Der Student von Prag (Arthur Robison, 1935). Tercera versión de la historia, una variante de "Fausto". He de decir que no me entusiasma (al menos no tanto como nuestro compañero serdar), como tampoco las silentes.
O Ano em Que Meus Pais Saíram de Férias (Cao Hamburger, 2006). Fútbol y política a través de los ojos de un niño, más interesado en lo primero pero ¡ay! más afectado por lo segundo. Discreta, como también lo era la argumentalmente similar "Kamchatka".
Time Limit (Karl Malden, 1957). Adaptación de una pieza teatral (nada disimulada), producida y protagonizada por Richard Widmark. Se trata de una investigación militar para descubrir la verdad sobre los hechos acaecidos en un campo de concentración coreano. El desenlace final y algunas interpretaciones son lo único destacable.
Duvidha (Mani Kaul, 1973). Arty Bollywood. Una historia hindi de fantasmas, de particular y misteriosa narrativa (que incluye planos congelados, repeticiones, disociación de imágenes, cambiante voz en off, etc.) Curiosa.
Yip Man (Wilson Yip, 2008). Aburrida biografía de un célebre maestro de artes marciales.
Na voyne, kak na voyne (Viktor Tregubovich, 1969). Película bélica "de manual", que presenta a los cuatro tripulantes de un tanque en preparativos para una batalla (para la que se reservan los últimos 20 minutos de metraje). Modesta, breve y bien narrada. Recomendable.
An Enemy of the People (George Schaefer, 1978). Un empeño de Steve McQueen, aquí irreconocible, basado en una obra de Ibsen (verdadera atracción de la cinta).
Mais ne nous délivrez pas du mal (Joël Séria, 1971). Tan poquita cosa como "Criaturas celestiales".
The Dark Angel (Sidney Franklin, 1935). Melodrama a la antigua usanza, con triángulo amoroso, guerra, ceguera y destino. Agradable, y con una pizpireta Merle Oberon.
Idioterne (Lars von Trier, 1998). Todas y cada una de las reglas del Dogma 95 (como las de las nuevas olas) van en contra de lo que me apasiona del cine. A pesar de todo hay ocasiones en que dichas opciones me parecen no sólo válidas si no adecuadas, e incluso hay películas Dogma que me gustan. No me molesta el vanguardismo, me molesta la "idiotez".
Juan Moreira (Leonardo Favio, 1973). No me gusta Favio (apenas si salvo "Crónica de un niño solo", por ser relativamente modesta, y el lirismo operístico de algunas secuencias de "Narazano Cruz").
Zügürt Aga (Nesli Çölgeçen, 1985). Quizá la única comedia turca digna de ver de las super-inchadas en la IMDb (8.0 tiene esta), con un abuelo salido directamente del Amarcord de Fellini,
¡quiero una mujer!
Pro urodov i lyudey (Aleksey Balabanov, 1998). Gris, quiero decir sepia

, decadente, ruuusa. No la salva ni la grata presencia de Dinara Drukarova, la inolvidable compañera de correrías del protagonista de "Quieto, muere, resucita".
True Grit (Joel & Ethan Coen, 2010). Sospecho que dentro de unos años, cuando piense en "Valor de ley", me vendrá a la mente la de Hathaway y no esta.