
Les diaboliques (Clouzot, 1955)
Revisar una película cuya baza principal se encuentra en una trama sólida y cerrada (eso es la intriga entendida de modo analítico) obliga a desviar la atención del desarrollo argumental y fijarse en los detalles. Es así que toman relieve los personajes secundarios, como los maestros y sus pequeños chistes ("Llevo 3 días bebiendo vino químicamente puro"); la pareja de inquilinos; la secuencia de la visita a la morgue; el pescado podrido; el pequeño Moinet y sus "mentiras"; las gafas de sol de Signoret...
Pero también se fija uno en sus defectos, como el ridículo personaje y del inspector.


