Por reencauzar un poco el tema, aunque no deje de ser una tangente al estilo interpretativo buscado por Cassavettes…
cholo escribió:No me parece tan raro. Marlon Brando, Paul Newman y otros son la excepción en la historia del cine americano. Aunque es posible que los términos que empleé no fuesen los más adecuados. Podemos sustituir cin americano por Hollywood o por el Hollywood más academicista. Además seguramente eso es más justo, hay cine americano fuera de Hollywood. Después de esta aclaración huelga decir gran cosa sobre el cine europeo al respecto (el cine europeo que obviamente es mucho más que Francia). Si algo tienen en común el Actors Studio y, por ejemplo, la naturalidad interpretativa de los italianos es lo lejos que quedan del acartonamiento y hieratismo actoral de los estudios, del Hollywood clásico. De hech en el Actors se enseñaba a a buscar dentro de uno mismo en el intento de encontrar ese verismo que caracterizaba al cine europeo y le faltaba a Hollywood. Además, la influencia del Actors es rusa, es decir, europea. Sobre Bresson solamente puedo decir que no me conmueve y que su austeridad me parece falta de realismo, exceptuando dos o tres films que me gustaron mucho en su momento.
Es que no estoy muy seguro de a qué te refieres o, siendo más preciso, creo que estás generalizando tanto (dicho con todos los respetos) que la cosa queda como muy vaga y un poco… tópica, con perdón.
En mi opinión, y siento ponerme tan… sistemático:
1- Culturalmente, los americanos, o cierta elite intelectual americana, siempre ha tenido un cierto complejo de inferioridad respecto de la cultura europea. De ahí que muchas veces los vendedores de humo hayan podido hacer su agosto vendiendo por allá determinadas cosas como si fueran una cosa más elevada, prestigiosa y respetable que lo que ellos hacen, por tener un aire europeo. No digo que todo el tema de “El método” sea eso, humo, pero sí digo que tampoco se puede ni generalizar, ni hacer tabla rasa, ni inferir que todo lo “método” (y lo posterior a su explosión en los 50) es bueno por ser método ni todo lo anterior al método es malo o, incluso mejor dicho, no todo lo anterior al “método” era tan diferente al “método”, aunque no se lo llamara así. Hay que ser un poco más riguroso al hablar de todo ello.
2- Hay que entender que todo el tema del método, aunque explota en el cine en los 50, viene de antes, y de un contexto muy diferente. El “método” no surge, en absoluto, como reacción al estilo interpretativo del cine americano, sino como reacción al estilo interpretativo del teatro ruso, exageradamente barroco (pensemos en el estilo interpretativo del cine sonoro ruso de los 30, 40 y 50, sobre todo el Iván el Terrible de Eisenstein). En realidad, en casi todo el teatro mundial el estilo interpretativo teatral exagerado es el que predominaba, también en EEUU. Sin ser un experto, creo que la cosa comenzó a cambiar un poco con Eleonora Duse a finales del XIX, hasta que Stanislavski sistematizó el estilo Duse en su “sistema” y su “método”, pero, al fin y al cabo, el estilo teatral siempre necesitó de cierta exageración (empezando por la voz) para llegar a todas las filas del auditorio con la misma intensidad (por no hablar de otras cosas como la mayor abstracción del escenario teatral frente al realismo del cinematográfico). Sin embargo en Francia, desde Bernhardt y Duse, ya la cómedie française usaba en los años 20 un estilo interpretativo muy naturalista.
3- En general, el cine americano, muy desde el principio, adopta un estilo interpretativo MUY naturalista, muy diferente del estilo exagerado contra el que, en teatro, reaccionaba “el método”. Tengamos en cuenta que la gran mayoría del cine que se hacía entonces, y que se hace ahora, es eminentemente popular, cine de género: comedias populares, westerns, etc. Estos siempre, en cine, han tenido un estilo interpretativo eminentemente naturalista, contra el que jamás se rebeló “el método”. Sin embargo, como era en géneros populares, adoptaron este estilo sin darse ninguna importancia: no hicieron introspección emocional, ni acciones destinadas a la identificación con el personaje, desde luego, pero tampoco adoptaron el estilo artificioso y teatralizante que criticaba Stanislavski (o, en EEUU, Strasberg, Kazan y compañía).
