PREACHER escribió:Sin querer rebatir lo expuesto, creo que comparar a Coppola con Eastwood y a la Zeotrope con la Malpaso no tiene mucho sentido. Según las cifras, El padrino II, Apocalypse Now y Dracula hicieron más dinero que cualquier película de Eastwood. Si Coppola se arruinó fue por megalómano, porque se metió a hacer una simple fábula (One from the Heart) y acabó rodando un musical extravagante, pretendidamente revolucionario y carísimo. Y claro, sin texto sólido de un Puzo o un Milius en que apoyarse, el resultado fue demasiado irregular. Por el contrario, corregidme si me equivoco porque hablo de memoria, la única película de la Malpaso que puede considerarse de alto presupuesto es Firefox, una producción de clara (por no decir única) orientación comercial.
Pero hombre, cuál es el problema en rebatir. Esto es un foro. Y si es por miedo a polemizar, no te preocupes, que además sé perfectamente que estoy en minoría. Pero vayamos por partes: sin tener en cuenta la inversión, lo cierto es que
Corazonada no está tan mal. Para mí es un melodrama insustancial, pero como tantos otros, y en medio de una infraestructura muy llamativa, con una iluminación, decorados, fotografía, música, etc., novedosos para su momento. La inversión, por otra parte, fue de Coppola, no una subvención, ni dinero de la industria. Juzgar un proyecto considerando la inversión es algo que rara vez se hace, ahora que, tratándose de Coppola, parece que se le mira con lupa, valorándose su trabajo en términos morales, personalizando (como se hizo mucho antes con Abel Gance). Lo que trato de decir es que la crítica fue a por él con una saña inusitada. Y que eso determinó en parte el rechazo del público. Pasó algo parecido con Cimino y su gran película fallida (en ese caso, además, mutilada). Podrá no gustar (a mí me parece muy buena), pero de ahí a calificarla de bodrio, como se hizo, hay un trecho. Y lo cierto es que yo personalmente tengo claro que esas críticas negativas no fueron inocentes o desinteresadas. En el caso de Cimino no gustó su visión de cómo se forjaron los EEUU. En el de Coppola se la tenían jurada tanto por sus ansias de independencia como empresario (lo que algunos siempre tacharán de soberbia) como por su película sobre Vietnam, a pesar de que ni siquiera era pacifista. No, era más bien una obra filosófica que destilaba odio hacia todo, incluidos esos fariseos que se rasgan las vestiduras a destiempo y que patean al caído (como parte de la izquierda americana). Pero centrándonos: aludir a su megalomanía es enfocar sólo una parte de la cuestión. Y supone un agravio comparativo si pensamos en otros. Por otra parte, yo sí creo que Coppola tenía una buena visión comercial, sólo que no contó con otros factores, que fueron determinantes, porque, a fin de cuentas, el público va adonde le dicen. Que
Titanic se anuncia en todas partes, van a ver
Titanic. Y lo mismo a la inversa. Que una película es ninguneada o su director puesto en la picota haciéndose hincapié en aquellas supuestas características negativas de su personalidad, la gente no va a verla o va menos. Jo, tío, una del pelma ésa. En la tele dijeron que no vale nada. En el periódico leí que es un rollo. Joder, mira qué dineral se gastó ese gordo engreído. Entre el éxito y el fracaso está el camino del marketing. Y en el camino del marketing están los intereses creados. Y en primera línea de los intereses creados están los críticos. Y por supuesto que no es comparable con el caso de Eastwood (que, por cierto, sí tiene películas comerciales, también como productor, lo que le permitió equilibrar las finanzas y costear otros proyectos más arriesgados). Digo que no es lo mismo porque Eastwood nunca ha resultado molesto ni para la industria ni para el gobierno. Lo que tampoco es necesariamente indicio de nada, o de nada negativo al menos, pero en mi opinión es un hecho evidente. Cuando Coppola llega incluso a ondear la bandera americana a media asta (
Jardines de piedra) resulta molesto porque ha puesto el foco en los que vuelven en una caja. Ni siquiera está criticando la política de su país (Caan se pega con un tipo que ataca verbalmente al ejército), simplemente está contando una historia que refleja parte de las consecuencias de una época y de una política. Y eso no gusta. Pero no sólo en Estados Unidos. Por el contrario, en
El sargento de hierro tenemos a un duro marine que entrena a unos reclutas educándolos en los valores castrenses (sacrificio, estoicismo, etc.), sin visión crítica de ningún tipo, por más que el sargento sea más duro que nadie, ridiculice a su superior, etc., etc. Eso son collejas entre machotes. Como las peleas a puñetazos de los hijos de Katie Elder. A ver quién la tiene más grande. En fin, que Eastwood es mucho más prudente, cuando toca ciertos temas lo hace en clave (
Sin perdón) y en general evita meterse en fregados. Si no fuera así, no me cabe duda de que bastaría una campaña de críticas en contra para hundirlo. Y para no extenderme más, quede claro que me gusta el cine de Eastwood, aunque sólo hasta que empezó a ser encumbrado unánimemente por los críticos, que aplauden cuando conviene aplaudir, cuando algo se pone de moda, como le pasó a Clint a finales de los noventa, porque el hecho es que antes lo ninguneaban (
Honkytonk Man, Bird…) Es más, me sé de memoria
Sin perdón.