loperena escribió: ↑23 Abr 2022 21:31
Yo pienso que Kubrick trabaja a menudo con una especie de constelaciones simbólicas. En el caso de Helena de trataría del concepto de mujer bella robada/poseída por un hombre poderoso. Puede ser prostitución, puede ser matrimonio. Helena sabe de su belleza (la muñeca Barbie) y de dinero (la escena donde su madre le ayuda con las tareas de cálculo).
Yo veo una línea de conexión Helena-Ilena (mujer de Ziegler)- Domino-Mandy-la hija del dueño de la tienda de disfraces.
Me gusta lo de constelaciones simbólicas, pero ese concepto que señalas (robada/poseída por un hombre poderoso) se corresponde en la escena de la que hablamos con una niña. Realmente, las imágenes que se ven en esa escena (yo ni había reparado en ellas, cuando vi la película) son las de una niña que, mientras sus padres charlan, se va detrás de un tipo que había venido siguiendo al padre y que aparece en cada esquina durante todo el metraje, apariciones que sólo pueden significar, en el imaginario de Kubrick, que dicho individuo vela por la seguridad y los intereses de esa sociedad secreta que el médico acabará descubriendo por casualidad, una sociedad en que se recurre a la simbología satanista, que acosa a un testigo inesperado, que (deducimos) recurre al crimen para “eliminar” a otra persona en su lugar, etc., y a la que (casi que lo más importante) pertenecen personas cuyos nombres más vale que no te diga, porque no dormirías bien (¿qué nombres podrían ser esos, sino los de personas con suficiente poder como para quitarte de en medio?). Al final de la ecuación tenemos sí o sí los factores pedofilia y élite, todo rebozado de satanismo.
professor keller escribió: ↑24 Abr 2022 05:52
Creo que las diferentes menciones al satanismo (o similares) que puedan aparecer en cine o literatura con relación al universo político y corporativo, no son más que realizaciones simbólicas, prácticas que tienen como objetivo reorganizar la percepción que se tiene sobre ellos, sus prácticas y sus objetivos, mediante la manera en que se los narra y representa. Lo del satanismo en esas áreas no es muy distinto a lo que se ha hecho durante años tratando de ligar el nazismo a la perversión sexual (en literalmente cientos de films de naziexplotation). Tanto en el primero como en el segundo caso, la intención es narrar y representar los hechos de tal modo que no se asocien las prácticas a un programa político de apropiación, dominación y exterminio, sino a algún tipo de desviación o perversión, de origen psiquiátrico o sobrenatural.
Lo veía igual que tú, porque da sin duda mucho juego dramáticamente hablando, pero últimamente sospecho que pueda haber algo más. En relación con esto, en el caso concreto de Eyes, ¿por qué tantos enigmas cifrados? Es más, ¿por qué las películas que han tocado el tema (incluyendo la pedofilia en los círculos políticos, You Were Never, por ejemplo) se han movido sobre todo en el terreno de la insinuación? Si es todo ficción y simbolismo, ¿por qué esa prudencia y casi, casi… autocensura? También es casualidad que Kubrick muriera antes de acabar el montaje... Es cierto que un (supuesto) denominador común entre élite, pedofilia y satanismo ha venido siendo usado por un sector extremista de los Estados Unidos (el famoso Pizzagate) y que eso ha hecho que muchos asocien la posibilidad de que haya algo verídico en esta historia con la intención de ciertos grupos de erosionar al Partido Demócrata, descartando entonces dicha posibilidad. Pero argumentalmente es un tipo de falacia asociativa, emparentada de algún modo con el ad hominem: como cierta gente lo cree, no puede ser cierto. Además, esa gente (entre los que estarán los que asaltaron el Capitolio) ni siquiera elabora coherentemente la teoría. Para ellos, los demócratas son unos libertinos luciferinos y ya. Esa necesidad de ver el mal en el adversario político es una cosa, y la teoría de que en ciertos círculos de la "élite" pueda recurrirse a prácticas criminales para estrechar vínculos como a) pago para formar parte de ella sine die y b) garantía de que se seguirán unas directrices concretas desde medios de comunicación y poder político, otra.
Yo no creo, a diferencia de mi amigo (que no obstante es una persona racional y está lejos de ser un Enrique de Vicente) que TODO esté controlado de este modo, pero sí le doy ciertos visos de credibilidad a que el fenómeno tenga lugar en ciertos casos y a que más gente de la que sospecharía en principio pudiera estar implicada, y no sólo en los Estados Unidos, país donde las conspiraciones son parte del imaginario popular. Aquí mismo crecen los casos "punta de iceberg" con detenciones de pedófilos en partidos políticos (de En Marea a VOX), a los que además la policía pilla a veces con el material... ¡en las propias sedes del partido!, como si la costumbre (he aquí lo más preocupante) les hiciera bajar la guardia (y también tenemos claros de indicios de encubrimiento en más de un caso). No obstante, voy a dejar aquí estos comentarios alusivos para fijar el tema en el cine.