le otorgan carnadura a sus personajes
Toma Alistar escribió:En relación con esto, insisto una vez más en que al menos yo nunca me expreso de una forma moralista, es decir, en términos de maldad o bondad, por lo que, en este caso, no estoy naturalizando ninguna maldad al definir a una arpía (Phyllis, el personaje de Cain y de Wilder, no la forera). Estoy describiendo a una persona (en este caso mujer, condición que no la exculpa de nada) a la que le importa muy poco lo que les ocurra a los demás con tal de saciar sus ambiciones y apetitos.
Hombre, te contradices a ti mismo. Si no procuras explicar mínimamente las motivaciones del personaje, tu crítica no es otra cosa que moralista. ¿Que serían sino sus "ambiciones y apetitos" más que "maldad"?
Toma Alistar escribió:Salvo para los creyentes, todo es caos y azar. “Destino” es el término poético para definirlo.
El caos y el azar no tienen nada que ver con la noción de destino. Y no, "destino" no es el término poético, es el término católico para definirlo ;)
"Urge que hagamos una crítica despiadada de todo lo que existe, despiadada en el sentido de que nuestra crítica no ha de temer ni sus propios resultados ni el conflicto con los poderes establecidos.” Karl Marx

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