Re: La película que ví ayer (en casa)
Publicado: 20 Jul 2014 12:29
Mater dolorosa (Abel Gance, 1917). Una mujer promete mantener cierto secreto que le traerá problemas en su vida conyugal. Un Gance primitivo, típicamente melodramático en el argumento pero aún muy sobrio, casi introspectivo, en la realización.
Febbre di vivere (Claudio Gora, 1953). Un vividor se ve con problemas cuando su amante queda embarazada y un amigo a quien estafó decide denunciarle. Película menor pero de las más insólitas y crueles de su época, análisis despiadado de la crisis de valores de la generación de posguerra y con un protagonista peor que despreciable.
Ryuji (Tôru Kawashima, 1983). Un jefecillo yakuza decide abandonar los negocios sucios y recuperar a su mujer e hija. Reconversión humanista del cine de yakuzas (al principio parece que estás viendo una de Fukasaku), sustentada casi exclusivamente por la creación del protagonista (también guionista).
Rare Exports (Jalmari Helander, 2010). Un niño lapón se enfrenta al verdadero, y malvado, Santa Claus. Vuelta de tuerca, en forma de humor negro, a lo que podría ser una peli de Spielberg. La idea no era mala, pero le falta convicción y mala leche.
Decision at Sundown (Budd Boetticher, 1957). Un forastero llega a un pueblo en busca de venganza. Uno de los westerns menos considerados del llamado ciclo Ranown, seguramente por el poco original argumento. Hubiese mejorado con más presencia de Karen Steele (como en "Cabalgar en solitario", mi favorita). Con todo, agradable.
Les inconnus dans la maison (Henri Decoin, 1942). Un abogado retirado, ahora alcohólico, se ocupa de un caso con implicaciones familiares. Anatomía de un asesinato según Simenon y bajo ocupación alemana. El último gran papel de Raimu.
Margot at the Wedding (Noah Baumbach, 2007). Un mujer y su hijo visitan a su hermana con motivo de su anuncio de boda. Las influencias del dogma danés en Hollywood, también rastreable en otra boda, la de Rachel, a cargo de Jonathan Demme.
Divorce American Style (Bud Yorkin, 1967). Una pareja decide separarse después de 17 años de matrimonio. Da pena y dolor leer buenas críticas de esta tontería y relegar al olvido al DeMille de "¿Por qué cambiar de esposa?"
Sai yau gei I & II (Jeffrey Lau, 1995). El Rey Mono está confinado en un cuerpo mortal hasta que pueda restituirse su condición de dios. Si "El señor de los anillos" la hubiera dirigido Santiago Segura, supongo que habría salido algo así.
Among the Living (Stuart Heisler, 1941). Un hombre descubre la existencia de su hermano gemelo, quien resulta ser un desequilibrado peligroso. Una de las obras maestras de la serie B, adecuadamente demencial y de un crescendo casi histérico que Heisler repetiría en su no menos memorable "Aviso de tormenta".
El bailarín y el trabajador (Luis Marquina, 1936). Para ganarse la aprobación de su futuro suegro, un bailarín acepta trabajar en su fábrica. Una de las mejores películas producidas durante la II República, comedia musical basada en Benavente.
Zhizn za zhizn (Yevgeni Bauer, 1916). Dos hermanas se enamoran del mismo hombre, un cazafortunas. Cuadrángulo amoroso resuelto por la suegra a punta de pistola. De lo mejor de Bauer.
Peesua lae dokmai (Euthana Mukdasanit, 1985). Un adolescente deja la escuela para dedicarse a pasar arroz por la frontera. Neorrealismo por dentro y bello envoltorio por fuera. Y funciona.
The Town (Ben Affleck, 2010). El líder de una banda de atracadores se enamora de una de sus víctimas. Thriller dramático que recuerda al "Heat" de Michael Mann, bien rodado (con mención especial para el largo y tenso atraco final) y sólo fastidiado por ese innecasario esfuerzo en trascender (aparte que Affleck como actor...)
Megáll az idö (Péter Gothár, 1982). En los años 60, un adolescente afronta diversos conflictos personales y sociales en un mundo cambiante. Del estilo a "Padre" de Szabó, que si no recuerdo mal también empezaba con una escena semidocumental en blanco y negro, lo más destacado (casi lo único) de la cinta.
