En los setenta se hinchó a hacer poliziescos cómicos con Bruno Corbucci y de acción con Umberto Lenzi. Sólo he visto los de este último, pero en Roma a mano armata hacía un papel de jorobado sádico, némesis del comisario interperetado Maurizio Merli, que tenía su aquél. Siempre, dentro de las claves del subgénero.
Seguro que hay alguien que domina mejor esta época del cine italiano que a mí me cae ya un poco a trasmano.
No es de mis favoritos, pero he recordado con nostalgia la primera referencia que tuve de este actor. Fue en una charla con el escritor Carlos Aguilar, gran estudioso del género y el más ferviente admirador de Milian que uno pueda imaginar.
Sinceramente, tras leer el post de La abadía de Berzano, varias necrológicas y declaraciones del interesado, he llegado a la conclusión de que se trataba de un personaje notablemente estúpido. Una lástima, pero suele ocurrir.
Poco tiempo se ha llevado con nuestro compañero trágicamente fallecido Cuchillo_Sanchez, otro gran admirador suyo
Actor imprescindible del spaghetti western: El halcón y la presa, Vamos a matar compañeros, Cara a cara, Tepepa, Oro maldito, El precio de un hombre, Corre Cuchillo corre... y varias más que me dejo.