Esta extraordinaria película narra la historia de dos bellas hermanas que viven en el remoto y pequeño pueblo danés de Nordborg durante el siglo XIX en la península de Jutlandia. A raíz de una inesperada visita, recuerdan sus años de juventud y a ellas y a descubrir una nueva manera de entender la vida y el destino. Nordborg es un tranquilo y remoto pueblo danés donde sus habitantes viven al ritmo que marcan las estaciones. El núcleo vertebrador de la vida cotidiana es la pequeña iglesia donde el pastor, un hombre estricto y muy religioso adoctrina a sus feligreses en la fe protestante. Este pastor tiene dos hijas, las cuales se educan en la norma estricta de su padre, renunciando a una posible vida que no fuera la dedicada a Dios. De mayores, a raíz de la visita de una amiga de Achille Papin, recuerdan sus relaciones con Lorens, un soldado sueco y Achille Papin, un prestigioso tenor parisino. Éste pasado se materializará cuando sean mayores en una situación de la que sacarán una experiencia inesperada y muy enriquecedora.
Hay que abordar un poco el contexto histórico para entender uno de los ejes centrales de la película, el cual provocará la aparición de Babette: Guillermo I de Prusia quería encabezar la unificación de estados alemanes pero no sabía cómo hacerlo. Así pues, encomienda a Otto Von Bismarck que logre la unificación, pero no sería una tarea fácil. Bismarck pensó que si encontraba un enemigo exterior podría unir los diferentes estados alemanes bajo una misma causa, es decir, enalteció un sentimiento de nacionalismo entre los diferentes estados alemanes para poder unificarlos y de paso, liderarlos. Francia fue el enemigo externo que Otto estaba esperando. Por causas de sucesión dinástica al trono de la Monarquía Hispánica, Francia vio en estos movimientos un posible desequilibrio de fuerzas en el marco de poder europeo del que culpaba a Prusia. Así pues le declara la guerra, conocida como la guerra francoprusiana. Los estados alemanes bajo el mando de Bismarck consiguen hacerse fuertes en las diferentes batallas hasta que finalmente, en la Batalla de Sedán, Napoleón III se rinde. París resiste y es presa de un sitio de 4 meses, durante el cual el vacío de poder provocado por la caída del emperador obliga Thiers, futuro presidente de la III República Francesa, a configurar un gobierno provisional. Sin embargo, durante el sitio, un movimiento de radicales y nostálgicos, algunos, del recuerdo de la Revolución Francesa y de la Guardia Nacional, lograron hacerse fuertes en París, expulsando a Versalles a los miembros y defensores de la república, Thiers incluido, y creando la Comuna de París. Este gobierno efímero duró poco. Creó nuevas leyes, revolucionarias hasta el momento. Con todo, Thiers logró recuperar la capital y poner orden. En este sentido, la represión a la que fueron sometidos los protagonistas de la Comuna fue terrible. Algunas fuentes señalan que hasta 30.000 personas fueron ejecutadas por haber estado relacionadas con la Comuna.
En este marco, Babette, chef del Café Anglais de París, fue una de las personas que huyó de la ciudad, después de haber perdido a su marido y su hijo en un acto de revuelta popular.
Su fuga y la posterior recibida por Martina y Philippa en el pequeño pueblo danés provocará una reflexión sobre cómo el destino ha hecho reencontrar las dos hermanas con su pasado, y que les ha dado la vida, una vez decidido el camino que debían tomar en vida de su padre.
En el ámbito religioso, señalar el profundo carácter creyente y supersticioso del pequeño grupo de habitantes del pueblo de Nordborg, marcados sin lugar a dudas, por el fuerte carácter del pastor, padre de Martina y Philippa, y de sus sermones. De hecho, se puede apreciar perfectamente como la estricta educación a la que fueron sometidas las dos hermanas provocó, con el paso de los años, un sentimiento en ellas de nostalgia, de ver como quizás, y sólo quizás, su vida podría haber sido diferente si hubieran hecho caso de lo que les decía su corazón. Aunque también podemos apreciar, sin embargo, como el paradigma religioso, bien instalado en sus mentes, provoca, el día anterior a la cena que Babette ha querido pagar en honor del padre de las hermanas, una pesadilla donde Martina ve el evento como un aquelarre de brujas, un muy mal augurio. A raíz de este hecho, ella se reúne con los vecinos para conjurarse y no caer en la tentación del placer durante la cena.
Finalmente, se demuestra que la pesadilla fue infundada, y que, al contrario de lo que cabría esperar, la cena sirve para experimentar una serie de sensaciones puras, de amistad, perdón, amor y alegría entre los presentes. La reflexión que conlleva a nivel general no deja de ser profunda.
Y ya para terminar, quisiera destacar una frase que dice Babette, una vez acabada la cena, cuando las hermanas se quedan perplejas al escuchar que la criada se había gastado los 10.000 francos que le habían tocado en la lotería en la compra de los ingredientes de la cena; Martina le dice que ahora, Babette volvería a ser pobre de nuevo. Ella le contesta: "Un artista, nunca es pobre". Me hizo reflexionar sobre una filosofía o forma de pensar que muestra cómo la riqueza está dentro de una persona, y que ésta debe hacer brotar, un elemento claramente ilustrado y necesario en todas las épocas, incluida la actual.