
Lo más rescatable es el casting de las protagonistas Kaitlyn Dever (aparece en unos episodios de la interesante serie Monsterland) y Beanie Feldstein (menos talentosa que su contraparte). Intenta ser un film "inteligente" pero el resultado es apenas un ejercicio deslucido de comedia dieciocho añera. Aparecen los mismos tópicos de la comedia típica americana pero con un halo de reflexión que a la postre es superficial y banal, pues solo se queda en la forma. El supuesto sustrato feminista que debería tener el film, no lo encontré en ninguna escena y la verdad es que a mitad del film me aburrí un poco, aunque con fuerza de voluntad y estoicismo urbano la logré terminar.










