Eddie Constanti escribió: ↑20 Ago 2020 07:57
Extraordinario ejercicio de estilo el tuyo, Monsieur, pero yo sigo preguntando, de forma muy primaria, lo admito, cuál es la hstoria que se nos cuenta. ¿Quiénes son esos personajes? ¿Por qué van en barca? ¿Qué lazos les unen (si es que hay alguno)?
Quizá no se trate de una historia propiamente dicha, sino de lo que los modernos suelen llamar "una película de sensaciones". Entonces empezaría a entender el sentido de ese campanario tomado en cámara recta, en diagonal, en picado y en contrapicado, un montón de veces. Y esas olas que van a morir a la orilla, y olas y más olas. Y mil cosas más.
A mi modo de ver esas imágenes no son otra cosa que expresión de la tensión de la situación y del estado anímico de los personajes. La mujer, presa en su casa (la visión de ella tras las rejas de la ventana no deja lugar a dudas) huye del hombre. Camina por las calles y llega al mercado del muelle (único lugar, junto a la iglesia, donde una mujer puede ir sin compañía vigilante) y se encuentra a los pescadores que vuelven del mar. Compra el pescado al joven pescador y algo ocurre... (Fijaos que la imagen del naufrago jugueteando con los trozos de madera rima perfectamente con la del torso del marinero, colocado en igual postura, contando las monedas de la venta; y la del pez agonizante de la barca, con el que lleva el marinero), ...ahora ella se siente feliz, en medio de una feria o verbena. Se siente subida en un columpio, que la lanza contra el caño chorreante de la fuente. Luego un Tiovivo la lleva sobre los tejados del pueblo: ¡vuela sobre personas y casas!... Después ha de volver a su casa y a la realidad cotidiana. El camino se alarga más y más, angustioso... (los continuos planos de la cesta con el pescado subrayan la agonía del pez y la angustia del regreso). En casa el hombre (padre, marido o novio, tanto da), posiblemente borracho, incapaz de abrir la puerta duerme derrumbado en la escalera. Ella lo abandona (deja sobre el suelo, de manera notoria, la cesta de la compra que subrayaba su frustración) y sale a la luz. Por el camino y en las rocas del acantilado, árboles y áloes resecos, como ella, se retuercen buscando la luz. El mar y la playa giran y giran a su alrededor: otra vez está de fiesta, en su particular verbena.
A diferencia de Buñuel, Peixoto no solo "denuncia" la frustración del deseo masculino. En
Límite, el deseo femenino, tantas veces negado y cercenado, es el auténtico y central personaje del film.
Pero también hay fallos, que narices: unos fallos de raccord imperdonables

Cuando la chica llega a casa, la cámara encuadra en picado la escena: el hombre, dormido, está sentado de espaldas a la cámara sobre un escalón. Con su mano se agarra a la barandilla y, por delante de ella, sobresale bastante su cabeza con sombrero. Sin embargo en su contraplano, desde el punto de vista de la mujer, la cabeza y sombrero del hombre están por debajo del nivel de la barandilla y la mano del hombre está por delante del sombrero, en lugar de permanecer por detrás como sería lo natural. Aquí los santos:
La mujer llega a casa...
mira y...
La alegría de la huerta...
¿Fallo de raccord... o Disonancia?
A ver si los que patearon "Salomé", "La consagración de la primavera" o "Pierrot lunaire" tenían razón y Strauss, Stravinski y Schönberg no tenían ni idea de componer!
A mí me parece una película muy hermosa y, sobre todo, muy valiente. Pero como decía mi abuela, que no sabía nada de cine, ...si San Antón se enamoró de un gochu...