https://www.youtube.com/watch?v=J2Di1zoVFQo
Soy un viejo, pero un viejo solitario
Que no teme
Hacer hablar a su soledad en un auto,
Ya que no se trata sólo de mi soledad
Sino de nuestra, por todo los Estados Unidos de América esparcida,
¡Oh mis queridos, dulces amigos!
Y dicha soledad es profética, proviene
De la luna de hace cientos de años o sale
Del corazón de Kansas, ahora.
Y no se trata de la vastedad de las llanuras que hacen enmudecer nuestras voces
Haciéndolas hablar en lenguas a la medianoche,
Cuando nuestros cuerpos que tiemblan se sostienen uno al otro
Pecho contra pecho sobre un lecho.
No se trata del cielo vacío que oculta cada sentimiento sobre nuestros rostros
Ni tampoco de nuestros pantalones y polleras que ocultan
El brillo de una piel bendita que emana su amor,
Suave y blanco abdomen que se precipita hacia el vello
Entre las piernas.
No puedo creer que haya sido el mismo Dios que nos dio la vida el
Que prohíba a nuestro Ser, como una rosa al sol
Tan feliz en su desnudez roja
Entre nuestros ojos y panzas.
Sí,
Todo lo que hacemos es por esa temerosa cosa
Que llamamos Amor: deseo y falta.
Y miedo al pensar que no seamos el cuerpo que será
El destinatario del amor y el elegido entre todas las novias de la Ciudad de Kansas,
Que será cubierto de besos por cada uno de los chicos de Wichita.
¡Pero cuántos en su soledad lloran como yo!
Sobre el puente que cruza el Río Republicano
Al borde de las lágrimas por saber
Cómo es que se debe hablar el lenguaje correcto.
Sobre el helado camino abierto
Que sube hacia la autopista
Busco un lenguaje que también
Sea el de ustedes ya que
Prácticamente todo nuestro lenguaje ha sufrido el gravamen de la guerra.
Los cables de alta tensión y las antenas
Que se alinean desde Junction atravesando las llanuras
Y las autopistas de tréboles que hunden sus carriles curvos, suaves,
En las praderas abiertas que van desde Abilene
Hasta Denver, se llenan con
Los viejos héroes del amor.
Hasta Wichita donde la mente de McClure
Explotara con belleza animal,
Borracha, buscando sexo en un auto
Estacionado en la niebla de neón de una calle
Hace ya 15 años.
Llegando hasta Independence donde aún vive
El anciano que lanzó la bomba que esclavizara cada conciencia humana
Y convirtiera el cuerpo del universo en un lugar de miedo.
Ahora, mientras acelero a través de la llanura vacía,
Sin ninguna máquina demoníaca
Visible en el horizonte
Que no deje apreciar los árboles pequeños a escala humana y las cabañas de madera
En el borde del cielo,
Yo, canto el cuerpo de mis prerrogativas.
Siempre vuelto a nacer como hombre
En Kansas o en otro universo. ¡Alegría
Renacida luego de las eónicas tristezas de los Dioses de la Guerra!
Un hombre solitario hablándose a sí mismo, sin ninguna casa
En la amplitud marrón que pueda oírlo,
Imaginando los tronos del Ser
Que hizo de esta nación un cuerpo Profético
Al Enunciar su Declaración como un Principio de la Búsqueda de la
Felicidad.
Convoco a todos los Poderes de la Imaginación
A mí, en este auto, para lograr la Profecía,
A todos los Señores
De los futuros reinos humanos por venir:
Shambu Bharti Baba, desnudo, cubierto de cenizas,
Khaki Baba, el de la gran panza, el enloquecido con sus perros,
Dehorahava Baba que al llorar y quejarse dice: ¡Oh qué herida, qué herida!,
Sitaram Onkar Das Thakur que nos ordena
Abandonar nuestros deseos,
Satyananda, el que levanta sus pulgares con total tranquilidad,
Kali Pada guha Roy, cuyo yoga se deja caer en el vacío,
Shivananda, quien se lleva sus manos al pecho diciendo OM,
Srimata Krishnaji de Brindaban quien nos conmina a tomar como gurú
A William Blake, único padre invisible de las visiones Inglesas,
Sri Ramakrishna, maestro del éxtasis que al entrecerrar sus ojos
Sólo llorará por su madre,
Chaitanya con sus brazos en alto cantando y bailando al son de sus propias plegarias,
El misericordioso Chango que viene a juzgar nuestros cuerpos,
Durga-Ma, que completamente cubierto de sangre
Viene a destruir todas las ilusiones en el campo de batalla,
Tathagata, el de los múltiples rostros, que ya ha pasado más allá de todo sufrimiento,
Harekrishna que vuelve en la edad del dolor,
El Sagrado Corazón, Mi Jesucristo,
Allah, el compasivo,
Javéh, el justo,
Todos los Príncipes Humanos del Conocimiento, todos
Los antiguos Serafines del Deseo Paradisíaco, Devas, Yogis,
Y cada uno de los Santos a los que elevo mi canción.
¡Vengan cada uno hacia mí, solitaria presencia,
Al interior de este vórtice llamado Kansas!
¡Levanto mi voz,
Construyo un mantra con este mi lenguaje de esta nación,
Y con él declaro el fin de la Guerra!,
Dejemos que cada Estado de esta Nación tiemble,
Dejemos que la Nación llore,
Dejemos que el Congreso legisle a su gusto,
Dejemos que el Presidente ejecute sus propios deseos:
Este Acto producto de mi propia Voz,
Dictaminado por mis propios Sentidos,
Beatíficamente recibido por mi propia Forma,
Aprobado con gran placer por mis propias Sensaciones,
Llevado a cabo por mi propia Imaginación,
Con cada una de las corrientes de mi Conciencia en su cenit,
A 60 millas de Wichita, muy cerca de El Dorado,
Cubierto por una neblina fría, terrestre,
Sobre cada una de las granjas de la llanura que se despliega hacia el paraíso,
Abriéndose hacia todos los puntos
En una tarde dominical de mitad del invierno llamado el día del Señor,
Con su Agua Pura de Primavera almacenada en la torre
Justo donde Florencia fue construida sobre una colina ,
Me detengo, para tomar el té y cargar nafta.