Roy Earle escribió: ↑06 Feb 2018 19:14
Por cierto, eulsus, ¿recomiendas algo más de una de esas “dos buenísimas razones” para apuntarse la película? Pero que no sea de piratillas que ésas me dan la risa.
Roy, para mi es de 10, ahora que estamos con el sistema de puntuaciones "a cuestas".
-Por su dureza diamantina, -no recuerdo otra película que me haya dejado tan "tocado" como esta, tanto a nivel argumental como principalmente conseguida a base de recursos puramente cinematográficos, geniales: su estructura en flash-back anula cualquier atisbo de esperanza, su ritmo lento inicial y dosificando la información proporcionada, unido a esa ubicación espacial en un idílico lugar de la campiña británica son "la calma que precede a la tempestad", su ubicación temporal en una época del pasado -que resulta totalmente desasosegadora si pensamos en lo que nos puede deparar el futuro inmediato-, sus elipsis temporales a modo de "machetazos" reforzando el carácter tan efímero de nuestra existencia terrenal.
-Porque me ha maravillado lo que a la mayoría le ha molestado, eso a lo que me refiero como la servidumbre voluntaria en el comentario (no es que no se rebelen contra su destino, sino que incluso lo aceptan de buen grado, siendo extraordinario el orden cronológico en el que van feneciendo, de forma inversamente proporcional a la "calidad" de sus almas).
-Por ser una incitación inagotable para la reflexión sobre cuestiones muy profundas de la condición humana, -constituyendo toda una tormenta "ordenada" de ideas.
-Por sus grandes recursos metafóricos (esos plásticos de la alambrada de espinos representando su sacrificio, las miradas a través de cristales del Hospital o de la Agencia de viajes incidiendo en la enajenación de sus vidas -que están proyectadas para otros-, la paloma revoloteando en contraposición a su esclavitud, el busto de estatua "sollozando" por la pérdida de la inocencia infantil, el barco de la playa -varado como sus vidas-, etc), al igual que estaba plagada de los mismos tu tan admirada Syskonbädd 1782.
-Por esa fotografía con tonalidades acordes al estado emocional de los personajes -los colores cálidos del comienzo se van tornando cada vez más fríos a medida que va avanzando la película, llegando a un nivel de gelidez dentro del ámbito hospitalario.
-Por una de las bandas sonoras más hipnótica y poética, así como perfectamente sinérgica con todos los elementos visuales.
-Por la dirección de actores -rayando a gran altura incluso el habitualmente anodino Andrew Garfield.
-Por las dos guapísimas actrices, Carey Mulligan convertida en una de las mejores intérpretes femeninas de la actualidad y resultando acertadísima la elección de Keira Knightley, habida cuenta que su delicada complexión física se ajustará como anillo al dedo al estado de decrepitud que sufrirá.
-Por la dicotomía entre la deshumanización descarnada del film y la recuperación de la esperanza en el cine gracias a obras como la que nos atañe, realizada en pleno siglo XXI.