Ramón Freixas (1957-2018) realizaba sus críticas fundamentalmente en la revista Dirigido y allí escribió sobre temas como el Cine Español (preferentemente sobre Fernán Gómez, Aranda, Jesús Franco y Neville), el Cine Erótico o el Cine Fantástico/Terror/Ciencia Ficción. Publicó algunos libros sobre estos temas (estudios sobre el Cine de Ciencia Ficción y el Erotismo y el Cine para la editorial Paidós) y el libro que yo prefiero de los suyos: su Diccionario personal y transferible de directores de cine español (editorial Jaguar) libro discutible en muchas de sus afirmaciones pero recomendable. Todos estos libros los publico en colaboración con Joan Bossa. Su estilo de escritura era cualquier cosa menos discreto, de hecho a veces bordeaba lo ininteligible pero sus lectores agradecíamos su prosa exigente y su sintaxis serpenteante de filiación gongorina, sobre todo en una época en la que cualquier indocumentado -como yo- se atreve a escribir sobre cine, atentando contra la lengua de Cervantes, San Juan o Rulfo.
Jaume Genover (1950-2018) se dedicaba desde hace años a las filmografías pero algunos jamás olvidaremos su labor en la sección de las películas de televisión mensuales de la revista Fotogramas. Para los que nacimos en el último lustro de los años 70 del siglo pasado nuestro primer contacto con la escritura cinematográfica llegó (aparte de Teleprogramas o Teleindiscretas) en la revista Fotogramas. Y aunque hoy recordemos -o creamos recordar- más las críticas de Guarner o Molina Foix (incluso Jesús Palacios, eso sí mucho más tarde), la verdad es que uno, que en aquel momento ni siquiera tenía (no ya 15 años, como en la canción de Paraíso), sino 10 años, lo primero que hacía era ojear/hojear la sección de Genover para ver qué películas ponían los sábados por la tarde, o qué ciclos nuevos nos proponía la única Filmoteca posible para los que no vivíamos en una gran ciudad. Él fue quien nos presentó a Hitchcock, Fritz Lang, Jack Lemmon, Roger Corman, Chaplin, géneros como el Western o el Musical, incluso nos invitó a conocer a cineasta como Eric Rohmer aunque en aquel momento declináramos dicha invitación. Fue por lo tanto una influencia decisiva en aquellos años 1987-1991 (o cuando leíamos números de años anteriores de las colecciones de nuestros hermanos mayores) que lo convirtió casi (o sin casi) en nuestro primer crítico de cine.
Descansen en paz ambos.