Dos tipos de cuidado (Ismael Rodríguez, 1953). Dos compadres se enfrentan por sus conquistas amorosas. Comedia musical para el lucimiento de Negrete e Infante. A base de enredos y más enredos se llega una media hora final más o menos divertida, pero tantos mariachis y rancheras acaban antes con la paciencia de cualquiera.
Febbre di vivere (Claudio Gora, 1953). Un vividor se ve con problemas cuando su amante queda embarazada y un amigo a quien estafó decide denunciarle. Película menor pero de las más insólitas y crueles de su época, análisis despiadado de la crisis de valores de la generación de posguerra y con un protagonista peor que despreciable.
Ryuji (Tôru Kawashima, 1983). Un jefecillo yakuza decide abandonar los negocios sucios y recuperar a su mujer e hija. Reconversión humanista del cine de yakuzas (al principio parece que estás viendo una de Fukasaku), sustentada casi exclusivamente por la creación del protagonista (también guionista).
Rare Exports (Jalmari Helander, 2010). Un niño lapón se enfrenta al verdadero, y malvado, Santa Claus. Vuelta de tuerca, en forma de humor negro, a lo que podría ser una peli de Spielberg. La idea no era mala, pero le falta convicción y mala leche.
Decision at Sundown (Budd Boetticher, 1957). Un forastero llega a un pueblo en busca de venganza. Uno de los westerns menos considerados del llamado ciclo Ranown, seguramente por el poco original argumento. Hubiese mejorado con más presencia de Karen Steele (como en "Cabalgar en solitario", mi favorita). Con todo, agradable.
Les inconnus dans la maison (Henri Decoin, 1942). Un abogado retirado, ahora alcohólico, se ocupa de un caso con implicaciones familiares. Anatomía de un asesinato según Simenon y bajo ocupación alemana. El último gran papel de Raimu.
Margot at the Wedding (Noah Baumbach, 2007). Un mujer y su hijo visitan a su hermana con motivo de su anuncio de boda. Las influencias del dogma danés en Hollywood, también rastreable en otra boda, la de Rachel, a cargo de Jonathan Demme.
Divorce American Style (Bud Yorkin, 1967). Una pareja decide separarse después de 17 años de matrimonio. Da pena y dolor leer buenas críticas de esta tontería y relegar al olvido al DeMille de "¿Por qué cambiar de esposa?"
Sai yau gei I & II (Jeffrey Lau, 1995). El Rey Mono está confinado en un cuerpo mortal hasta que pueda restituirse su condición de dios. Si "El señor de los anillos" la hubiera dirigido Santiago Segura, supongo que habría salido algo así.
Among the Living (Stuart Heisler, 1941). Un hombre descubre la existencia de su hermano gemelo, quien resulta ser un desequilibrado peligroso. Una de las obras maestras de la serie B, adecuadamente demencial y de un crescendo casi histérico que Heisler repetiría en su no menos memorable "Aviso de tormenta".
El bailarín y el trabajador (Luis Marquina, 1936). Para ganarse la aprobación de su futuro suegro, un bailarín acepta trabajar en su fábrica. Una de las mejores películas producidas durante la II República, comedia musical basada en Benavente.
Zhizn za zhizn (Yevgeni Bauer, 1916). Dos hermanas se enamoran del mismo hombre, un cazafortunas. Cuadrángulo amoroso resuelto por la suegra a punta de pistola. De lo mejor de Bauer.
Peesua lae dokmai (Euthana Mukdasanit, 1985). Un adolescente deja la escuela para dedicarse a pasar arroz por la frontera. Neorrealismo por dentro y bello envoltorio por fuera. Y funciona.
The Town (Ben Affleck, 2010). El líder de una banda de atracadores se enamora de una de sus víctimas. Thriller dramático que recuerda al "Heat" de Michael Mann, bien rodado (con mención especial para el largo y tenso atraco final) y sólo fastidiado por ese innecasario esfuerzo en trascender (aparte que Affleck como actor...)
Megáll az idö (Péter Gothár, 1982). En los años 60, un adolescente afronta diversos conflictos personales y sociales en un mundo cambiante. Del estilo a "Padre" de Szabó, que si no recuerdo mal también empezaba con una escena semidocumental en blanco y negro, lo más destacado (casi lo único) de la cinta.
Dos tipos de cuidado (Ismael Rodríguez, 1953). Dos compadres se enfrentan por sus conquistas amorosas. Comedia musical para el lucimiento de Negrete e Infante. A base de enredos y más enredos se llega una media hora final más o menos divertida, pero tantos mariachis y rancheras acaban antes con la paciencia de cualquiera.