"Furia española" (1975), de Francesc Betriu.
Comedia inclasificable en la que se caricaturizan usos, costumbres y personajes de la España de la época, en general, y de Cataluña, en particular.
Betriu se regodea en lo feo y lo grotesco, llevando la película al terreno del esperpento.
La leve línea argumental gira en torno al cobrador de una "golondrina" en el puerto de Barcelona (Cassen). Cliente asiduo de protíbulos y fanático del Barça (quede claro que una cosa no tiene nada que ver con la otra

), conoce a la fogosa hija de su jefe y se acuestan. Queda embarazada, se casan, ella le pone los cuernos,...
Todo parece una excusa para presentar una colección de personajes de lo más estrambótico: ancianos que cultivan marihuana, paralíticos "mirones", tartamudos que retransmiten partidos, prostitutas avejentadas,...
Hay momentos "inolvidables", como el "strip- tease" de la anciana en el balcón (dentadura postiza incluida); la reunión de la peña barcelonista; Cassen intentando cortar su hemorragia nasal con el brazo en alto;... Hasta hay una "resurrección" causada por el triunfo del equipo local.
No me extraña que la película tuviera problemas con la censura e incluso permaneciera "secuestrada" durante un tiempo.
La visión que se da de Barcelona difiere mucho de la de los folletos turísticos: calles sucias con paredes desconchadas, pensiones oscuras, bares mugrientos, prostíbulos cochambrosos,...
La realización subraya esta sordidez y tiende a juntar muchos personajes en el mismo plano creando una sensación de asfixia. Pese a la limitación de medios, Betriu se permite algún alarde (el plano-secuencia en "travelling" dentro del estrecho piso, con los personajes entrando y saliendo de campo). También se incluyen "interrupciones" de estilo televisivo (parodias de informativos, entrevistas reales, anuncios de desodorantes).
Cassen y Mónica Randall interpretan personajes alejados de su registro habitual. Por ejemplo, esta última lleva una prótesis en una pierna, luce abundante vello en las axilas y viste ropa interior con los colores azulgranas.
Está claro que esta esperpéntica acumulación de mugre y caspa no es apta para todos los públicos (sean
culés o no). No es una película "perfecta" (avanza a trompicones y al final se desmadra en exceso), pero tampoco parece aspirar a ello. De todas formas, estoy casi seguro de que gente como Almodóvar e incluso Berlanga la vieron en su momento.
Por mi parte, he de confesar que me ha sorprendido gratamente.
