Raoul Peck es uno de los pocos cineastas que ha sido ministro. Iba a escribir que ha sido uno de los pocos cineastas que ha tenido poder, pero teniendo en cuenta que su ministerio era del gobierno de Haití -de un país tan castigado y desestabilizado por las alimañas que 'nos representan' en la política internacional-, me ha parecido excesivo suponer que tuvo "poder".
https://youtu.be/iLh4LGadxoU
Imagino que esta circunstancia aumentó su interés en hacer una película biográfica sobre Patrice Lumumba, el primer presidente del gobierno del Congo libre asesinado con el, como mínimo, consentimiento de la dirección de la ONU:
Lumumba (2000). La estética y la organización de la película es la habitual de las biografías de políticos que se hacen para el cine comercial: reconstrucciones de hechos públicos alternadas con secuencias vacías sobre la vida familiar del político que sólo sirven para aumentar el metraje; contraposición entre el protagonista -"político bueno"- y un político malo que, casualmente, suele ser el que sobrevivió al bueno y, por tanto, queda como responsable de los desastres vividos por el país -en este caso Mobutu-. No diré que Mobutu fuese un político bueno, pero sí que no ayuda mucho a entenderle el que se le presente como malo de película o desautorizado en pantalla por el político bueno.
Ahora bien, la película pone en pantalla escueta y claramente las maniobras desestabilizadoras de los países occidentales en sus antiguas colonias, y con ello lleva a cabo una advertencia no por repetida menos necesaria -dado que esas desestabilizaciones han seguido y, si no lo remediamos, seguirán-. A todo esto se puede añadir el partido que saca del paisaje africano y una estructura más elaborada que el 90 % de las películas comerciales sobre políticos -tiene menos medios que éstas pero no deja de estar mejor pensada como cine-. La guinda de esa estructura es un potentísimo e incendiario plano final.
Quien tenga interés en conocer más documentación sobre el golpe contra Lumumba puede leer el libro de Ludo de Witte
El asesinato de Lumumba, publicado en castellano en 2001 por la editorial Crítica.
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PD: En uno de sus discursos, Lumumba dijo:
Conocimos el trabajo deslomador que se nos exigía a cambio de salarios miserables. Conocimos la burla, los insultos, los golpes, sometidos mañana, tarde y noche por nuestra condición de negros. ¿Quién podría olvidar los tiroteos que cobraron tantas víctimas, las celdas en que eran brutalmente alojados aquellos que escapaban de las balas de los soldados que los colonialistas convirtieron en instrumento de su dominación?
Cualquiera diría que el mismo discurso valdría para Estados Unidos, tras leer este artículo de Tomás Guillen:
¿Cuánto vale un negro?. Si alguien piensa que la esclavitud de los negros en USA es cosa del pasado, Netflix tiene previsto estrenar un documental en octubre que expone que eso no está tan claro:
The 13th, cuyo título alude a la decimotercera enmienda de la Constitución USA que permite la esclavitud en las cárceles.
https://youtu.be/V66F3WU2CKk