iuliano escribió:profe, me refería a prescindir de la pose artística, del artificio
esa escena al principio de LA DOLCE VITA cuando tú y yo

llevamos a la puta en coche de vuelta a su casa
es grosera, sórdida y extrañamente lírica, como la vida
por ejemplo en la literatura clásica no se habla de sexo, es una "pose"
y todos tenemos pensamientos sexuales a diario
(de los que citas me gusta Mailer, su novela negra Los tipos duros no bailan es cojonuda)
A ver yo no soy profe, el profe es Keller porque así lo ha decidido a la hora de ponerse nombre, yo soy Molist o si quieres más realismo Roberto. Por cierto el artificio es uno de los componente básicos del arte, si bien es cierto que tampoco conviene abusar. Yo no soy partidario de los libros (o textos) que sólo entiende el que los escribió y en algunos casos (Mallarme) ni eso, pero bueno si se escribe un texto literario igual que una receta, una sentencia o un artículo de la prensa deportiva podemos prescindir de la literatura, la verdad.
Sobre lo que dices te repito que lo mejor es la variedad, siempre es preferible tener diversas posibilidades a que toda la literatura sea igual, sea realista o fantástica; de hecho yo disfruto más con la literatura fantástica que con la realista. Eso sí prefiero la variedad en todos los sentidos ( y géneros), incluso te diría que el género que más me gusta es el menos realista o el menos sujeto a los dictados del realismo, el lírico.
Sobre lo que se entiende por realismo en cada momento te diría que cambia, novelas con elementos eróticos han existido siempre (incluso poesía, Catulo es un paradigma y José Luis Aranguren hizo una interpretación del Cántico Espiritual de San Juan como un texto pornográfico, en su edición de la poesía del místico en Júcar), desde Petronio hasta De Sade pasando Francisco Delicado (cuyo apellido es un chiste con cierta gracia). Y eso sin entrar en los textos
herméticos como los que estudio Frances A. Yates o en ciertas novelas de D. H. Lawrence donde vincula el sexo y la espiritualidad, y toda la tradición que tuvo el género erótico en el siglo XVIII.
Pero eso no es (para mí) algo que aumente el grado de realismo de una novela (y vamos supongo que para Zola o Dosteyevski debía estar en uno de los últimos lugares), es como si de repente le diera a todos los escritores por descubrir que nadie hace sus necesidades en las novelas, y de repente en toda novela cada dos páginas nos describiesen minuciosamente y con todo detalle el proceso, sin escatimar ni un solo dato del mismo. Bueno supongo que si Lawrence viviera lo habría hecho con un tono místico y trascendente. No obstante algunos seguimos pensando que la Poética de Aristóteles (y uno de sus principios, el del decoro) siguen manteniendo su vigencia. Como decía un profesor mío todo está en Aristoteles (desde la democracia hasta el sentido del gusto) y algunas veces si nos falta algo importante para eso están las obras del malvado Platón.