Aunque aquí no era el director, si se nota su guión. John Hughes es el rey de la mejor comedia adolescente de los 80s. El Club de los Cinco y 16 Velas forman, junto a esta Chica de Rosa, un trío de joyas de la comedia juvenil más inteligente. Inolvidables selección de temas pop rock y aportación de Jon Cryer. Curiosos James Spader y Annie Potts.
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El comienzo
Sí, considero a ese film el comienzo de las películas para adolescentes, que se hicieron posteriormente. Tiene el argumento típico visto en otras películas hechas después, pero esta es mejor. A mí me gustó bastante, es muy entretenida, con mucho sentimiento, buenas interpretaciones, la recomiendo.
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El encanto de Ringwald
A mediados de los ochenta el rostro de Molly Ringwald era uno de los más populares entre los intérpretes juveniles, gracias a los éxitos (casi consecutivos) de Dieciséis velas (Sixteen Candles), El club de los cinco (The Breakfast Club) y la película que nos ocupa.
La actriz interpreta a Andie, una estilosa e imaginativa joven (véase su customizado vestuario) enamorada de Blane (Andrew McCarthy), un tipo tímido y adorable. Pero, su romance no es visto con buenos ojos ni por el entorno de ella, ya que su mejor amigo (Jon Cryer) está perdidamente enamorado de la joven, ni por el de él, compuesto por los más pijos del lugar, quienes no pierden oportunidad alguna para burlarse de nuestra protagonista.
La película recuerda mucho (sobre todo por el cariño que desprende hacia sus protagonistas) a las producciones de Hughes, no en vano suyo es el guión y además ejerce de productor. Otro de los puntos fuertes de La chica de rosa reside en el carisma de su protagonista femenina y en la química de ésta con McCarthy, así como en sus divertidos personajes secundarios y en su cuidada (y excepcional) banda sonora. Un pequeño clásico del cine juvenil.
Como no podía ser de otra manera, la película cuenta con el consiguiente final feliz, en el cual la pareja protagonista se reencuentra y reconcilia durante el baile de fin de curso. A destacar también escenas como aquella en la que el personaje de Cryer baila al son de Otis Redding.
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Pieza clave en la filmografía de Hughes
A pesar de que la dirección la firme Howard Deutch, "Pretty in pink" no solo es un film de Hughes (que no pudo dirigir puesto que el mismo año también tuvo que dirigir el exitazo: "Todo en un día") sino que es uno de los films más personales de Hughes. Hughes firma el guión y produce la película dándose uno de esos casos en que la película es realizada más por el productor que por el director (contratado como artesano). La historia que nos cuenta es similar a la que acontecía en "Dieciséis Velas" pero va un grado más allá en cuanto a madurez y crudeza. El film cuenta con el típico azúcar propio del universo Hughes y ese hálito de cuento de Hadas, pero se nota un tono más desencantado y adulto tanto a la hora de retratar sus situaciones como sus personajes.
El film fue ensombrecido por el estreno de "Todo en un día" el otro film que Hughes estrenaba en 1986, pero no por ello cayó en el olvido y sin duda es una de las obras maestras del cine adolescente y uno de los grandes films de culto de los 80's. La película volvía ha estar protagonizada por la maravillosa Molly Ringwald junto a dos talentosos actores de la generación "brat pack" como Andrew McCarthy y el genial John Cryer (al loro con el playback que se marca de Ottis Redding). Junto a ellos, secundarios de lujo como Harry Dean Stanton, James Spader, Gina Gherson y Annie Potts.
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Emotivo y conmovedor retrato adolescente
Estamos en la mitad de los años 80, momento clave del cine juvenil en la Historia. "La chica de rosa" es un ejemplo sublime y máximo exponente de la comedia juvenil/adolescente de esta época.
"La chica de rosa" se distancia del estereotipo de la la juventud pandillera de Walter Hill ("Calles de fuego", 1984; "Colegas", 1982), descontrada ("Risky Business", 1983), adicta al sexo ("Aquel excitante curso", 1982; "Porky´s", 1981) y que convierte la mujer en objeto sexual ("La mujer explosiva", 1985).
La película entronca con la comedia colegial de corte interior y emotivo del estilo "No puedes comprar mi amor" (1987), "St. Elmo. Punto de encuentro" (1985) "Juegos de amor en la universidad" (1985), "Class" (1984), American Graffiti (1973), etc.
Sin excesivos sobresaltos, sin renquear en exceso, el film de Deutch muestra a una juventud repleta de anhelos y sueños, con una encantadora inocencia a punto de explotar y en pos de la búsqueda del santo grial que abra la puerta al anhelado éxtasis.
La película, con guión de John Hughes, consagró a este artesano de Hollywood como uno de los creadores más sensibles y profundos del cine juvenil, junto a los films "El club de los cinco" y "16 velas" (1984) tras los que se puso frente a la cámara. Curiosamente, las tres producciones cuentan con la presencia mágica de Molly Ringwald, que llegaría ser un icono de inusual rebeldía, encanto y carisma.
El film habla de los problemas interiores de la juventud, de los trasfondos del corazón y no tanto del aparente festín orgiástico y descontrolado que otros films contemporáneos mostraban. Se profundiza en la figura de un adolescente complejo, desarraigado, al que su corazón le pide amar a la vez que sentirse reconocido. Se habla acerca de la construcción de la autoestima entre los jóvenes, necesitada de un ideal de pareja irreal en la vida, pero profundamente real en las mentes de los chicos y chicas que crecieron en la Sociedad de consumo de Occidente.
Con un banda sonora de lujo, una puesta en escena correcta de singular estética Kitch, unos personajes que generan empatía y una historia agridulce y singular, "La chica de rosa" es una película clave en el retrato ochentero de la adolescencia.