Incorrección política total en la representación de los nativos y de las damas casaderas. Tres de ellas caen rendidamente enamoradas de Wilbur (Bevan). Una pena que la bella Madeline Hurlock no esté más aprovechada como comedianta, al contrario que Patsy O'Byrne, que roba las contadas secuencias en las que interviene.
La película es un encadenado de situaciones cómicas y gags sin demasiada continuidad al prescindir de la persecución, que solía ser el hilo en el que se engarzaban las cuentas del slpastick. El único segmento que mantiene cierta coherencia cómica es el que tiene lugar en el fondo del mar, aunque ahí el precedente de Keaton en The Navigator deja chico a cualquiera.
Disfrutable en cualquier caso y, como tal, disfrutada por aquí. Muchas gracias.