De verdad, Lobo, que realizas un trabajo ingrato, casi de imposibles, donde cada parte descargada es un triunfo. Pero con un premio muy gratificante.
El ciclo de Machin es solo un ejemplo. Te empeñaste en hacer realidad un sueño y lo conseguiste. A veces no somos del todo conscientes del esfuerzo y de la dedicación que se necesitan para conseguir tesoros como los que tú, día a día, nos ofeces, a un simple click de una mano cualquiera.
Sigue así. Me enorgullezco de que me cuentes entre tus amigos.
Un abrazo, querido Lobo.

PD: a lo mejor la gente se piensa que lo que Machin lleva puesto es un abrigo de pieles... a ver si así en grande...

