Te doy la réplica mientras llueva.
No se trata de que estemos o no de acuerdo cuando dices que “
en mi opinión, el cine negro es un muestrario de solidaridades, probablemente el mayor y el más conmovedor que pueda encontrarse en el cine” porque la cita se corresponde con una impresión personal, que desde luego no comparto, y en la que, para ser sincero, veo mucho voluntarismo, aun sin negar que más de una vez se dan casos de solidaridad en el noir, que existe un código ético que pasa por la resistencia ante la inmoralidad campante (inmoralidad, digo, no amoralidad, porque hablamos de una moral basada en la impostura, o de una impostura cubierta con el antifaz de la moral). ¿Un ejemplo? Pues te pongo el primero que me viene a la cabeza (por haber visto hace poco la película): el final de
The Drowning Pool. Yo no lo hacía por el dinero, chica, lo hacía porque era lo justo. Así que aquí tienes. Pero no se trata de eso, digo, sino de que la solidaridad que puede encontrarse en el cine negro está también presente en el western, por poner otro caso, y eso no hace del western una galería de la solidaridad. Hay tanta solidaridad como competencia y brutalidad. Igual que en el noir.
Después dices algo (“
Lo que el cine negro muestra en realidad es que no puedes confiar en el poder, ni en las relaciones sociales construidas en torno a él, tanto sean personales como institucionales.”) con lo que estoy de acuerdo, pero que sin embargo yo hago extensivo a todo tipo de relaciones (los cadáveres están en los armarios tanto de las clases altas como de las bajas, aunque apesten más ahí arriba, quién sabe si por contraste con las colonias de sus dueños y los perfumes de sus cortesanas), por lo que el género sí incluye (en mi opinión, huelga decir) una mirada nihilista sobre la especie humana. Ahora bien, tendré que matizar esta afirmación para que no parezca que pretendo diseminar algún tipo de conformismo (aunque tampoco creo que pudiera deducirse algo así de mi comentario anterior): primero, el cine negro se desarrolla en un contexto determinado, el capitalismo, de modo que el desengaño que puede desprenderse de muchas de sus historias está directamente relacionado con el contexto social, económico, político, y, en última instancia, moral, de la sociedad contemporánea “occidental” (lo entrecomillo porque Japón sería uno de sus bastiones, hoy ya la propia China), que coincide, precisamente, con el mayor grado de desarrollo de la civilización capitalista; segundo, todo esto no impide que muchos de los protagonistas del cine negro (como de la novela negra) no aspiren a salir del círculo vicioso en que se mueven y que bien la amistad o bien el amor (
On Dangerous Ground, por poner otro ejemplo así, a bote pronto) puedan ser las tablas de salvación de unos personajes que, en el fondo, son náufragos en busca de una mano amiga o amante como asidero. Ahí estamos de acuerdo. Lo que pasa es que estar de acuerdo aquí no nos vale de nada en el caso de
Night Moves, que es una obra abiertamente nihilista, tan nihilista como luminosa. Quizá porque es genuinamente moderna. No, no cabe ya la ingenuidad de antaño. O no a ojos de Penn. O no a ojos de Penn en ese caso, ya que a fin de cuentas acabaría no mucho después con una oda a la esperanza en
Four Friends.
Ya después dices: “
El eje principal sobre el que se mueven los personajes del cine negro es su deseo de reinsertarse socialmente y poder llevar una vida normal después de haberla pifiado.” Yo a esto tengo que objetar que no siempre. Tan genuino es el noir protagonizado por un sabueso como el que sigue los pasos de un paria urbano. Y el sabueso, llegado el caso, no busca otra reinserción que la sentimental. Después tengo que precisar una cosa al respecto: que cuando escribí “personajes” en realidad no estaba pensando en los “protagonistas”, sino en la manada de chacales que habitualmente les rodean. De modo que sí, el sexo y el dinero son las principales motivaciones de la mayor parte de los personajes que vemos pulular por estas historias (ya sea porque no les queda otra o por gusto), como son igualmente los resortes que impulsan a la mayor parte de las personas que se nos cruzan por delante de las narices cada día en el mundo “real”. Motivaciones llevadas al extremo, se sobreentiende. En otras palabras, el noir es un espejo de la humanidad en la era contemporánea. Y precisamente en ese juego de contrastes (el “protagonista” envuelto en el halo de ese acuciante dilema moral, el de ser o no ser, frente a los otros “personajes” que no se cuestionan las mismas cosas o que directamente optan por abrirse paso como sea y a costa de quien sea) es donde radica gran parte de su fuerza.
En cuanto al sexo, viendo cómo hablas del tema al final de tu comentario, creo que estamos refiriéndonos a cosas distintas. Yo no me refería, o al menos no exclusivamente, al sexo como cebo (es decir, a la femme fatale que engatusa al primo de turno), sino, yendo tal vez un paso más allá, al sexo como perversión (porque hablaba de
Night Moves, donde el sexo está omnipresente y es, dada la forma en que se presenta, una fuerza negativa). Tal vez que Penn fuera judío lo explique, porque a pesar de la mala fama que arrastra su raza también en esto, los judíos han sido siempre bastante más cuidadosos (más “conservadores”, en la jerga "progre" al uso del tardocapitalismo en que vivimos). Quiero decir que le han dado siempre la máxima importancia. La que, desde luego y ya que estamos, tiene también en mi opinión. Por tanto, a Harry Moseby se le cae el mundo cuando se entera de que su mujer se ve con otro tipo simplemente para “desahogarse”. Está claro que Moseby preferiría antes que ella le dejara por otro. Pero verse con otro tipo simplemente porque “algo falla” entre ellos supone un brusco despertar a la cruda realidad: todo es hábito, rutina, juego, playtime… Se murieron las pasiones, se trata apenas de saciar apetitos.
Ahora, que este “moralismo” (que puede hacerse extensivo a gran parte del género, moralismo que es perceptible, por ejemplo, en todo Chandler), un “moralismo” que responde a una sensibilidad no contaminada por ese “mercado” circundante que lo pudre todo, también el "amor", no está reñido con el nihilismo. Salvo que nos quedemos en el estereotipo, claro:
Digo esto porque el nihilismo no implica inmoralidad. Quiero decir: no implica la aceptación de un código ético para su quebrantamiento o violación posterior. Es más, un nihilista puede ser un caballero andante. Y de eso, de nihilistas de principios inquebrantables, de nihilistas que no se venden ni inclinan la cerviz ante el poderoso, de nihilistas que llegarán a jugarse el tipo por una causa “justa”, de eso, digo, precisamente de eso está lleno el cine negro. Lo que no hay lugar en él es para el idealismo. Todo es mentira. Todo apesta. Todo es una farsa, una mascarada. Y la única forma de superarlo es una resolución estoica, la integridad, aguantarles el pulso a los demás y a ese cabrón del destino.