Danyyyy escribió: ↑01 May 2021 13:36
MOLIST escribió: ↑30 Abr 2021 21:36
Eso sí, que quede constancia que en las tesis fundamental de Danyyyy sobre el tema que se estaba tratando, antes de que la polémica sobre Ciudadano Kane acabara convirtiéndose en el tema estrella, estoy muy de acuerdo con él. Y además como amante del cine me reconforta pensar que hay todavía muchas grandes películas esperando su momento y que, por lo tanto, el cine no puede deparar gratas sorpresas.
Las obras que adquieren tal reconocimiento no tienen el porqué llenarle a uno, ¿prefieres llegar a verla o que la película te guste verdaderamente? A mí personalmente me da igual que tenga o no condición de obra maestra, prefiero una que igual no tenga dicho reconocimento y que sin embargo sí me lleve a un estado en que puramente me deje satisfecho.
Eso es obvio. Además está el tema de que cada uno tiene su particular relación con la locución
obra maestra y, es que al igual que la fe, la existencia de tal concepto y la importancia del mismo deriva de nuestras propias convicciones. Por otra parte quién establece lo que es
una obra maestra del cine : la universalidad de un film, las votaciones de una determinada revista anglosajona, las preferencias de nuestros críticos de cabecera (y eso cuando somos lo suficientemente
enfermos de esta disciplina artística y nos dedicamos no sólo a ver películas sino a comprar libros o revistas especializadas porque disfrutamos viendo películas pero también leyendo lo que otros escriben de ellas). Y eso sin entrar en la posible ambigüedad del significante: ¿cuántas obras maestras puede tener un director?; ¿La excepcionalidad del mismo no implicaría ser más limitado en su uso?; ¿Qué hacemos con las obras maestras de, por ejemplo, Tony Scott, Peter Yates o de Burt Kennedy -
Deja Vu,
The Friends of Eddie Coyle,
Support Your Local Sheriff!-?; ¿Son mejores anteriores que las
no-obras maestras de Eisenstein, Mizoguchi -por mucho que te pese- o Von Stroheim?
Para mí
Ciudadano Kane -por no abandonar vuestro tema favorito en los últimos días- es una obra maestra pero es mi sexta película favorita de Welles. Por delante de ella sitúo no ya otras supuestas obras maestras de cierto consenso sino
Mister Arcadín que es una película indiscutiblemente menos perfecta, trascendente, compleja... que
El Ciudadano. Además ¿de verdad
Mister Arcadín es una obra maestra? ¿Me importa mucho si no lo es?
Quizá al final haya que empezar a plantearse nuevos paradigmas de clasificación de las películas que nos interesan o importan. Serge Daney en su diario de sus últimos años -publicado en España, respetando el título francés, como
El ejercicio ha sido provechoso, señor- estableció el siguiente modelo usando las letras del alfabeto:
A. Indiscutible. Película-compañera de ruta.Vista y vuelta a ver. Lote primitivo. Jamás agotado.
B. Devenida indiscutible o sospechada tal. Pero poca connivencia real con ella.
C. Aerolito visto una vez, clasificado aparte, segundo lote virtual.
D. Recuerdo vivo pero vago de haber adherido a ella.
E. Obra maestra para los demás y, finalmente, también para mí.
F. Emoción personal pero que no puede forzosamente compartirse.
G. Sublime o importante, en su época, para nosotros. . No vuelta a ver. Temor.
H. Películas malas, erráticamente presentes. Ligadas a la infancia.
Yo más modestamente -ese hombre era un genio aunque en la época de internet hubiese tenido que ajustar no pocas de sus clasificaciones- tengo el mío. Y en mis listados personales -usando como ejemplo un director admirado por mí, Hawks, a pesar de las tonterías racista, xenófobas, machistas que dijo en su entrevista a Joseph McBride-
Eldorado y
Su juego favorito están por encima de
Río Bravo y
La fiera de mi niña a pesar de no ser obras maestras, e incluso una mala película como
Nace una canción se sitúa por encima de una comedia tan perfecta como
Luna nueva o del nacimiento de un género como
Scarface. Aunque me abstengo de incluir mis clasificaciones, que el mensaje ya ha quedado suficientemente largo.