Gracias, querido Lobo, por haberle cogido el tranquillo y el gustilllo al programita de capturar vídeos.
Gracias, estimado fifole, por ostentar de la forma que lo haces, el decanato del silente/mudo/sordo/...
Y cómo no, gracias a todos los que os dáis de vez en cuando una vuelta por las cosillas del pasado. Quizá seaís capaces de percibir vosotros también ese tufillo acidulante del nitrato que a veces me parece sentir a mí cuando estoy subtitulando.