4- Sin embargo, el cine, espectáculo de barraca, también aspiró desde muy pronto a un cierto prestigio burgués, y pronto adaptaron obras teatrales, incluso, en un contrasentido extraño, en el cine mudo. Es en estos productos “de prestigio” en los que la interpretación cinematográfica imitaba a la teatral, y a la teatral exagerada que criticaban Stanislavski o Strasberg. Pero estos productos de prestigio siempre, en el cine americano, han sido minoría, aunque fuera la minoría que resultaba nominada a premios de academias varias, con una noción de prestigio muy falsa. Pero, a día de hoy, ese no es el cine clásico más alabado, y ahí es donde creo que generalizas y, en mi opinión, yerras, porque en el cine americano hay muchos estilos interpretativos antes del método, y muchos de ellos no están lejos del método, son naturalistas, y dentro de ese naturalismo hay muchas variaciones. Hay, desde luego, grandes estrellas cuyo estilo interpretativo puede parecer ese que dices de “modelos”, donde lo que cuenta es la personalidad que transmiten sus apariencias más que la emoción precisa que sus caras revelan en cada momento. Digamos, Gary Cooper o Marlene Dietrich. Sin embargo, esto no es contra lo que arremete el método, en absoluto: estos actores no son afectados, ni exagerados, ni anticuadamente teatrales. Tampoco son introspectivos y expresivos, pero sí son naturales ante una cámara. Pero además de un Cooper o una Dietrich, en Hollywood hay una Barbara Stanwyck, una Irene Dunne o un James Stewart, que siendo tan naturales como un Cooper o una Dietrich, además son enormemente expresivos y saben dar infinidad de matices y profundidad sin sacrificar la naturalidad. Contra estos tampoco reacciona el método, no son los modelos de los que hablas, y sus interpretaciones son tan profundas y técnicamente modernas como las de Brando o Streep, pero sin darse la menor importancia. ¿Contra qué reacciona entonces “el método”? Principalmente contra un estilo teatral, no cinematográfico, pero, si lo aplicamos al cine, reacciona entonces contra el estilo teatralizante de los actores dramáticos en cine. El ejemplo más claro que se me ocurre para verlo es Claudette Colbert: Colbert hace comedia y resulta maravillosamente moderna. La ves en Medianoche o Sucedió una noche y sus interpretaciones no han perdido un ápice de frescura, y ella define a sus personajes con una claridad y diferenciación enormes, sin nada que ver unos con otros, pero siempre resultando naturales. Ahora, la ves en un drama, en sus intentos de ganar un segundo Oscar, y toda esa naturalidad desaparece, engola la voz, mira al infinito, suspira, exagera las emociones, llora, se mesa los cabellos, y tenemos la interpretación teatralizante. El ejemplo más flagrante sería Jennifer Jones, prestigiosa en su momento pero absolutamente maltratada por el tiempo, porque, efectivamente, el método puso fin a excesos como los suyos. También la Garbo de principios del sonoro, que era horrible, aunque después evolucionó y se volvió una sublime actriz). ESTO es contra lo que reacciona el método. Pero esto no son “los modelos hieráticos del cine clásico” de que hablas, Cholo, eso es un estilo interpretativo muy particular, que no es representativo del cine clásico americano en su conjunto, y que muy pocos a día de hoy defienden desde un punto de vista actoral (aunque aún nos puedan gustar las películas, pese a este estilo interpretativo).
Además, tampoco olvidemos que la compañía del Mercury Theatre, con gente como Cotten o Moorehead a la cabeza, también estaban dando ya en los años 40 en cine interpretaciones profundísimas sin un ápice de exageración, y me gustaría saber qué interpretación del “método” es mejor que lo que Agnes Moorehead hace en El cuarto mandamiento.
5- Pero no olvidemos que, dentro del estilo, digamos, más teatralizante del drama, también estaba gente como Bette Davis, Vivien Leigh o Katharine Hepburn. Sus estilos dramáticos (en comedia Katharine era muy diferente, como Colbert) eran ajenos al método, más barrocos, más autoconscientes, más centrados en la expresión precisa y marcada de la emoción que en que esta surgiera naturalmente. Contra ello sí, también reaccionó el método. Sí, pero aun así, quien las llame modelos hieráticas está directamente loco, porque son cualquier cosa menos eso, y son cine clásico también. Y, aunque su estilo interpretativo en drama no sea el más moderno y hoy nos parezca algo teatral (a diferencia del de Stanwyck o Dunne, que sabían hacer drama sin perder la naturalidad que tenían en la comedia), no cabe duda de que sabían definir a los personajes, los conocían, y conseguían y consiguen transmitir emociones tan bien como el mejor actor del método. No olvidemos que, a pesar de todo el jaleo que montó Kazan con el casting de Vivien Leigh para su Tranvía, por ser su estilo diferente al de Malden, Brando y Hunter, el propio Tennesse Williams se deshizo en elogios sobre lo muchísimo que había aportado Vivien al personaje, haciéndolo incluso más complejo de lo que él había soñado.
En resumen, creo que estás pintando una visión inexacta tanto del método y de aquello contra lo que reaccionó (que era principalmente el teatro), como del Hollywood anterior al método. Ya había mucho naturalismo antes del método, con más profundidad (Stewart, Dunne, stanwyck) o menos (Cooper, Dietrich), los supuestos modelos inexpresivos eran en cualquier caso naturales y no el objeto de los ataques del método, y la interpretación dramática teatralizante (es decir, aquello contra lo que sí reaccionó el método) no es lo que tú pareces estar atacando, y además tenía desde ejemplos caducos (Jennifer Jones, la primera Garbo) hasta ejemplos que han resistido el paso del tiempo (Davis, Hepburn) y que, incluso rodeados de actores del método, dan una interpretación tan profunda como la de ellos (Leigh en Un tranvía llamado Deseo).
6- Pero es que además, después del método, y por culpa del método, se ha llegado a extremos también muy malos. En el afán de dar cada vez la Gran Interpretación de la Historia en la que Cada Gesto Tenga su Motivación hemos sufrido interpretaciones tan, pero tan calculadas, que cualquier atisbo de espontaneidad desaparece y volvemos a ser tan exagerados como antes de 1950, pero de otra manera. Y así llegamos a los excesos de Daniel Day Lewis y Cate Blanchett, o de la última década de Meryl Streep
¿Que con el método se generaliza un estilo interpretativo más naturalista en todos los dramas americanos a partir de los años 50? Sin duda, pero eso no quiere decir que en todo el cine clásico americano antes primara lo contrario, ni mucho menos, ni tampoco quiere decir que el método haya implicado siempre una interpretación más cinematográfica, como demuestran Blanchett o Day-Lewis.
Y perdón por el rollo, pero claro, ante una generalización así no queda más que ir al detalle y al ejemplo concreto.