Escrito junto a unos amigos:
COMPAÑERO TRUMP
Donald Trump llegó a la presidencia de Estados Unidos afirmando que iba a ser, en sus palabras, "el campeón de la clase trabajadora". Durante la extensa campaña, prometió que iba a proteger las fuentes de trabajo y que no iba a recortar los planes de seguridad social (especialmente el Plan de Cuidados Asequibles, conocido como Obamacare, que extendió la cobertura de salud a cerca de 20 millones de personas). También dijo que iba a limpiar a Washington del establishment corporativo y que se opondría a los intereses de Wall Street, a diferencia de Clinton y sus propios colegas republicanos. Afirmó, bien en concreto, que volvería a implementar Glass-Steagall, una legislación apoyada por F. D. Roosevelt en 1933 que regulaba la especulación financiera y fue derogada en 1999 para permitir la unificación del Citybank. Dijo, incluso, que iba a cambiar el foco de la política exterior armamentista para concentrarse en la protección de la economía local. Muchas voces alertaron sobre la ausencia de razones para confiar en esta demagogia antiestablishment, vociferada desde el propio mundo corporativo y la derecha más reaccionaria del país. En especial, la izquierda socialista, el Green Party y el sector independiente que apoyaba la candidatura de Bernie Sanders. Pero muchos otros se esperanzaron con las proclamas.
A menos de un mes de su inauguración, el presidente Trump ya apoyó activamente el desmantelamiento de Obamacare que propulsa el sector republicano del senado y nombró como asesores de la presidencia a representantes de la llamada "alt-right" que, eufemismos aparte, son racistas, neonazis y/o miembros de la llamada “supremacía blanca”. Poco después, nombró al ex-CEO de Exxon (la compañía petrolera más grande del mundo) como Secretario de Estado, es decir, aquel a cargo de los avances militares y coloniales. El resto de los cargos claves en política energética e internacional se dirigieron a políticos y empresarios que niegan el cambio climático, exhibiendo la vinculación directa entre la agenda de las empresas de energía y el sistema industrial-militar. Como principales asesores financieros, nombró a ex-funcionarios de Goldman Sachs (Bannon, Cohn y Clayton), incluyendo a Steve Mnuchin, que estará a cargo del Departamento del Tesoro. A eso se le sumó, hace unos días, la restricción inmigratoria de siete países de Medio Oriente (suspendida actualmente por la justicia), cuatro de los cuales ya sufrieron bombardeos masivos a blancos civiles por parte del ejército norteamericano en las últimas semanas. Su última decisión política es desbaratar Dodd-Frank, una de las pocas restricciones a la especulación financiera que sigue en pie. Trump defendió el giro en su postura en una conferencia de prensa el viernes pasado, señalando que lo más importante es la libertad de empresa y la capacidad de los bancos y organizaciones financieras de dar respuesta a los intereses corporativos.
Los estadounidenses han conseguido un “populismo” bastante extraño.
