Dao cao ren (Wang Tung, 1987)
Crime Without Passion (Ben Hecht & Charles MacArthur, 1934). Un guión tan retorcido como podía esperarse de Hecht & MacArthur, apoyados para la puesta en escena por el fotógrafo (de, entre otros, Von Sternberg) Lee Garmes y el experimentalista Slavko Vorkapich. Curiosa.
Trees Lounge (Steve Buscemi, 1996). El actor Steve Buscemi, aquí además director y guionista, interpreta a un alcohólico. Aproximación semi-cómica a un tema proclive al tremendismo, aparentemente superficial pero que transmite cierta autenticidad.
Cloud Atlas (Tom Tykwer & Wachowski Bros., 2012). Me imagino el pánico de cualquier productor ante semejante macro-proyecto: 6 historias ambientadas en diferentes épocas, 2 equipos de rodaje, 100 millones de presupuesto. No logra sus objetivos globales, pero tiene aciertos parciales (casi siempre del equipo alemán).
Les uns et les autres (Claude Lelouch, 1981). Pues si temible era la anterior, ¡qué decir de esta! Varias familias, de varios países y a lo largo de 3 generaciones, con la música como nexo de unión (en EEUU se tituló simplemente "Bolero", referido a la pieza de Ravel). Le hubiese ido mejor con menos ínfulas.
Sto dney posle detstva (Sergey Solovev, 1975). La versión nostálgico-literaria de "Welcome, or No Trespassing", la también aclamadísima (!) película de Klimov. De nuevo un grupo de adolescentes en un campamento de verano, centrando la historia en la maduración sentimental del protagonista.
Maurice (James Ivory, 1987). Típica adaptación literaria británica, tan encorsetada como la época que intenta retratar.
My Dinner with Andre (Louis Malle, 1981). Dos conocidos se reencuentran después de varios años y charlan durante una cena. Como un Rohmer pero sentados a la mesa durante 2 horas. Tiene buenos momentos, aunque insuficientes para mantener una película.
Never Let Go (John Guillermin, 1960). Noir británico de mala fama, recordado únicamente por el papel de villano de Peter Sellers. Aunque la trama es débil y la realización no transmite la necesaria intensidad dramática, se deja ver con agrado.
Chûgoku no chôjin (Takashi Miike, 1998). Dos japoneses viajan a un lugar recóndito de China donde sus habitantes creen en una misteriosa leyenda. Tras un primer tercio, el viaje, alocado y divertidísimo, en el meollo de la película Miike parece estar fuera de lugar y no aprovecha las múltiples posibilidades (exotismo, misterio, choque cultural). Con todo, de lo mejor de su director.
Rupan sansei: Kariosutoro no shiro (Hayao Miyazaki, 1979). Primer largo de Miyazaki, un hito en el cine de animación japonés (en Occidente se le reconocería más tarde, y no precisamente por sus mejores logros).
Like Someone in Love (Abbas Kiarostami, 2012). Simpática excursión japonesa de Kiarostami, modesta (3-4 personajes en una historia que transcurre en menos de 24 horas), bien rodada (a veces irreconocible, como los planos de coche otrora tan característicos en sus pelis iraníes) y finalmente frustrante (ese brusco final, tan opaco como el de "El sabor de las cerezas").
Grass: A Nation's Battle for Life (Ernest B. Schoedsack & Merian C. Cooper, 1925). Sigue siendo mi documental mudo favorito, no me ha bajado nada. No siempre se dispone de 50000 extras (por ejemplo para dejar en ridículo "The Covered Wagon", a la que se menciona).