Si he entendido bien, de su extenso escrito se substancian dos afirmaciones fundamentales: i) el liberalismo al que yo me he referido es "papel mojado" porque ii) funciona como marco del capitalismo-, que lo contradice.
Hay mucha miga en esas afirmaciones.
Comencemos con el tema del "papel mojado". Se infiere que el liberalismo al que yo me he referido (el representado por Mill y otros) es papel mojado porque la
realidad, los hechos, el factum social referenciado en el supuesto estado liberal en que vivimos lo contradice. Por ejemplo, se piensa en un Estado que entiende la educación como promoción del espíritu crítico, pero eso es falso porque el capitalismo aliena al individuo y lo entontece y lo masifica. ¿Los hecho desmienten la doctrina? Pues claro. Pero eso pasa siempre con cualquier programa político diseñado desde la inteligencia, porque un programa político de esa índole (y el -liberalismo que yo presento lo es), por principio va contra los hechos; y no espera que los hechos le den la razón. Eso sí que sería ingenuidad.
Pasa lo mismo con otro gran libro, igual de valioso, a mi parecer, que el referido de Mill (y en muchos puntos, sorprendentemente semejante). Me refiero al Capital de Marx. ¿Desmienten la extensión del capitalismo por el mundo, la caída del muro de Berlín, el colapso de la URSS (y los que vengan...), a esa obra? Es ridículo afirmarlo, porque Marx no fue un profeta, sino un analista de la sociedad moderna, con un proyecto filosófico y político definidos. ¿Que los hechos desmienten? Bueno, no lo creo. Habría que leer con atención ese libro para comprender los mecanismos de advenimiento de tal proyecto, según los entiende Marx para juzgar sobre su fracaso. Lo mismo con Mill: habría que ir al texto para leer con atención el camino de la construcción de tal Estado liberal, por comprobar si tan sólo hemos comenzado ese camino.
En definitiva, no creo que el liberalismo que presento sea papel mojado por cuanto no es el marco ni la condición de ese sistema neoliberal al cual usted se refiere. De igual modo el capitalismo no es el sistema degenerado que, segregado por la ideología comunista, la desmiente. El error, pienso, es bascular de las ideas a los hechos, atizando a las primeras -con los segundos. Un ejemplo que usted pone: el liberalismo no es democrático sino plutocrático, porque Estados dichos "liberales" son plutocracias encubiertas. Pues muy bien: ese esquema se puede aplicar a cualquiera de las grandes ideologías políticas:
i) el comunismo no es democrático sino totalitario, porque Estados dichos "comunistas" son totalitarismos encubiertos.
ii) el anarquismo no es democrático sino pistolerismo porque organizaciones dichas "anarquistas" son terrorismo encubierto.
Es muy simple, y con eso me conformo: distinguir entre el papel y la realidad. Y entender las razones del primero ¿Que eso desmerece al papel? Bueno, al menos pruebe a leerlo.
Por otra parte, no creo que ese sistema no-liberal al cual usted se refiere y el liberalismo del que yo hablo estén tan lejos uno de otro. Si por sistema no-liberal
se refiere al comunismo tal como Marx lo entiende, claro. Parto de ese hipótesis (si usted lo desea, ya dirá en que Estado no-liberal está pensando). El Estado comunista, tal como Marx lo entiende y según algunos interpretamos, no es más que la realizació efectiva de lo que ya ha sido pensado por la burguesía liberal, pero nunca llevado a cabo de forma efectiva. La república democrática, en suma (porque eso es la sociedad comunista), no ha pasado de ser un producto ideológico (en el sentido de proyecto no realizado, aunque repetidamente aludido en las constituciones de los países dichos liberales, o sea de liberalismo nominal), de modo que el proyecto marxista es la realización efectiva de dicho proyecto. Porque el proletariado, realmente, no tiene ideología. La toma de la burguesía, que nunca la ha llevado a cabo de forma real. Y tal ideología no se aleja demasiado de los puntos que antes he listado. No digo que sea idéntica, por supuesto, pero tampoco es antitética.
