
Con todo lo que he leído y lo que me gusta leer, ¿dónde estaba escondida esta maravilla?, o, ¿dónde estaba yo?
¿Cuántas cosas me estoy perdiendo, por no coincidir con ellas?
Puede que estas 2000 páginas asusten de entrada, pero, creedlo, valen la pena. Los avatares de la historia rusa desde poco antes de la Gran Guerra, hasta la revolución y la guerra civil entre rojos y blancos, vistas desde las vivencias del alma y el pueblo cosaco. O, como cambia la vida de los pueblos en tan poco tiempo cuando los agita un vendaval, una tormenta como la acaecida en la Rusia de esos tiempos.
Después fue un clásico: Robinson Crusoe, y su segunda parte, menos conocida, Nuevas aventuras de Robinson Crusoe, de Daniel Defoe.
Con su peculiar (y ¿atosigante?) estructura (en todo el libro no hay ninguna separación en capítulos, que puedan servir de mojones y puntos de descanso al borde del camino), el primer libro engancha, con su forma de narrar, de tal manera que ni se nota su falta de estructura en capítulos.
El segundo vive bastante a expensas del primero, pero no deja de ser notable.
Actualmente, otro clásico: los Cuentos esenciales de Guy de Maupassant, edición en Grandes Clásicos de Mondadori (1261 pág.)
Entiendo el que, ademas de Chéjov influyera Maupassant tanto en Somerset Maugham y en otros escritores de obras breves.
Sus relatos son a veces ligeros (afrancesadamente ligeros) , otros sorprendentes, también en ocasiones muy crueles, acuden incluso al horror (La mano, El Horla) y, eso sí, nunca te dejan impasible.
Siempre me han entusiasmado las colecciones de relatos más o menos breves. Hay algo en el cuento breve de chispazo, de impactos puntuales, de punto y aparte, y a otra cosa, de cambio mental, que no deja tiempo a relajarse, pues ya entras en el siguiente, ya te estás situando en otras vidas, otro entorno, época,...
A tal efecto, la editorial Alfaguara hace tiempo que está editando colecciones de relatos breves (Cuentos reunidos) de autores tan conocidos como: Dinesen (Memorias de África, El festín de Babette,..), Faulkner (Una rosa para Emily), Paul Bowles (Un episodio distante, Misa del gallo, El tiempo de la amistad), Onetti, Nabokov, Fitgerald (El extraño caso de Benjamin Button, La escala de Jacob), Cortázar (en 2 tomos) y, además, Marguerite Yourcenar.
De esta última ya quedé encandilado hace años, además de sus Memorias de Adriano (de obligada lectura), de Anna soror (en el libro), y Opus nigrum, sus Fuegos, .... Una de las cosas que más me subyugan de un escritor es que sepa entrar en resonancia con el alma humana, que te haga angustiarte, reir, soñar, amar, entristecerte, sonreir, comprender,..., pulsando tus sentimientos, allá, en lo más hondo de tu ser, a dónde llegan tan pocos. Esta mujer sabe cómo hacerlo.
La siguiente imagen es de otra edición (la primera que leí, hace ya años), no de la que os estoy hablando aquí, que es más actual.













