Muchas gracias de parte de los dos, Mercedes.
Y sí, parece mentira que en esa Norteamérica del año 1916 pudieran hacerse este tipo de películas y además realizadas (muy bien realizadas diría yo) por mujeres, cosa que tenía (y todavía tiene) su mérito. En este caso en particular se toca tangencialmente el tema del racismo con una gran sensibilidad no exenta de gracia.
Este ciclo a mí particularmente me está pareciendo un auténtico descubrimiento, relativizando todo lo que presumíamos sobre una cierta historia del cine en sus orígenes.


