Re: Nicholas Ray
Publicado: 20 Nov 2012 18:06
Si hay una película que resume la carrera fulgurante de ese cometa que fue Nicholas Ray es precisamente esta película, sin duda una de las más ignoradas y olvidadas de su breve carrera hacía la destrucción, para mí una de las cimas, si no la cumbre, de su filmografía y, todavía hoy, a los 42 años de su azarosa y conflictiva realización, una de las obras-límite de la historia del cine, una finis terrae de exploración de los poderes del cine por cuyos alrededores sólo Godard, en ocasiones, ha merodeado, aunque quizá sin alcanzar nunca, no todavía o quizá ya no, la intensidad y el desgarro a la que su carácter y las circunstancias empujaron a Ray.
(...)
Al que piense que el cine es un arte unívoca e irremisiblemente codificado, que ha de cumplir forzosamente unos determinados requisitos de orden, claridad y presentación, que tiene que ser capaz de pasar una serie de controles de calidad técnica que tienen más que ver con el envoltorio y el pulido que con la capacidad de expresión y de comunicación, Bitter Victory le parecerá un producto mal hecho, imperfecto, quizá inacabado, y no le servirá de nada. A quien considere, por el contrario, como dijo hace mucho tiempo Rivette, que el cine será lo que los cineastas hagan de él, y que, en consecuencia, sus fronteras están y habrán de estar siempre por señalar, y que precisamente una de las funciones de los verdaderos creadores consiste en ir ampliando y extendiendo su territorio, encontrará en Bitter Victory un poderoso film-faro, una obra de avanzadilla, adelantada a su tiempo y aún hoy no igualada ni alcanzada ni por los más inquietos y curiosos, que alumbra e indica algunas de las rutas posibles para seguir abriéndose camino, aunque sea a través del desierto, o a machetazos en plena jungla de celuloide, monitores digitales y efectos especiales, y, por tanto, un estímulo a la incesante búsqueda que todavía unos pocos prosiguen, maltrechos y solitarios, al margen de la industria, el negocio, el éxito y las modas.
Miguel Marías , bluegardenia
Al hilo del comentario de fifole, copio, pego y digo que el Sr. Godard no merodeó nunca que yo sepa por esos finis terrae de los poderes del cine, cosa que sí hizo el Sr. Bergman por ejemplo, y si el Sr. Godard se asomó al finis terrae se cayó por el precipicio.
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Al que piense que el cine es un arte unívoca e irremisiblemente codificado, que ha de cumplir forzosamente unos determinados requisitos de orden, claridad y presentación, que tiene que ser capaz de pasar una serie de controles de calidad técnica que tienen más que ver con el envoltorio y el pulido que con la capacidad de expresión y de comunicación, Bitter Victory le parecerá un producto mal hecho, imperfecto, quizá inacabado, y no le servirá de nada. A quien considere, por el contrario, como dijo hace mucho tiempo Rivette, que el cine será lo que los cineastas hagan de él, y que, en consecuencia, sus fronteras están y habrán de estar siempre por señalar, y que precisamente una de las funciones de los verdaderos creadores consiste en ir ampliando y extendiendo su territorio, encontrará en Bitter Victory un poderoso film-faro, una obra de avanzadilla, adelantada a su tiempo y aún hoy no igualada ni alcanzada ni por los más inquietos y curiosos, que alumbra e indica algunas de las rutas posibles para seguir abriéndose camino, aunque sea a través del desierto, o a machetazos en plena jungla de celuloide, monitores digitales y efectos especiales, y, por tanto, un estímulo a la incesante búsqueda que todavía unos pocos prosiguen, maltrechos y solitarios, al margen de la industria, el negocio, el éxito y las modas.
Miguel Marías , bluegardenia
Al hilo del comentario de fifole, copio, pego y digo que el Sr. Godard no merodeó nunca que yo sepa por esos finis terrae de los poderes del cine, cosa que sí hizo el Sr. Bergman por ejemplo, y si el Sr. Godard se asomó al finis terrae se cayó por el precipicio.