Coincido totalmente contigo. Yo la estuve viendo hace unos meses con mis padres (de 76 y 79 años) y estaban absortos ya que veían su juventud totalmente reflejada en las calles, la iglesia, los personajes... todo.Toma Alistar escribió:[...]La película tiene mucho de autobiográfico. No para él (que no lo sé), sino casi para cualquiera que se haya criado en una ciudad pequeña y con mar. Empieza en la posguerra, pero en parte es atemporal. Además refleja bien en su desenlace ese fin de siglo donde el cemento acabó comiéndoselo todo. Vuelves a los lugares mágicos de tu adolescencia y la mayoría de las veces ya ni existen. Ruido de coches, taladros… [...]
Aún no he visto esta versión del 88 (creo que lo haré este fin de semana) y la única duda que me queda es si valdrá la pena ver también la del 2002, o casi que por vuestros comentarios mejor olvidarme de ella.
Un saludo.