Una serie de cuestiones sueltas por las que pregunta:
- Dictadura de las mayorías. Bien, simplemente puede tratarse de las mayorías absolutas parlamentarias. Advertencia severa que Mill hace en esa obrita que, si no lo ha hecho ya, le recomiendo leer: uno de los mayores peligros de la democracia es reducirse a aritmética. Si un Estado ha de mirar por el bienestar del conjunto de los ciudadanos, no puede jugarse todo el asunto en una cuestión aritmètica, con el riesgo de que el Estado se convierta en un Estado de clase. Pero el ser humano dispone de la inteligencia, la palabra y el sentido de la justicia (eso también nos aleja de los monos) y ello debería hacerle consciente de la necesidad de contemplar los intereses de todos y maximizar el bienestar en la medida de lo posible (siempre es posible maximizar). ¿Que ello no es así? Bien, entonces habría que cuestionarse la catadura moral de nuestra ciudadanía...
En esa misma línea están otros autores también de inspiración liberal, como John Rawls, que demandan la aplicación de la racionalidad en la construcción de las formas de Estado (lo que llama la "razón pública").
- Por eso el estado debe asegurar que todos los ciudadanos puedan desarrollarse en igualdad de condiciones (no competir, que es un concepto del capitalismo liberal) y esto no lo garantiza ni ha garantizado nunca el marco jurídico del capitalismo plutocrático que usted defiende (el “liberalismo humanista” que no hizo nada en la práctica contra la miseria, la explotación, la usura y las guerras).
Para que vea hasta que punto el liberalismo se solapa en ocasiones con la socialdemocracia. El liberalismo del que yo hablo, insiste en que el Estado debe promover, garantizar y fiscalizar la igualdad de oportunidades en todos los ámbitos de la vida social. Por supuesto que el capitalismo no hace nada de eso, pero es que no estamos hablando de lo mismo. Ese "liberalismo humanista" sí que hizo, y mucho, en la práctica: proponerlo y denunciar su incumplimiento. ¿Le parece poco?
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“- Un Estado en el que se fija un límite para la riqueza personal obtenida fuera del trabajo”
¿Dónde y cuándo ha tenido lugar esto? Yo no tengo noticia de algo así.
Pues en varias obras de distintos pensadores liberales de los siglos XVIII y XIX. Ya sé que eso no le sirve, pero ojalá le sirviera para reconsiderar el valor de la ideología liberal.
¿En el liberalismo la libertad de expresión debe ser ilimitada en asuntos de “índole privada” por principio teórico y en contra de las evidencias de abuso o explotación de personas?
Los límites de la libertad individual se encuentran en la referencia a los demás. Cuando mis acciones sobrepasan el ámbito de mi vida privada, y interfieren con la libertad, la seguridad, en suma, con el bienestar de los demás, entonces el Estado ha de advertirme de ello y, llegado el caso prohibir o limitar mi conducta. Abusar y explotar a otras personas sería un claro ejemplo de conducta punible.
Un menor o una menor de 12 años tiene la madurez suficiente y el suficiente nivel intelectual para saber lo que le conviene y lo que no en lo que concierne a mantener relaciones sexuales?
No lo sé. Eso debería decidirlo un psicólogo. Yo lo haría extensivo, en cualquier caso, a un rango más amplio de conductas.
¿Mantener relaciones sexuales con una persona que no tiene la madurez suficiente ni el suficiente nivel intelectual para saber lo que le conviene no es una forma de abuso incluso cuando dichas relaciones son consentidas?
Si no sabe lo que le conviene no entiendo que la relación pueda ser consentida. El consentimiento implica conciencia, ¿no? De todos modos, volvemos al asunto de las acciones que se entrometen en el bienestar de los demás. Si yo mantengo relaciones sexuales con una persona con discapacidad intelectual, por mucho que no haya habido violencia, lo que sí ha habido es abuso. Y ha de ser punible.
No sé muy bien a qué vienen tales preguntas, pero si usted intepreta que el liberalismo ensancha la esfera de la libertad personal hasta los extremos de los que habla, va equivocado.
¿La “meritocracia liberal” justifica por principio teórico que las personas menos capaces (ni siquiera mencionaré a las que parten de una situación económica desfavorable) sean abandonadas a su suerte por el estado?
Eso lo hacían los espartanos, ¿no? Y los higienistas eugenésicos, creo que también (por cierto, otras de esas "lacras" del nacionalsocialismo).