Nop, era un me parto de risa con el morro que tienesiuliano escribió: es una risa cómplice, un guiño de barra de bar?
Tu ideología me baja la libido
Re: Tu ideología me baja la libido
- allonsanfan
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Re: Tu ideología me baja la libido
Una vez, hace unos veinte años, me crucé en la calle con una joven monja que vivía en el convento frente a mi casa por aquel entonces. Era una monja bellísima y juro que me dejó herido de amor. Ya en casa traté de verla desde la ventana, pues las monjitas tenían un huerto y eran las más jóvenes las que lo cultivaban. Y llegué a verla dos o tres veces. Estuve rondando el convento durante una semana, ya que aquel año no tenía trabajo, estaba preparándome para unas oposiciones. Por fin, pasados siete días, ella apareció en la parada del autobús, que quedaba tras el convento. Nos encontramos de nuevo por casualidad, pues yo había ido hasta el estanco a comprar tabaco, perdida ya la esperanza. Pude salir de dudas y ver que, en efecto, era bellísima. Me subí al autobús justo detrás de ella y me empeñé en pagarle el billete. Ella aceptó ante mi insistencia y conseguí sentarme a su lado. Para entablar conversación le dije que nunca la había visto en misa. Fue una tontería pero yo no sabía nada de los hábitos que siguen los católicos, de hecho siempre he sido ateo. Para arreglarlo le dije que últimamente estaba buscando a Dios. Y puesto que ella seguía callada, yo añadí, tras una pausa, que me parecía haberlo encontrado por fin. La joven monja parecía incómoda y se bajó en la siguiente parada. Yo le rocé un dedo cuando apoyó su suave y pálida mano en la barra. Y como me pareció excesivo bajarme con ella, me quedé sentado. Volví a verla dos veces en la calle y las dos veces la saludé, pero ella me negó el saludo. Un mes después un amigo crápula que tenía en aquellos tiempos (que en paz descanse) me informó que aquellas monjas repartían bocadillos para los pobres y me animó a disfrazarme de mendigo para entrar al convento. Me dejé sin afeitar tres días y la cabeza sin lavar y me vestí de mala manera. Y fui al convento a pedir un bocadillo. Éramos cuatro o cinco y nos hicieron pasar al hall. Por desgracia fue una monja ya anciana quien vino a darnos el bocadillo de mortadela. Como mi plan estaba a punto de fracasar, le pregunté si podía visitar el huerto, ya que yo quería cultivar el mío propio. Pero la vieja y malencarada monja se negó. Yo tenía pensado un plan B, y aunque no sabía ni cómo se llamaba ella, había escrito un soneto que pegué en la puerta de entrada cuando nos hubieron echado. En él hablaba de nuestro encuentro en el autobús y del fogoso momento en que nuestros dedos se rozaron. Nunca supe si llegó a leerlo, pues supongo que alguna de las más viejas descubriría el soneto y que el asunto sería la comidilla del convento. Tampoco volví a verla porque poco después tuve que irme por una temporada y a mi vuelta me había olvidado del asunto. Yo tenía entonces 26 años y ella debía tener los mismos o algunos menos. Sin duda es afortunado el Señor Nuestro Dios.
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In vino veritas
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jail
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Re: Tu ideología me baja la libido
Joer, allons, m'has dejado las expectativas hechas unos zorros. Yo que creía que al final nos ibas a decir que esa monjita era actualmente tu pareja.
Aunque, claro, para un romántico, eso de los recuerdos tristones en amores tiene más morbo que 'un-(a)salto-a-la-cama'.
Pero, quizás no es de esto de lo que se habla aquí.
Aunque, claro, para un romántico, eso de los recuerdos tristones en amores tiene más morbo que 'un-(a)salto-a-la-cama'.
Pero, quizás no es de esto de lo que se habla aquí.
- el graduado
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Re: Tu ideología me baja la libido
Lo único que sé al respecto es que asaltar los cielos es acostarse con una monja. Llamándola hermana, por supuesto. Creo que en los hospitales se daba ese fenómeno de vez en cuando. Así es el amor.
Que el corazón no se pase de moda. Que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena. (J.Sabina)

